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viernes, 5 de julio de 2019

#EstoEsTambogrande Así se grabó el episodio 2

El viernes 28 de junio se lanzó el segundo episodio de la serie documental #EstoEsTambogrande que coprodujimos Freysi Bereche, Freddy Juárez y yo, de manera independiente, pero con un propósito bien concreto: explorar y promover los potenciales del turismo rural en el distrito de Tambogrande, Piura. Ésto significa desplazarnos hasta los sitios destacados para grabar cada episodio, y, aunque parezca divertido -de hecho lo es-, la parte tediosa sucede antes de prender la cámara: planificar cada episodio.

Primero, mira el producto terminado, y a partir de él, te iré contando el detrás-de-cámara:


Lo primero que demanda producir un programa como éste es la investigación de campo, que es el paso previo. Al menos en nuestra metodología de trabajo, no es que vamos al lugar y captamos lo primero que aparezca. Si vas a la aventura y tienes mucho tiempo y presupuesto, quizás pueda funcionar, o si es que sabes qué vas a grabar pero no sabes qué va a suceder, como me ha pasado cuando participé como equipo de producción de largometrajes documentales basados en hechos históricos, donde no puedes prever qué sucederá, puede que funcione. Pero, si estás yendo a grabar historias inactuales, como las de este episodio, tu investigación inicial te dará dos datos clave: qué grabar y cuánto tiempo te demorarás haciéndolo.

En nuestro caso, todo el episodio nos lo grabamos en un lapso de seis horas, incluyendo desplazamientos, sobre la investigación de campo que ya tenía Freddy Juárez, el productor ejecutivo del programa. Lo siguiente que hizo fue conversar conmigo sobre qué historia se tenía que contar, y ahí comenzó mi trabajo: establecer una pauta de grabación o 'escaleta', y a partir de ella, construir un guion, que es la planificación de qué vamos a ver y qué vamos a oír durante la reproducción o representación del producto.

Me encanta escribir guiones. De hecho, suelo practicar en mis ratos libres solo para estar en forma a la hora de plantear uno que sí va a salir al aire. Creo mucho en el poder de la gimnasia no solo a nivel físico sino mental, así que yo recomiendo usar tus ratos libres para entrenarte sobre cómo escribir un guion. Y escribirlo parte de una línea argumental (cuál es mi enfoque), una sinopsis (cuáles son la historia y el conflicto centrales) y un argumento (cómo puedes contarme la historia en la menor cantidad de espacio posible).

el resto es ir planteando escena por escena cómo se debe comportar todo el mundo: el escenario, la luz, el movimiento de la cámara, la coreografía del talento a cuadro, la sonoplastía, incluso las transiciones entre escenas. Salvo que exista un acuerdo demasiado rígido, algo que por consenso muchos autores no recomiendan, cuando construyas un guion trata de ser lo más flexible que te sea posible. Puede que tengas la película completa en tu cabeza, pero -como suele pasarnos- puede que en la realidad no exista todo lo que pensaste, entonces hay que adaptarse a las circunstancias. Ahora, insisto, si tienes todo el dinero y todo el tiempo del mundo para controlar hasta el mínimo detalle, adelante. Sigamos.

En este episodio inicialmente planteé nueve escenas, incluyendo un 'teaser' o 'gancho' inicial, una 'intro' y la historia propiamente dicha contada en los tres actos clásicos: un planteamiento, un enredo y un desenlace. Todo lo audiovisual se plantea así porque de esa forma capturas el interés de tu audiencia. No hay mucho secreto ahí.

Ahora bien, otra ventaja del guion es que te permite conservar un orden lógico. Una cosa viene detrás de la otra, y en muchos casos obedece a la vieja premisa del causa-efecto. Esta técnica es útil especialmente si tienes que escribir obras muy largas, donde perderse es muy sencillo. El orden del guion también permite que, cuando planifiques tu grabación, no lo hagas necesariamente de manera cronológica.

De hecho, si bien el primer episodio de #EstoEsTambogrande fue grabado en el mismo orden como fue editado, y aquí te lo recuerdo por si no lo hayas visto, el segundo episodio no siguió esa secuencia en campo. en efecto, la entrevista que aparece antes de la escena de despedida fue lo primero que grabamos al llegar a la locación (Miraflores Alto), y solo el desayuno, la secuencia con la señora que fabrica el queso y el señor que movía el guano sí siguieron el orden cronológico. Perdón, lo olvido casi, mucho antes que todas esas tomas, lo primero que se grabó fue la explicación de Gerardo Arellano, que en la edición aparece desde la mitad. Mis presentaciones a cámara sirviendo como elemento de transición las grabamos todas en el mismo lugar pero variando el tiro, y la escena de despedida sí fue realmente grabada al final de todo.

¿Cómo fue que se ordenó todo? Ahí entran las manos y la paciencia benditas de Freysi Bereche, quien, además de ser el videógrafo (y el autor de las fotografías que ves en esta entrada), fue el editor. Sentado con Freddy, se tomaron el trabajo de ubicar cada 'clip' de video, ponerlo en el programa de montaje, agregar música, títulos y efectos, homologar ('renderizar') los archivos y subirlo a YouTube, que es la plataforma que utilizamos para distribuir el producto al mundo. Bueno, y el resto lo haces tú que lo reproduces. Aquí está de nuevo el producto terminado.

Si quieres capacitarte sobre cómo hacer tus propias producciones, puedes dejarme tus inquietudes en los comentarios aquí abajo o a mi cuenta de Twitter. Si deseas una capacitación más intensiva, me puedes escribir a factortierra@gmail.com. Mira más fotos fijas de este episodio y coméntalas aquí.


jueves, 24 de noviembre de 2016

¿Cuándo sí? Si cuando tengo dudas...

Nelson Peñaherrera Castillo

Ya recordamos que las tildes nos permiten hacer visibles las sílabas tónicas de acuerdo a ciertas reglas gramaticales según dónde esté ubicada tal sílaba; pero sucede que una palabra con tilde suele significar dos o más cosas más o menos distintas, y el problema se nota más si aparecen en la misma oración.

Aquí aplica la excepción de la regla. Nos enfrentamos a las tildes diacríticas, o las que solo se hacen visibles para diferenciar las diferentes funciones y los distintos significados de una palabra escrita con las mismas letras.

Vamos a revisar casos frecuentes, que hallo a cada rato en textos varios y en mis conversaciones de las redes sociales.

  • Más/Mas: Con tilde es un adverbio de cantidad (“más manzanas por hectárea”), que también podemos utilizar para comparar proporciones (“Hace más calor en Sullana que en Piura”.); sin tilde es una conjunción adversativa o que expresa controversia, y que se usa más en poética (“Yo sé que esquivas mi mirada; mas si me besaras….”), y que en prosa me suena a una expresión típicamente portuguesa que se traduce como ‘pero’ (Eu acredito seus olhos nao me procuram, mais eu precisso…”), así que puedes reemplazarlo por pero, sin embargo, en contraste, según convenga.
  • Sí/Si: Con tilde expresa afirmación –ni vuelta que darle-, o expresa pertenencia (“Pensó para sí misma que eso era una tontería”.); sin tilde introduce una posibilidad (“Si tenemos dos niños y cuatro manzanas…”).
  • Mi / Mí: Sin tilde es un artículo posesivo (“mi casa”, “mi perro”); con tilde es el pronombre posesivo de la primera persona (“esa camisa es para mí”).

 

  • Tú/Tu: Con tilde es el pronombre que corresponde a la segunda persona singular (“Tú no eres mi amiga”.); sin tilde es un artículo posesivo de la segunda persona singular (“Tu amiga me invitó”.). la misma explicación aplica para él/el.
  • Sé/se: Con tilde es la conjugación en primera persona singular tiempo presente del verbo saber (“Sé muy bien que no vendrás”.); sin tilde es una conjugación del verbo copulativo ser que aplica desde la segunda persona singular formal  (usted) hasta la tercera persona plural en los tres tiempos (“Usted se asustó, ella se asusta, ellos se asustarán”.)
  • Té/te: Con tilde es un sustantivo común que alude a la bebida que solemos tomar de vez en cuando; sin tilde es la conjugación del verbo ser para la segunda persona coloquial (“¿Te piensas tomar otra taza de té?”)
  • Qué, cuándo, cómo, dónde, por qué, quién: Además de que siempre llevan tilde cuando formulan una pregunta, si los liberamos de los signos de interrogación (o de exclamación), se convierten en pronombres interrogativos y conservan su virgulilla (“Lo que nunca me dijiste es por qué te apropiaste de mi dinero”.); como viste en el ejemplo entre paréntesis, cuando funcionan como adverbios y conjunciones no llevan tilde.
  • Solo: Por alguna inexplicable razón, la Real Academia eliminó la regla que diferenciaba al adverbio del adjetivo, eliminó la tilde en el primer caso y dejó de ser una palabra diacrítica. Yo estoy en contra de esta regla, pero acuerdos son acuerdos… aunque sean metidas de pata.

Estos son algunos ejemplos que nos advierten tener cuidado cuando nos expresemos por escrito, sobre la necesidad de usar la tilde cuando sea necesario.

Como siempre, sigamos dialogando sobre estas y otras dudas en Facebook y Twitter.

martes, 1 de marzo de 2016

¿Se la pongo o no?

Nelson Peñaherrera Castillo

Ya recordamos que las tildes nos permiten hacer visibles las sílabas tónicas de acuerdo a ciertas reglas gramaticales según dónde esté ubicada tal sílaba; pero sucede que una palabra con tilde suele significar dos o más cosas más o menos distintas, y el problema se nota más si aparecen en la misma oración.

Aquí aplica la excepción de la regla. Nos enfrentamos a las tildes diacríticas, o las que solo se hacen visibles para diferenciar las diferentes funciones y los distintos significados de una palabra escrita con las mismas letras.

Vamos a revisar casos frecuentes, que hallo a cada rato en textos varios y en mis conversaciones de las redes sociales.

  • Más/Mas: Con tilde es un adverbio de cantidad (“más manzanas por hectárea”), que también podemos utilizar para comparar proporciones (“Hace más calor en Sullana que en Piura”.); sin tilde es una conjunción adversativa o que expresa controversia, y que se usa más en poética (“Yo sé que esquivas mi mirada; mas si me besaras….”), y que en prosa me suena a una expresión típicamente portuguesa que se traduce como ‘pero’ (Eu acredito seus olhos nao me procuram, mais eu precisso…”), así que puedes reemplazarlo por pero, sin embargo, en contraste, según convenga.
  • Sí/Si: Con tilde expresa afirmación –ni vuelta que darle-, o expresa pertenencia (“Pensó para sí misma que eso era una tontería”.); sin tilde introduce una posibilidad (“Si tenemos dos niños y cuatro manzanas…”).
  • Mi / Mí: Sin tilde es un artículo posesivo (“mi casa”, “mi perro”); con tilde es el pronombre posesivo de la primera persona (“esa camisa es para mí”).

 

  • Tú/Tu: Con tilde es el pronombre que corresponde a la segunda persona singular (“Tú no eres mi amiga”.); sin tilde es un artículo posesivo de la segunda persona singular (“Tu amiga me invitó”.). la misma explicación aplica para él/el.
  • Sé/se: Con tilde es la conjugación en primera persona singular tiempo presente del verbo saber (“Sé muy bien que no vendrás”.); sin tilde es una conjugación del verbo copulativo ser que aplica desde la segunda persona singular formal  (usted) hasta la tercera persona plural en los tres tiempos (“Usted se asustó, ella se asusta, ellos se asustarán”.)
  • Té/te: Con tilde es un sustantivo común que alude a la bebida que solemos tomar de vez en cuando; sin tilde es la conjugación del verbo ser para la segunda persona coloquial (“¿Te piensas tomar otra taza de té?”)
  • Qué, cuándo, cómo, dónde, por qué, quién: Además de que siempre llevan tilde cuando formulan una pregunta, si los liberamos de los signos de interrogación (o de exclamación), se convierten en pronombres interrogativos y conservan su virgulilla (“Lo que nunca me dijiste es por qué te apropiaste de mi dinero”.); como viste en el ejemplo entre paréntesis, cuando funcionan como adverbios y conjunciones no llevan tilde.
  • Solo: Por alguna inexplicable razón, la Real Academia eliminó la regla que diferenciaba al adverbio del adjetivo, eliminó la tilde en el primer caso y dejó de ser una palabra diacrítica. Yo estoy en contra de esta regla, pero acuerdos son acuerdos… aunque sean metidas de pata.

Estos son algunos ejemplos que nos advierten tener cuidado cuando nos expresemos por escrito, sobre la necesidad de usar la tilde cuando sea necesario.

Como siempre, sigamos dialogando sobre estas y otras dudas en Facebook y Twitter.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Y queda a punto

Nelson Peñaherrera Castillo

El punto (.) en todas sus variantes es otro signo de puntuación que obviamos usar o usamos inadecuadamente reemplazándolo por la coma. La verdad es que estos dos signos son importantes cuando redactamos y leemos; pero, ¿en qué momentos específicos el punto aparece?

Para entender la razón de ser del punto primero tenemos que entender la naturaleza de la oración gramatical: se trata de un enunciado que expresa una idea independiente y con sentido. El sentido se lo da cómo redactamos; la independencia se la da el punto.

De aquí se desprende el primer consejo: cierra tus oraciones con un punto.

(Si revisas este texto, te darás cuenta que independizo ideas empleando un punto).

Tradicionalmente conocemos dos tipos de punto. El punto seguido (como el que acabo de emlear) me permite independizar cada oración sin considerar lo que significa unitariamente. Cuando asociamos varias oraciones con ideas similares o consecuentes creamos párrafos, y cada párrafo se independiza con un punto aparte.

Gráficamente, los puntos seguidos van en el mismo renglón, mientras que los puntos aparte cortan el renglón y crean uno nuevo como haré ahora mismo.

Hay otros tipos de punto que expresan incertidumbre o abrevian textos tan largos porque hay cosas muy obvias. Son los puntos suspensivos (…). Yo también suelo emplearlos para incrementar la tensión en la persona que me lee, especialmente en momentos cruciales de mi texto, donde requiero que la atención se incremente.

Los dos puntos ( : ) advierten a la gente que viene una enumeración con varios elementos. Por ejemplo: “Los departamentos de la costa norte del Perú son: Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad y Áncash.” También me son útiles cuando quiero señalar ideas centrales a manera de conclusiones previas. Por ejemplo: “Si bien es cierto muchos extranjeros trataron de ganar la cumbre del Huascarán, nunca pensaron que la hazaña les sería arrebatada: fue un peruano quien alcanzó el techo de su país.”. otro uso de los dos puntos es para mostrar algo en el texto como lo hago aquí cuando digo “por ejemplo”.

Finalmente, existe un híbrido entre el punto y la coma: el punto y coma ( ; ). Aparece mayormente cuando deseamos apuntar una contradicción de ideas dentro de una misma oración, cuando hay enumeraciones demasiado descriptivas al punto que tienen comas internas, cuando introducimos conjunciones dentro de la misma oración (pero, sin embargo, además, inclusive, luego, incluso, asimismo, etc.).

Aquí un primer vistazo a todos los tipos de punto. Como siempre, espero tus inquietudes en mis cuentas de Facebook y Twitter.

jueves, 17 de diciembre de 2015

¿Cuándo sí llevan tilde?

Nelson Peñaherrera Castillo

Sí, uno de los mayores errores y dudas que tenemos en el castellano es tildar o colocar gráficamente el acento de  una palabra (´). Digo el castellano porque otras lenguas contenidas en el español (el catalán, el gallego, el asturiano) tienen otros tipos de tildes y grafías inclusive.

Entonces, nos concentramos en nuestra rama idiomática.

La buena noticia es que solo utilizamos un tipo de tilde, la virgulilla que se coloca encima de cualquier vocal (a, e, i, o, u) y que tiene una forma de barrita inclinada a la izquierda (o sea, por donde empiezas a leer este texto, si es que sufres de problemas de lateralidad).

La mala es que hay muchas reglas para colocar tildes; pero como aquí nos hemos propuesto facilitarte la vida, vamos a revisar las básicas para tildar palabras según la sílaba que tenga la mayor fuerza de voz o sílaba tónica.

Por lo tanto, primera regla: solo llevan tilde las sílabas tónicas.

Pero esta regla tiene especificaciones según el tipo de palabra de acuerdo a su sílaba tónica. Si ésta resulta ser la última (como en acordeón) se llama aguda; si es la penúltima (como en árbol) se llama grave o llana; si es la antepenúltima (como en fábrica) se llama esdrújula.

Clave: debes silabear correctamente, y de eso podemos hablar en otro artículo, porque tiene reglas aparte. Regresemos a nuestras tildes.

De primera mano, las palabras agudas se tildan cuando terminan en vocal, N o s. ejemplo: acotó, comején, estrés.

De primera mano, las graves se tildan siempre que no acaben en vocal, N o S. ejemplo: estiércol, récord, Núñez.

Digo de primera mano porque hay algunas excepciones. Por ejemplo “Raúl” no acaba ni en vocal, ni N, ni S, pero se tilda debido a que al silabear tenemos una vocal abierta (a, e, o)haciendo un solo sonido con una cerrada  (i, u), lo que rompe la sílaba. “Saúl” sufre la misma regla. Eso en las agudas.

En las graves tenemos un caso parecido. Si una vocal cerrada se junta con una abierta en un solo sonido rompe la sílaba y se tilda, como en “río”.  

Pero no sucede si dos vocales abiertas se encuentran como en “aedo”, donde no hay tilde, o “barbacoa” que tampoco lleva.

Entonces, ojo al encuentro de dos vocales en un sonido.

Otras agudas que sí se tildan son palabras del latín que no se han castellanizado, que acaban en S, pero van precedidas de consonante, como en “bíceps”, “fórceps”.

Las palabras monosílabas (una sola sílaba) son siempre agudas pero no se tildan, salvo ciertas categorías gramaticales (sustantivo, verbo, adverbio,etc.) en las que sí se requiere usar virgulilla para diferenciarlas entre sí.

Todas las esdrújulas se tildan, y también sus parientes superiores las sobreesdrújulas. Ejemplo: brújula, camarógrafo, éxtasis”, “hipérbaton”.

 Esas son las únicas palabras que llevan virgulilla sí o sí; mas, como dije antes, primero tienes que aprender a silabear.

No te mareo más por ahora. Si tienes dudas, envíalas a mis cuentas de Facebook o Twitter.

 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿Comes las comas?

Con toda la humildad del mundo

No tengo un estudio o un ranking a la mano, pero podría asegurar que este signo de puntuación es uno de los más populares de nuestro idioma junto al punto (.). estoy hablando de la tan querida coma (,).

Usamos la coma para casi todo, pero no aplica a casi todo.

Comencemos diciendo que usamos signos de puntuación para dar sentido a nuestros textos, ya sean orales o escritos. De ese modo evitamos interpretaciones incorrectas o tediosas lecturas que parecen no tener cuándo acabar.

La coma nos sirve para varias cosas, pero la más usual es la enumeración. Ejemplo: “Salí tarde, no alcancé el colectivo, encontré la puerta casi vacía, todo el mundo estaba en clase y me pusieron tardanza”.

Nota que en el ejemplo estoy siguiendo una sucesión cronológica o diacrónica, y esa es otra función de la coma: mantener la secuencia cuando narro brevemente una relación de hechos que pasan uno tras otro.

Aunque, antes de que me lo pidan, aquí va un clásico ejemplo de la coma enumerativa: “No te olvides que para esa receta debes comprar huevos, harina, unas naranjas, vainilla, y, si quieres, leche”.

Fíjate que en la última oración he utilizado la coma vocativa, es decir, la que me permite insertar una porción de texto que, si la elimino, no le hace perder sentido al enunciado central. ¿Identificas cuál es la expresión vocativa que usé en la oración anterior? Tic, tac, tic, tac, tic, tac… si tu respuesta es “si quieres”, estás en lo correcto.

Otra forma de emplear la coma vocativa es cuando introducimos apelativos a los sustantivos comunes o propios, siempre que no deseemos que los califiquen directamente (porque nos parece una característica de la que podemos prescindir).

Ejemplo: “Si comemos continuamente quinua, el cereal bandera del Perú, podremos mejorar nuestra nutrición y hasta recomendarla como Julián Gil, actor venezolano, quien se ha convertido en uno de sus más devotos promotores”.

¿Puedes identificar las expresiones vocativas que inserté en la última oración (que más parece párrafo)?

¡Sí! Son “”el cereal bandera del Perú” y “actor venezolano”. ¿Comprobamos que podemos prescindir de esas expresiones y el texto no pierde sentido?

Aquí vamos de nuevo: “Si comemos continuamente quinua,, podremos mejorar nuestra nutrición y hasta recomendarla como Julián Gil, quien se ha convertido en uno de sus más devotos promotores”.

Ahora, si quieres (otra vez), quita las comas a la oración que nos ha quedado, pero toma mucho aire para llegar a la última palabra o para conservar la atención.

Finalmente, quiero dedicarle unos párrafos a una confusión generalizada en el lenguaje escrito. Si bien la coma nos marca una pausa para tomar un respiro y continuar (curva tonal ascendente), debe obviarse su uso cuando redactamos para que nos lean en silencio.

Así, es correcto escribir “El Ayuntamiento de Barcelona decidió festejar el equinoccio de invierno en lugar de la Navidad”. Lo incorrecto es escribir “El Ayuntamiento de Barcelona, decidió festejar el equinoccio de invierno en lugar de la Navidad”.

Aunque ambas suenan igual, en el lenguaje escrito es un error (frecuente) separar con una coma el sujeto del prediccado. Claro que cuando hablas, tú le insertas la pausa, pero tienes que diferenciar si redactas para que te lean en silencio o si redactas para que te lean en voz alta.

En todo caso, la separación de sujeto y predicado con una coma es una licencia que solo se admite en los guiones de radio, cine o televisión, siempre y cuando me interese informar a quien habla que allí es necesaria una inflexión especial de la voz.

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