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lunes, 4 de septiembre de 2023

el viejo dilema del prompter



A estas alturas de la vida, para nadie debe ser un secreto que el truco mediante el que podemos presentar noticias mirando a la cámara como si fuese aprendido de memoria, o improvisado de momento, se debe a un viejo artilugio llamado prompter, teleprompter, cue o apuntador. 


Se trata de una ayuda visual o sonora colocada discretamente dentro del mismo tiro de cámara de tal manera que el presentador o la presentadora dé la sensación de que le está hablando directamente a ella sin tener un papel escrito como respaldo.


El apuntador óptico se inventó en 1950. Básicamente es un cristal polarizado cuya parte transparente se monta del lado de la lente y el lado reflector se orienta al talento. El cristal debe estar en un ángulo de 45 grados, de tal manera que refleje un texto proyectado en una pantalla que se coloca justo en perpendicular a la lente de la cámara. El texto debe estar dispuesto al revés, como si lo viéramos en un espejo. El talento puede mover el texto con una perilla manual o un pedal para regular la velocidad o detenerlo.


El apuntador auditivo es menos sofisticado. Consiste en colocarse un auricular en la oreja mediante el que se oye el libreto y se repite verbalizando. El texto puede ser leído por un operador humano o por un programa de generación de voz. Si es lo segundo, el talento puede controlar el avance del texto mediante un control manual. El truco está en que el volumen del auricular no sea audible por el micrófono o por la cámara, y que este auricular esté oculto en el cuadro aunque realmente está ahí (si el talento mueve la cabeza innecesariamente, sí se nota).



La discusión que ha surgido en mucha gente que hace televisión, especialmente la periodística, no está en cuál de los dos es mejor (respuesta: ambos), sino en si debe usarse o no. La controversia estriba en saber si el texto leído o recitado ha sido escrito por el propio talento, consensuado con el propio talento o escrito por un tercero.


En las grandes organizaciones de noticias por televisión, en realidad, hay de los tres. Muchos talentos escriben sus propios textos, adecuados a su modo de hablar o fraseo, de tal forma que al leerlo suenen naturales, como si se dijeran de memoria. Pero también hay los que se consensúan en las juntas editoriales o los que prepara un redactor.


Si se trata de un presentador independiente o solitario, como es mi caso al momento de escribir estas líneas, lo ideal es que se trate de un texto que yo mismo escribí. Como es mi caso, repito.



Quienes usamos un prompter, lo hacemos porque muchas veces compartimos datos y no queremos confiar en la imprecisión de nuestras memorias. Entonces, al estar escrito, evitamos caer en errores. en mi caso, me es útil para las cifras. 


Además lo usamos para no extendernos en el tiempo: si no tienes un productor que te controle o un reloj delante de ti, la redacción de tu texto ya tiene una extensión determinada en minutos o segundos (nunca en horas, por favor); entonces, puedes decir lo que tienes que decir sin estar corriendo contra ti mismo o misma porque sobra o falta tiempo.


Si ésa es tu situación, creo que es válido usar el prompter. Pero, si es usado para que un tercero te imponga qué decir aunque no estés de acuerdo, entonces sí abrimos una discusión ética: ¿realmente me acomoda ser una cabeza parlante? Ojo que los talentos creados por inteligencia artificial pueden hacer exactamente lo mismo, pero tienen una desventaja: no tienen la última palabra sobre si algo es editorialmente relevante para la audiencia, ni siquiera usando un buen algoritmo.


Lo que no me parece válido en esta discusión es culpar al prompter. Es solo un aparato, o un artilugio. No hace otra cosa que servir a los intereses de cualquier ser humano. Ahora bien, ¿cuáles son esos intereses? Ahí está la madre del cordero. Conversemos.

martes, 24 de diciembre de 2019

Lecciones aprendidas compartiendo buenas historias



Una de las mejores ideas en las que pude estar involucrado este 2019 ha sido la producción de un webcast (transmisión de un contenido exclusivamente por Internet) al quellamamos, contraviniendo las normas del branding, como Una buena historia para compartir, o BHC por el acrónimo que le elegimos, y cuyo concepto es simple: narrar y difundir historias reales e inspiradoras que nos devuelvan la fe en las buenas noticias.


Parece sencillo escribirlo, pero trece episodios después sí que ha sido todo un reto, ya que no bastó el entusiasmo de Francesco Navarrete y Daniella Peña, quienes pasaron a ser mi productor y productora respectivamente, o el cuidado que le pusimos en la selección de temas, el manejo de los contenidos y el desarrollo de una técnica complicada a pesar de su simplicidad: el plano secuencia, el arte de presentar una pieza audiovisual sin cortes de edición, incluso trasladando la cámara, y encima –como decidimos complicarlo con nuestros recursos mínimos—completamente en vivo.


Quienes digan que es como hacer radio, se equivocan, no porque la radio sea más sencilla de desarrollar, sino porque son dos lenguajes totalmente diferentes; además, la televisión tiene un componente crítico que la radio no: la imagen. Pero, siendo justos, incluso la radio posee como su principal reto estimular la imaginación de la audiencia para crear imágenes mentales, así que tampoco es que el soporte de solo audio sea pan comido. Mientras tanto, regresemos al asunto del plano secuencia.


Quien lea esto y no tenga mayor noción sobre producción de contenidos audiovisuales, o peor aún no tenga noción de cómo producir contenidos para difusión masiva, podría pensar que se trata de televisión prehistórica, cuando no existían ni las cintas de una pulgada que permitieran guardar las imágenes; pero, curiosamente, lo sencillo en las épocas de los formatos digitales de registro, almacenamiento y distribución es prender la cámara, hacer lo que se tiene que hacer, cortar, y juntar todo mediante montaje, especialmente si los errores se han sucedido de manera prolija. Y si hay defectos, existen los filtros en posproducción.


No es que tampoco gritar ¡acción! o ¡corte! o¡se imprime! sea fácil; lo que digo es que de pronto, muchos productores están viendo en el montaje un recurso fácil para realizar contenidos, y no lo es. Si no se plantea la pieza en tres actos con sus respectivos puntos de inflexión, incluso cuando se trata de realidad no inventada, entonces no se logrará ese mágico momento de jugar con la tensión de la audiencia, técnica que heredamos de la Grecia Clásica, y que debe tener unos 3000 años de antigüedad cuando menos.




Lección 1: En vivo quiere decir en vivo
En televisión en vivo con contenidos previstos, como la que se hacía en Perú hasta mediados de la década de los 1960, no había opción de corte. Probablemente algunos ajustes en sonido e iluminación, pero básicamente poner todo en escena, para comenzar, requiere de tres características clave: muy buena comunicación dentro de todo el equipo de trabajo, que el talento a cámara (no solo el presentador) tenga los recursos suficientes para salir del paso si algo se sale de control, y nunca por nunca perder la conciencia de que ya no habrá vuelta atrás una vez transmitido el primer segundo.


Lo primero se resolvió manejando una pauta que establezca de qué se va a hablar, qué se va a mostrar y en qué momento va a mostrarse. Parece que estuviera hablando de un guion pero estrictamente no lo es. Sí, quienes creían que apenas la transmisión comenzaba, Nelson se ponía a hablar cual lorito lo primero que le viniera a la cabeza, se equivocan; detrás de cámara, mis productores me estaban marcando ’timing’ o fluidez, temas y tiempo. Y el documento de trabajo era la pauta que yo escribía.


Lo segundo, aunque no lo crean, fue aplicar ‘casting’ o audiciones. Hay gente que sabe nos propuso temas y personajes pero nunca fueron considerados en la temporada. La respuesta de por qué no los incluímos es simple: las historias no estaban adecuadamente impulsadas o no sonaban consistentes, por lo que era complicado entender cuál sería el gancho mediante el que podíamos conseguir atrapar a la audiencia. ¿se puede corregir? Sí, se puede, y más adelante les comentaré cómo.
El caso es que cuando comenzamos a trabajar con otras personas en cámara, a las que llamamos “los protagonistas” (no “los invitados” porque, básicamente, íbamos a meternos en sus espacios cotidianos para transmitir), llegamos a tener sesiones de ensayo, e incluso ensayábamos antes de salir en línea para estar seguros de que todo el mundo estaba sincronizado.


Y lo tercero fue definitivamente un ejercicio de concentración general –repito, no solo de los productores o mía—donde la instrucción principal era olvídate que hay una cámara, sigue conversando conmigo y la otra era si algo sale mal, no hay problema, lo salvamos sobre la marcha. Pero lo que sí puedo decir es que cada webcast era motivo de conversación semanal para que todo el mundo esté seguro de que estaba hablando el mismo idioma. Claro que se escaparon detalles, como que la cámara se movía mucho, o la señal wifi se caía y se comía pedazos de audio o video, pero en líneas generales, el trabajo fue realmente bueno.




Lección 2: La historia es más importante que la tecnología
Cuando íbamos a transmitir a locaciones, algunos protagonistas esperaban que apareciésemos con una enorme cámara, cables por todo sitio, luces, micrófonos, y afuera un carro con enormes platos lanzando la señal a algún satélite. Lamentamos desilusionarlos, pero todo se hizo con un celular inteligente enganchado a una señal de internet inalámbrico, y no hubo más carro que Homero, el escarabajo rojo que nos ha transportado por la ciudad y alrededores.


Por supuesto que cuando eso llegó a oídos de la competencia, comenzaron a decirnos que metamos tal equipo o este otro o este otro, y la verdad es que todas las sugerencias han sido muy buenas, y eso demuestra que el producto genera interés al punto que hasta tus competidores quieren que mejore. Pero en esta primera temporada, Francesco y yo queríamos retarnos a nosotros mismos a sacarle el jugo a las posibilidades que un aparato tan pequeño como un celular nos permitiera, a hacer cosas que no demandaran llevar más equipo, y que es el signo de esta era: la convergencia te permite poner en público cualquier cosa hasta con un dispositivo espía: más que un reto tecnológico, era un reto técnico.


Entonces, si la tecnología no era nuestro plato fuerte, ¿dónde asentábamos ambos pies? En la historia, el relato, en el manejo de los datos, en la lógica de los argumentos, y, por encima de todo, en la veracidad de lo difundido. Y la prueba de ello es que cada webcast tiene una versión multimedia, es decir, un contenido en el que la audiencia puede reproducirlo otra vez y complementarlo con información adicional en texto, audio y video existente en la red y en fuentes que no necesariamente pertenecen o son controladas por nuestro producto. En otras palabras, investigación.


Como dije arriba sobre los datos, lo siguiente era dosificarlos de tal manera que el interés vaya creciendo en la audiencia, y aquí vino otro reto. Usualmente todo el mundo se está acostumbrando a que en dos, excepcionalmente, cinco, minutos, se les cuente algo. En BHC, nos hemos dado el empacho de tomarnos hasta 29 minutos con 30 segundos para hacerlo y sin cortes (recuérdenlo), y la razón es bien simple: la narración se hacía tan buena a la hora de ponerla en escena que básicamente la dejábamos fluir. Mucho del mérito lo tienen los y las protagonistas, y no es que hayamos descubierto la pólvora.


La talentosísima artista mexicana Verónica Castro contó una vez que una entrevista con el finado Juan Gabriel programada para dos horas (música incluída) se fue de largo por cinco debido a que el invitado ameritaba extenderse. Lo chistoso es que no me inspiré tanto en la “chaparrita”; mas bien, mi referente, como se lo he contado a muchas personas, es la cubana Cristina Saralegui. Y de hecho, pensando en ella, hemos conversado sobre la posibilidad de migrar a un formato con público en vivo, pero veremos aún, ya que todo está sujeto a financiamiento.




Lección 3: La confianza en la propia historia
Otro reto de este primer paquete de webcasts ocurrió a partir del episodio 8, cuando dejamos los monólogos e incorporamos la participación de los y las protagonistas. En realidad, la idea de meter más gente a cámara comenzó desde el episodio 3 cuando compartí la conducción y tuvimos a nuestro primer protagonista; pero, diversos factores, entre ellos la disponibilidad de la otra persona hicieron que lo pospusiésemos por cuatro webcasts más.


¿Pero qué personas estarían dispuestas a compartirnos sus historias? Durante la primera mitad de la segunda etapa, nos dimos al trabajo de buscarlas y convencerlas de que su experiencia, a parte de ser inspiradora, tenía que contarse a cámara no como una entrevista sino mas bien como una conversación natural entre viejos conocidos. Lograrlo fue tan complicado como ir construyendo confianza en el formato, en la manera cómo íbamos a tratar los contenidos y en mí mismo.


Y en este sentido, los webcasts que funcionaron mejor en términos de reacción positiva del público fueron los protagonizados por mujeres. No hay mucha ciencia para explicar por qué: las mujeres valoran mejor sus historias de vida que los varones, y cuando las cuentan, las actualizan de tal manera que la audiencia conecta con una facilidad intstantánea. Bien por esos webcasts. Queda como reto, si lanzamos una segunda temporada, alternar un webcast con un protagonista y otro con una protagonista, como nos impusimos inicialmente.


En la segunda mitad de la segunda etapa, la cosa fue relativamente sencilla: la gente vio en video lo que estábamos haciendo, confió en la calidad del formato y comenzaron a aparecer entre quienes invitamos a aparecer en cámara y quienes pidieron aparecer en ella. Ahora bien, ¿cuál es el poder de compartir una buena historia? Lo primero es que revaloras tu vivencia no importa de qué tipo sea; segundo, la lección que tu aprendiste es un aprendizaje que va a serle útil a alguien más; tercero, contribuyes a cambiar la actitud de las personas virando a una visión más positiva de la vida y de sí mismas. En resumen, construímos cultura de paz usando un medio de comunicación masiva.




Lección 4: El planeta quiere conocerte
Sin duda que el acierto del formato fue cuando incluímos a un o una protagonista en cámara en el sentido del impacto sobre la gente que vio cada episodio. Y aquí viene lo mágico: no solo llegamos a internautas en el ámbito de Sullana; logramos trascender a él y expandirnos tan al norte como Canadá y los Estados Unidos, tan al ssur como Chile y Argentina, tan alrededor como europa Occidental y hasta Japón. Doquiera que hubiese un hispanohablante nativo o adoptado, el contenido funciona perfectamente igual. Y, como procuramos que el estilo sea inactual, si lo reproduces ahora mismo, está tan vigente como el día en que se transmitió.


Entonces, cuando alguien participa del proyecto BHC debe considerar que no solo le está hablando a sus amigos que conoce cara a cara o que conoce mediante Facebook, sino que está en condiciones de generar el espíritu de comunidad con miles alrededor del mundo. La cosa es dar la cara. Por eso, el eslogan del programa es “el planeta quiere conocerte”.


El reto en este sentido es ir saliendo de Sullana y explorar otras localidades. Llegamos a hacer un webcast en Piura, y nos quedaron otros tantos por lanzar; pero también aparecieron buenas historias en Chulucanas, Ayabaca, Catacaos, Paita o Huancabamba. No hemos podido cubrirlos por un tema logístico (se busca patrocinador, por si acaso), pero sí nos encantaría llegar a ponerles en pantalla.


Otras actividades que se nos han ocurrido en torno al formato, y desde ya las voy anunciando, son experiencias vivenciales en vivo mediante las que te enseñemos a identificar tu buena historia y cómo usar nuestra plataforma o tus propias plataformas para irlas compartiendo no solo con tus patas o panas sino con todo el mundo. Así que si te interesa tener la tuya propia allí donde estés, ingresa a https://facebook.com/BHCoficial y nos dejas un mensajito, además que podrás ver todos los episodios en sus tres versiones.


Y cierro este año con el remate del programa, y que debería ser una suerte de mantra para 2020 y los años por venir: yo tengo una buena historia para compartir… ¿Y tú? ¡El planeta quiere conocerte!




A lo largo de esta entrada podrás reproducir los webcasts con mejor desempeño ante el público. No olvides dejarme tus comentarios en mi cuenta de Facebook, Twitter, en mi canal de YouTube o aquí abajo.

viernes, 5 de julio de 2019

#EstoEsTambogrande Así se grabó el episodio 2

El viernes 28 de junio se lanzó el segundo episodio de la serie documental #EstoEsTambogrande que coprodujimos Freysi Bereche, Freddy Juárez y yo, de manera independiente, pero con un propósito bien concreto: explorar y promover los potenciales del turismo rural en el distrito de Tambogrande, Piura. Ésto significa desplazarnos hasta los sitios destacados para grabar cada episodio, y, aunque parezca divertido -de hecho lo es-, la parte tediosa sucede antes de prender la cámara: planificar cada episodio.

Primero, mira el producto terminado, y a partir de él, te iré contando el detrás-de-cámara:


Lo primero que demanda producir un programa como éste es la investigación de campo, que es el paso previo. Al menos en nuestra metodología de trabajo, no es que vamos al lugar y captamos lo primero que aparezca. Si vas a la aventura y tienes mucho tiempo y presupuesto, quizás pueda funcionar, o si es que sabes qué vas a grabar pero no sabes qué va a suceder, como me ha pasado cuando participé como equipo de producción de largometrajes documentales basados en hechos históricos, donde no puedes prever qué sucederá, puede que funcione. Pero, si estás yendo a grabar historias inactuales, como las de este episodio, tu investigación inicial te dará dos datos clave: qué grabar y cuánto tiempo te demorarás haciéndolo.

En nuestro caso, todo el episodio nos lo grabamos en un lapso de seis horas, incluyendo desplazamientos, sobre la investigación de campo que ya tenía Freddy Juárez, el productor ejecutivo del programa. Lo siguiente que hizo fue conversar conmigo sobre qué historia se tenía que contar, y ahí comenzó mi trabajo: establecer una pauta de grabación o 'escaleta', y a partir de ella, construir un guion, que es la planificación de qué vamos a ver y qué vamos a oír durante la reproducción o representación del producto.

Me encanta escribir guiones. De hecho, suelo practicar en mis ratos libres solo para estar en forma a la hora de plantear uno que sí va a salir al aire. Creo mucho en el poder de la gimnasia no solo a nivel físico sino mental, así que yo recomiendo usar tus ratos libres para entrenarte sobre cómo escribir un guion. Y escribirlo parte de una línea argumental (cuál es mi enfoque), una sinopsis (cuáles son la historia y el conflicto centrales) y un argumento (cómo puedes contarme la historia en la menor cantidad de espacio posible).

el resto es ir planteando escena por escena cómo se debe comportar todo el mundo: el escenario, la luz, el movimiento de la cámara, la coreografía del talento a cuadro, la sonoplastía, incluso las transiciones entre escenas. Salvo que exista un acuerdo demasiado rígido, algo que por consenso muchos autores no recomiendan, cuando construyas un guion trata de ser lo más flexible que te sea posible. Puede que tengas la película completa en tu cabeza, pero -como suele pasarnos- puede que en la realidad no exista todo lo que pensaste, entonces hay que adaptarse a las circunstancias. Ahora, insisto, si tienes todo el dinero y todo el tiempo del mundo para controlar hasta el mínimo detalle, adelante. Sigamos.

En este episodio inicialmente planteé nueve escenas, incluyendo un 'teaser' o 'gancho' inicial, una 'intro' y la historia propiamente dicha contada en los tres actos clásicos: un planteamiento, un enredo y un desenlace. Todo lo audiovisual se plantea así porque de esa forma capturas el interés de tu audiencia. No hay mucho secreto ahí.

Ahora bien, otra ventaja del guion es que te permite conservar un orden lógico. Una cosa viene detrás de la otra, y en muchos casos obedece a la vieja premisa del causa-efecto. Esta técnica es útil especialmente si tienes que escribir obras muy largas, donde perderse es muy sencillo. El orden del guion también permite que, cuando planifiques tu grabación, no lo hagas necesariamente de manera cronológica.

De hecho, si bien el primer episodio de #EstoEsTambogrande fue grabado en el mismo orden como fue editado, y aquí te lo recuerdo por si no lo hayas visto, el segundo episodio no siguió esa secuencia en campo. en efecto, la entrevista que aparece antes de la escena de despedida fue lo primero que grabamos al llegar a la locación (Miraflores Alto), y solo el desayuno, la secuencia con la señora que fabrica el queso y el señor que movía el guano sí siguieron el orden cronológico. Perdón, lo olvido casi, mucho antes que todas esas tomas, lo primero que se grabó fue la explicación de Gerardo Arellano, que en la edición aparece desde la mitad. Mis presentaciones a cámara sirviendo como elemento de transición las grabamos todas en el mismo lugar pero variando el tiro, y la escena de despedida sí fue realmente grabada al final de todo.

¿Cómo fue que se ordenó todo? Ahí entran las manos y la paciencia benditas de Freysi Bereche, quien, además de ser el videógrafo (y el autor de las fotografías que ves en esta entrada), fue el editor. Sentado con Freddy, se tomaron el trabajo de ubicar cada 'clip' de video, ponerlo en el programa de montaje, agregar música, títulos y efectos, homologar ('renderizar') los archivos y subirlo a YouTube, que es la plataforma que utilizamos para distribuir el producto al mundo. Bueno, y el resto lo haces tú que lo reproduces. Aquí está de nuevo el producto terminado.

Si quieres capacitarte sobre cómo hacer tus propias producciones, puedes dejarme tus inquietudes en los comentarios aquí abajo o a mi cuenta de Twitter. Si deseas una capacitación más intensiva, me puedes escribir a factortierra@gmail.com. Mira más fotos fijas de este episodio y coméntalas aquí.


jueves, 23 de septiembre de 2021

Crece y multiplícate

Lo que nadie te dijo sobre cambiar al mundo, y no sabías donde encontrarlo.

 

Han pasado casi 21 años desde la primera publicación en línea de FACTORTIERRA, que entonces se llamaba FactorTierra, y varios procesos no sólo hemos visto pasar, sino que hemos contado para ti. Al margen de cómo aquellos hechos fueron cambiando, ¿cuál es la lección que encierran todos? ¿Depende de las circunstancias, los espacios o las personas? ¿Las cosas pasan porque pasan, o porque alguien hace que pasen? ¿Hay un método que garantice que pasen con éxito?

 

Sobre estas cuestiones, comencé la tarea de extraer las lecciones recurrentes de cada una de las historias que hemos publicado, y aún de las que he conocido y cubierto en tres décadas de trabajo en medios de comunicación. El resultado es ¡Yo tengo la magia!, un LIBRO que no pretende ser un manual sobre cómo tener éxito cambiando al mundo, pero te dice qué claves debes tener en cuenta si pretendes hacerlo.

 

Además de todo el rollo teórico, por así decirlo, te presento casos prácticos donde se comprueba que el modelo que extraje funciona, hasta  experiencias personales en las que  también tuve que aplicar esos aprendizajes. El proyecto incluye una conferencia titulada Cambia tu historia (en 4 pasos), que fue estrenada el 22 de  marzo de 2013, en Chiclayo, Lambayeque. Mi sueño es publicarlo incluso en otros idiomas”.

 




Este proyecto es auspiciado en parte por FACTORTIERRA. Yo estoy  disponible para conferencias, escribiendo a factortierra@gmail.com


Adquiere: ¡Yo tengo la magia! por Nelson Peñaherrera Castillo.
VIDEOS: Tenemos talento | Una familia que inspira

 

viernes, 8 de noviembre de 2019

La versatilidad de El Dandy, de lo bidimensional a la multiplataforma

Una de las portadas preparadas por El Dandy. (© Dandy Vílmer Ruíz Estrada.
Una de las personas sobre las que siempre me agrada escribir es el artista plástico Dandy Vílmer Ruíz Estrada (Mallaritos, Perú, 4/03/1982) porque cada vez que lo asumo como tema, me sorprende con algo nuevo. Este egresado de la Escuela de Bellas Artes Ignacio Merino de Piura no le ha tenido miedo a la innovación, o parece haber ido perdiéndolo conforme va madurando.

A El Dandy lo conocí en 2008 mientras me involucraba en un proyecto de emprendimiento cultural con algunos grupos juveniles aquí, en Sullana. Su apertura de mente, su hambre por aprender, su conocimiento cultural por encima del promedio y un fuerte autoestima parecieron ser la combinación perfecta para su proceso de reinvención artística y personal.

Con un conocimiento básico en computación, aceptó mi reto para entender cómo funcionan los aplicativos de edición gráfica. Me decía que su problema constante era que no hallaba mercado para su arte basado en un surrealismo de alta y elegante sensualidad, uno de sus acentos artísticos que me parece su principal ventaja competitiva; entonces, se pasó varios días acá, sentado frente a mi computadora, intentando encontrar en el puntero y la pantalla lo que el lápiz, la regla y el pincel le permitían conseguir en un lienzo real. Lo fue consiguiendo gradualmente, e incluso fue usándose a sí mismo como modelo para experimentar una forma de seguir haciendo arte pero en otro soporte, las redes sociales, que comenzó a utilizarlas como herramienta de promoción.

Con el acceso a un celular inteligente, comenzó a utilizar los conocimientos aprendidos aquí para bajarse aplicativos de edición gráfica, y poco a poco fue incursionando en el video, que también comenzó a utilizar en su celular. Adquirió su laptop, y también comenzó a usarla en el mismo sentido. Y lo interesante es que no abandonó los soportes básicos: el papel, el lienzo y hasta los muros. Reactivó su blog durante un tiempo y fue forjando su propia marca artística y comercial, el Dandy, al que agregó un eslogan: "para el Perú y para el mundo".

Cuando parecía que ése sería el límite, El Dandy o Dandy, como lo llamo familiarmente, decidió llevar la descripción de sus obras del texto para ser leído al texto para ser hablado. Poco a poco fue introduciendo una voz a sus videos, la suya, y le agregó otro talento: la locución. En resumen, El Dandy no solo pinta o dibuja, edita sus propios materiales para difusión, los narra, y encima los instala en el ciberespacio para hacerles promoción. Y éso que no incluyo su afición por el atletismo, que le viene de la flexibilidad que le dio otro tipo de arte, la danza.

Y cuando creíamos que éso bastaba, en su video más reciente nos sorprende gratamente experimentando con una nueva faceta, la de presentador (del proceso de sus propios trabajos), que a mí me parece debería seguir explotando y proyectándose hacia un programa fijo que se distribuya por las plataformas de 'streaming' como YouTube (cosa que también estoy haciendo yo) con la finalidad de acceder al nuevo y desafiante mercado de la televisión en demanda, la era donde las grandes corporaciones están dando pasos seguros y rentables.


A más de una década de conocerlo, me da gusto apreciar toda esa evolución y que ésta se comparta con el mundo. Si mantiene esa línea, le auguro mucho éxito en su campo, y ojalá nos sorprenda con un nuevo proyecto, a lo mejor incursionando en la realidad aumentada, en la que también ha comenzado a mostrar interés hace varios años. Veremos qué nos depara el tiempo. Y, por cierto, me debe una "expocharla" para el show que estoy presentando.

jueves, 10 de noviembre de 2022

55 años de rock en Piura

De tocar lo ajeno a lo propio, y del presencial a la plataforma virtual.


 

El rock es una corriente musical que nació de un mestizaje cultural tanto en los Estados Unidos como en el Reino Unido. Ritmos tan dispares como el blues, el jazz o el country fueron los ingredientes que a mitad del siglo XX se usaron para dar vida al rock & roll, y a partir de él, una década después, ir configurando al rock como un movimiento cultural que se globalizó, incluso antes de la primera transmisión de Arpanet, el antecesor de Internet, allá por 1969.

 

La movida habría llegado a Piura en 1967, aunque inicialmente solo se tocaba covers. Lo que se vivió no fue una brisa sino un ventarrón: “Aparecieron mas de 80 bandas”, me cuenta Juan Francisco Facundo Silva (43), uno de los pocos difusores del género al menos en las dos urbes más grandes del departamento.

 

“Te hablo de los años 60 y 70 como Scarface, Los Delfines, Los Jailers, Los Stones”, recuerda citando una investigación de Miguel Almeida, quien logró sistematizar los inicios del movimiento en Piura en un texto con más de 30 páginas, por si alguien desee profundizar.

 



Del cover al streaming

Cuando terminaron los convulsos 1980, las bandas piuranas de rock dejaron de tocar temas prestados y se dedicaron a crear los suyos: “Ahora en los ‘90 sí hay registro, por ejemplo, bandas que hicieron música  propia como Libre y Diáfano, y mucho después ya vinieron los 2000 con bandas como los shokekoks, 1900, que aún están luchando, y habían más”, prosigue Facundo.

 

Para entonces casi cada capital provincial tenía al menos una formación dedicada al rock, como Los sepultureros, en ciudad de Ayabaca, que comenzó a tocar circa 1995. También comenzó la ramificación en subgéneros con influencias tan diversas como el ska o el punk. El verbo poguear (bailar colectivamente empujándose en tono amistoso) comenzaba a ser parte del léxico juvenil piurano.

 

Desde 2010 en adelante, hay nuevas bandas y nuevos retos de competir en un mundo que parece abandonar poco a poco los soportes clásicos como el vinilo (aunque se resiste a morir), el cassette compacto (que ya había desaparecido casi del todo), el disco compacto (que sobrevive con esfuerzo) y se entrega a la difusión en la nube virtual mediante el streaming, migración acelerada tras la pandemia de la Covid-19, que obligó a cerrar los espacios públicos por un año entero.

 

El propio Facundo tuvo que transitar de difundir mediante la radio FM hasta crear su propio espacio en Facebook, Facundo Rock, que dedica largas emisiones a presentar temas, grupos y analizar la escena del rock con interacciones dentro y fuera del Perú, incluso. Algunos usuarios lo siguen desde sitios tan distantes como Australia.

 


Movimiento autogestionario

“Ahora en la actualidad el problema es que  no hay apoyo de gobiernos regionales”, critica el presentador. “Hay espacios que están cerrados como el Teatro Municipal de Piura, el teatro manuel vegas castillo; también la Concha Acústica [del parque infantil Miguel Cortés]que requiere una reparación para presentaciones culturales y deportivas”.

 

A 55 años de que la primera banda de rock tocara en Piura, incluso las capitales distritales tienen teatros o salas construidas especialmente para espectáculos; es decir, hay mucha oferta y la demanda parece no haber decaído, a pesar que el género urbano parece haber ahogado al rock a escala mundial.

 

“Mayormente los que se dedican a hacer eventos o tocadas, como las llamamos, son la gente independiente que le gusta el Rock; también las mismas bandas se autogestionan pero son pocas”, explica Facundo.

 

El modelo de financiamiento independiente con locales privados se basa en que el dueño gana por venta de alimentos y bebidas y el organizador gana por la venta de entradas. Si el espectáculo se hace gratis y a espacio abierto, como lo hizo Facundo el 15 de octubre en Sullana (para celebrar el segundo aniversario de Facundo Rock), el apoyo público básicamente consiste en autorizar el uso del recinto (en este caso fue el anfiteatro del centro de Convenciones). El resto se consigue mediante patrocinios.

 

Lo que sí está claro es que en este medio siglo de rock en Piura, los adolescentes y jóvenes de aquellas épocas son los abuelos de esta generación, y muy a pesar de la evolución cultural y tecnológica, han permitido que la semilla siga creciendo y dando frutos.

 

El desafío para el rock piurano es entender que, sin renunciar a ser un escenario local relativamente marcado, tiene ahora mejores posibilidades que hace 55 años para hacerse global. Talento hay. Veamos cuánto es capaz de fulgurar. 

lunes, 8 de febrero de 2021

Sullana: ¿mente sana en cuerpo sano?


A inicios de 2013, el cantautor Javier Jofré estaba bajo mucha presión: Reconnected, su álbum, estaba en plena fragua, y trataba de no estresarse. “Quizás uno ttenga un ojo más cerca de lo sano, se haga mucho más consciente de las cosas, del medio ambiente, de lo que genera uno en su día a día. Este disco tiene un poco de eso”, reflexionaba.

 

A esta fecha, Javier tiene 35 años, 183 centímetros de estatura y 75 kilos de peso; es aficionado al fútbol, el basquet, el carting y los deportes de aventura. “Es de rutina comer almendras, nueces, pasas de uva, cereales, tomar mucha agua. Eliminé muchos jugos saborizados que antes tomaba. Después siempre voy al gimnasio y entreno con mi rutina diaria”, me contó.

 

Así como su salud física y mental, Javier cuida la coherencia de armonía y mensaje, aunque eso le ha costado la censura.  A fines de 2012, YouTube cortó el acceso al clip de su canción This Is Not, por aparente violación de las políticas del sitio. El tema critica los excesos de la humanidad y su culto al consumismo.

 

Mirando la red, Javier creía que algunas de sus canciones podrían escenificarse en locaciones del Valle del Chira. El detalle es que él vive en argentina. Mientras lo escucho, en la ciudad de Sullana, la más importante bañada por el segundo río más contaminado del Perú –según Oxfam—, mucha gente ignora si es parte de la estadística sobre condiciones de salud física y mental no transmisibles a nivel provincial, o más aún si existe tal estadística.

 

Por lo menos la salud mental sí está mencionada en el Proyecto Educativo Local, y hasta antes de que se agravara la pandemia de la Covid-19, los intentos de suicidio y los que llegaron a concretarse estarían conectados a casos de acoso escolar y bullying a juzgar por los testimonios de familiares y quienes sobrevivieron para contarlo. Durante la era pre pandemia, ciertos y ciertas docentes se quejaron de que, aunque quieran corregir el problema, están con las manos atadas “porque ahora no se puede tocar al alumno”.

 

Algunos estudiantes de últimos años de secundaria, que dijeron ser víctimas de bullying en un trabajo de consejería experimental, desarrollado en 2010 por FACTORTIERRA,, contaron que el acoso se concreta y macera porque algunos docentes son parte del problema: la intolerancia a la homosexualidad. “Pero yo no soy gay”, me confesó uno de los chicos, entonces de 16 años. “Lo que pasa es que, como te ven bien educado y tranquilo, piensan que eres maricón”.

 

Luego estudió Historia y Gestión Cultural en una universidad de la ciudad de Piura. A diferencia de otros jóvenes de su edad, no consume alcohol, no fuma, no practica ningún deporte y casi no fue a discotecas. Las más concurridas de la ciudad de Sullana eran las de la cuadra 18 de la avenida José de Lama, en santa Rosa, el punto de encuentro juvenil todos los fines de semana.

 

Debido a una ordenanza que obliga a que la juerga acabe a las tres de la mañana, quienes querían ‘seguirla’, compraban alcohol, y abarrotaban el parque de la primera etapa de la Urbanización López Albújar.

 

Ésta es la ‘sucesora’ del Parque Elba Cruz (antes Kumamoto), en la Urbanización Jardín, donde el vecindario hizo todo lo posible para ahuyentar a juergueros que amanecían bebiendo alcohol, escuchando música a todo volumen, y teniendo sexo en la penumbra de las jardineras. Mucha de la música que escuchan viene de Puerto Rico, un estado libre asociado de Estados Unidos, donde la versión 2012 del Manual de salud Mental especifica que embriagarse, aunque sea ocasionalmente, puede calificar como alcoholismo.

 

Aún había jóvenes que iban a matar la madrugada en el Parque elba Cruz, pero en menor cantidad. Una camioneta de Serenazgo de la Municipalidad Provincial de Sullana (MPS) intentaba decomisar algunas cervezas a un grupo de universitarios, aunque a sólo metros, evidentes colegiales hacían lo mismo, pero no se les tocaba.

 

Cien metros más arriba, está la plataforma deportiva, una de las más concurridas del área metropolitana de Sullana. Durante la era pre pandemia, se usaba para atronar al vecindario con fiestas al aire libre. Es una en un centenar a lo largo de la ciudad. La juventud –convengamos en la población de 15 a 35 años de edad—usaba estos espacios para divertirse, y, en principio, socializar.

 

No es la única infraestructura deportiva del área metropolitana. El escenario emblemático es el Estadio Campeones del 36, inconcluso por mucho tiempo tras una controversia legal durante la administración del ex alcalde Jaime bardales, y a la fecha convertido en un hospital de campaña para pacientes moderados y graves por la Covid-19. Al interior de la provincia, el estado de esta infraestructura es mixta, según el periodista deportivo Joe Navarro, presentador del programa Frecuencia Deportiva, de Radio Nuevo Norte 860 AM.

 

“El estadio de Lancones ya tiene cerco perimétrico, el de Querecotillo no tiene avances, Salitral es uno de los que menos está apoyando al deporte, Marcavelica está construyendo una tribuna para 800 aficionados, con ( drenes pluviales), Ignacio Escudero está elaborando un proyecto integral para mejorar paulatinamente el estadio Pablo Cruz Carrera, y Miguel Checa es uno de los mejores escenarios deportivos”, repasaba en 2013.

 

Paradójicamente, Miguel Checa, justo al oeste de Sullana, es el distrito con menor presupuesto disponible pero que se dio el lujo de ser el hogar del Atlético Torino de Talara, durante la Copa Perú 2012, porque sus instalaciones eran las de mejor estado en toda la provincia. Para Navarro, el área metropolitana tiene una mala calificación. De hecho, en vez de correr en el Campeones del 36, muchos y muchas atletas prefieren entrenar en el malecón Huamán de los Heros, teniendo como fondo al contaminado embalse del Chira.

 

El 6 de febrero de 2013, la MPS anunció que recuperaría ese espacio y el adyacente Paseo Turicarami, donde se proyecta construir un anfiteatro y hasta un gimnasio al aire libre. Y como el deporte no lo practican las instalaciones, sino las personas, pedí a Joe que me dé una lista de los y las deportistas sobresalientes de la provincia. El ejercicio que le propuse es descartar el fútbol, ya que, como él mismo dice, tiene mucha inversión, y, por ende, promoción.

 

Joe se quedó varios segundos en silencio y no me dio una respuesta. Buscando en los archivos, encuentro que dos niños de primaria marcaron una diferencia en ajedrez. José Antonio Díaz Mosscol y Dennis Daniel Sánchez Herrera, estudiantes del Colegio del Norte, fueron considerados para la selección departamental de Piura del llamado ‘deporte ciencia’.

 


Uno de los compañeros de Joe, el comunicador social James Ojeda, se ha convertido, sin quererlo, en propulsor del ciclismo. Entre 1999 y 2019, con el apoyo de Nuevo Norte, lanzó Por las Rutas de la Integración, una caravana que buscaba unir a Perú y Ecuador como homenaje al Acuerdo de Paz de 1998.

 



 

Entonces, intenté algo nuevo con Joe. Si lo que más ha proliferado en Sullana son los gimnasios, ¿por qué no tenemos más deportistas?: “A un deportista aaficionado le resulta costoso ir a un gimnasio: no lo puede pagar”, aseveraba. “Jamás vas a encontrar un verdadero deportista ahí”. Estos establecimientos se han multiplicado en el área metropolitana. Sólo en Sullana Centro, hasta hace veinte años, el único era el Hércules; al cierre de este informe, FACTORTIERRA pudo contar cinco notables.

 


El Hércules  fue un proyecto iniciado por Félix Merino Luna, en la tercera cuadra de la avenida José de Lama,a inicios de la década de 1980. Debido a su éxito, llamó a su primo Luis “Lucho” Bulnes Luna, y comenzaron una travesía de promoción de la cultura física y el fisicoculturismo, que el segundo continuó.

 

Lucho, tras haber sido uno de los primeros en presentarse a concursos (en 1982, cuando la disciplina era vista con asombro), es ahora entrenador a destajo.  En 2011, cuando Sullana cumplió cien años de vida provincial,se le reconoció ser el entrenador de entrenadores: tras separarse de su primo, Lucho se mudó a la calle Piura, luego a la Calle Uno, y finalmente a la Urbanización salaverry.

 


Allí, en 2002, un joven de 20 años ingresó como su alumno, y gracias a su entrenamiento de comando del ejército, llegó a ser uno de los más notables del Lucho’s Gym: Alfredo Rivera, quien quedó cuarto en el Mister Sullana 2011, cuando Lucho fue reconocido, y se enfocó en la etapa departamental. “Necesito auspicios. No he encontrado apoyo aún”, me contaba el que también llegó a ser entrenador. No lo consiguió. Hoy vive y entrena en la selva del departamento de Cusco.

 

FACTORTIERRA contactó a otros entrenadores y deportistas, pero las citas no se concretaron, o resultó que nadie conocía a nadie.

 


Aunque también es aficionado a las pesas y las barras, al pintor Fernando Chang (40) le frustraron su carrera como futbolista cuando apenas tenía seis años de edad: “Me dijeron que no sacaría nada de patear una pelota”. Aún así, se daba tiempo para jugar una vez por semana, excepcionalmente dos, y entrenar en el gimnasio, o en su casa: “eso me desestresa”.

 

Cuando llegó el momento de elegir una carrera, estaba en Trujillo, La Libertad, e ingresó a la escuela de Bellas Artes para desarrollar su otro talento: el dibujo y la pintura. Impulsa una propuesta más diversa, que no se centra en una corriente en particular, sino que trata de expresar lo que piensa que la gente prefiere ignorar. “Fusiono lo clásico con lo abstracto. (…)Estoy trabajando el tema marginal. Mis modelos son gente que está en la calle, lavando carros, pidiendo limosna. Trabajo el concepto de paternidad responsable.”, explica.

 

Chang tiene dos hitos clave en su carrera: exponer en Europa, y ser uno de los promotores de la primera y única galería de arte privada y permanente de Sullana: el lobby del colegio Santa Rosa, del que es exalumno. “Le propuse [al hermano director Félix saeta y Gutiérrez] crear una galería de arte. Él sólo me dijo: ‘hagámosla’”, recuerda.

 

Ha enseñado dibujo y pintura a niños y niñas, pero no es eso contra lo que tiene que lidiar. En el arte, también hay prejuicio y rechazo… de otros colegas: “Mucha gente cree que los nuevos no hacemos arte porque no seguimos la tendencia”. El pintor cree que es un problema de ideosincrasia, y me contaba que en Trujillo, los llamados artistas consagrados terminan siendo mentores de los nuevos, una práctica poco difundida en Piura.

 

Además, ,dice que en esa ciudad hay auspicio del sector privado; sin embargo, siente que hay “una evolución cultural” en Sullana, y mal que bien, se debió en parte al apoyo del ex alcalde provincial Jorge Camino Calle (coleccionista, a hurtadillas, de obras de arte). Chang es parte de una comunidad de casi un centenar de artistas plásticos en el área metropolitana que, a pesar de su necesidad de hacerse conocer y exponer para sostenerse, están separados.

 

en el caso de una dispersa y anónima comunidad de deportistas, las ligas –excepto la de fútbol— no funcionan, observaba Joe Navarro, debido a problemas dirigenciales. Para su compañero James Ojeda, el problema es la ausencia de fomento: “Cuando vas a tocar las puertas como deportista, no te dan apoyo, o es mínimo…  Tocas puertas y te desanimas”.

 

Mientras se ignore estadísticamente cómo está la salud mental y física de las personas, las intervenciones en el terreno serán puramente inconsistentes y declarativas, pues no habrá nada concreto en qué apoyarse. Los medios no se hacen eco de esta realidad, aunque para expresarse con justicia, la fallecida cantante sullanera Michelly Portocarrero logró captar la audiencia nacional imitando a una colega famosa por sus escándalos más que por su gran registro vocal.

 

Casi nadie recuerda que Lucy watanabe o Eva Ayllón lanzaron sus carreras en Sullana, cuando el Festival de la Canción de la Feria de Reyes era respetado, hace cuatro décadas. En medio de ese cuadro, la música de Javier Jofré ya se escucha en Piura (y en particular en Tambogrande. ¿Su llamada de atención contra la indiferencia al entorno y al propio ser podrá germinar en Sullana?

 

Con informes de Luis Correa y Estany Tineo. La Comisión de Regidores y Regidoras Jóvenes de la Provincia de Sullana colaboró con la producción de esta historia. Fotografía por Franco Alburqueque para FACTORTIERRA. Las fotografías adicionales fueron cedidas por Javier Jofré, James Ojeda y Fernando Chang. © 2013 – 2021 Asociación Civil Factor Tierra. Todos los derechos reservados.