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jueves, 1 de enero de 2026

Chulucanas y el agua potable: cuando el reclamo legítimo choca con la política y la ley


El acceso al agua potable en Chulucanas se ha convertido, una vez más, en el centro del debate público. A fines de diciembre de 2025, una movilización ciudadana —respaldada y difundida por la Municipalidad Provincial de Morropón-Chulucanas— volvió a poner sobre la mesa una problemática estructural que arrastra años: un servicio deficiente, infraestructura deteriorada y una población cansada de pagar por un suministro irregular.

 

La discusión, sin embargo, no se limita a la calidad del agua. También involucra decisiones políticas, límites legales y el rol de las autoridades en un contexto especialmente sensible.

 

Una problemática real y documentada

Durante 2024 y 2025, el servicio de agua potable en Chulucanas ha registrado fallas recurrentes. Entre las más reportadas se encuentran la rotura de tuberías, cortes prolongados, baja presión y reparaciones que resultan temporales. La causa principal no es un evento aislado, sino una red antigua, con mantenimiento insuficiente y sin una renovación integral acorde al crecimiento urbano.

 

Estas fallas no solo afectan la continuidad del servicio. También generan pérdidas de agua, incrementan el riesgo sanitario y profundizan la percepción de inequidad: los recibos llegan puntualmente, pero el agua no siempre.

 

Ese es el punto de partida del malestar ciudadano. El reclamo, en ese sentido, es legítimo.

 


La marcha por el agua y el mensaje político

El 30 de diciembre de 2025, miles de ciudadanos marcharon en Chulucanas exigiendo mejoras al servicio brindado por EPS Grau. La movilización fue difundida oficialmente por la municipalidad, que además incorporó un mensaje de advertencia: si en un plazo de dos meses no se observaban mejoras concretas, los usuarios dejarían de pagar los recibos.

 

El mensaje tuvo impacto inmediato. No solo amplificó el reclamo, sino que colocó a la autoridad municipal como vocera directa de una posible medida de presión ciudadana. Aquí es donde el debate se desplaza del diagnóstico —en gran parte compartido— hacia la viabilidad de la propuesta.

 

¿Es una buena idea dejar de pagar el servicio?

Desde el punto de vista legal y regulatorio, la respuesta es clara: no.

 

En el Perú, el servicio de agua potable es un derecho fundamental, pero se presta bajo un modelo tarifado y regulado. El incumplimiento en la calidad habilita reclamos, refacturaciones, fiscalización y sanciones al operador, pero no autoriza al usuario a suspender unilateralmente el pago.

 

Quienes dejen de pagar los recibos se exponen a cortes del servicio por morosidad, acumulación de deuda con recargos, pérdida de beneficios tarifarios y procesos de cobranza. En términos prácticos, la medida termina afectando más al usuario que a la empresa prestadora.

 

Además, si el no pago se generaliza, se reduce la capacidad operativa del sistema, agravando el mismo problema que se busca resolver. Es una salida emocionalmente comprensible, pero técnicamente contraproducente.

 


El rol del alcalde y sus límites

La convocatoria a la marcha y el respaldo explícito a la advertencia de no pago colocan al alcalde provincial, Richard Baca, en el centro del escenario. Desde el punto de vista político, la estrategia conecta con un reclamo popular real. Desde el punto de vista institucional, plantea serias preguntas.

 

Las municipalidades no tienen competencia para promover la suspensión de pagos a una empresa de saneamiento. Tampoco pueden sustituir al ente regulador ni ofrecer garantías legales a los usuarios frente a eventuales sanciones.

 

A ello se suma un factor que no puede ignorarse: durante 2025, el alcalde mantiene una agenda judicial abierta, con investigaciones fiscales en curso por presuntos delitos vinculados a su gestión (presunta colusión con proveedores) y a hechos previos (presunta vinculación al caso AELU Coop). Este contexto debilita su margen político y obliga a analizar sus acciones públicas con mayor cuidado, especialmente cuando se trata de liderar protestas y fijar plazos de presión.

 

Entre la necesidad y la responsabilidad

El problema del agua en Chulucanas no es un invento ni una exageración. Es estructural, técnico y urgente. Pero la solución no pasa por empujar a la población a una confrontación legal que no puede ganar sola.

 

Las salidas sostenibles pasan por planes de inversión con cronogramas públicos, fiscalización técnica independiente, presión institucional ante SUNASS, refacturaciones cuando corresponda y una gestión política que priorice soluciones de fondo sobre gestos de corto plazo.

 

Un tractor sobre hielo delgado

En Chulucanas, el agua potable es el síntoma visible de un problema mayor: infraestructura postergada, gestión deficiente y decisiones políticas que a veces confunden respaldo ciudadano

 con promesas inviables.

 

El reclamo es justo. La marcha es comprensible. Pero dejar de pagar no es una solución, y decirlo sin explicar las consecuencias es trasladar el costo del conflicto a quienes menos pueden asumirlo.

 

Cuando el agua falta, la indignación sobra. Lo que sigue faltando es una salida seria, técnica y legalmente responsable.

  

domingo, 16 de noviembre de 2025

🚱 Alerta en Chulucanas: baja desinfección del agua por cisterna


Foto por Contraloría General de la República.

1. ¿Qué ocurrió exactamente?

  • La Contraloría General de la República (CGR) reportó que el agua potable que distribuye la EPS Grau mediante camiones cisterna en Chulucanas tiene niveles de cloro muy bajos. En concreto, en una visita de control entre el 20 de agosto y el 21 de octubre de 2025, se midió un residual de 0.42 mg/L en muestras recogidas en el asentamiento Miguel Montenegro Castillo. Eso está por debajo del mínimo exigido por la normativa sanitaria. (Distrito.pe)
  • Según el Reglamento de la Calidad del Agua para Consumo Humano (y normas sanitarias para cisternas), el agua debe tener un residual de cloro de al menos 0.8 mg/L cuando se entrega a los usuarios. La desinfección es clave para evitar contaminaciones durante el transporte.
  • Además, la Contraloría detectó fallas organizativas: en el punto de abastecimiento no hay equipos permanentes para monitorear el cloro residual. Esa tarea la hace un contratista solo cuando reparte. Y hay un tema físico: las mangueras usadas en los camiones cisterna estaban expuestas al polvo y al sol, sin protección sanitaria, lo cual podría favorecer la contaminación.
  • La CGR ha pedido a EPS Grau tomar medidas urgentes para corregir todo esto.

2. ¿Por qué este hallazgo es preocupante?

  • Un nivel demasiado bajo de cloro residual implica que el agua podría no estar suficientemente desinfectada, lo que aumenta el riesgo de microorganismos patógenos (bacterias, virus) que podrían enfermar a quienes la consumen.
  • Las condiciones de transporte (mangueras sucias o mal protegidas) pueden facilitar la recontaminación del agua justo antes de llegar a los hogares.
  • Que no haya monitoreo constante (“no hay equipos permanentes”) sugiere falta de control por parte de la EPS. Si solo se mide cuando hay un reparto, podríamos estar ante un problema sistemático y no solo un descuido puntual.

3. ¿Hay antecedentes o contexto relevante?

Sí. Este problema no surge de la nada, se inserta en un patrón más amplio:

  • En Chulucanas ya hay quejas históricas por deficiencias en el servicio de agua potable. Según Cutivalú Piura, “ocho de cada 10 pobladores” tendrían serios problemas para recibir agua de calidad, y muchos dependen de cisternas porque no tienen acceso estable al servicio. (Cutivalú Piura)
  • También hubo interrupciones por fallas en la infraestructura: por ejemplo, en septiembre de 2025 la EPS Grau reportó una rotura en una línea de impulsión y suspendió temporalmente el suministro mientras se repara. (Correo)
  • A nivel institucional, existe un convenio interinstitucional firmado en 2021 entre la Municipalidad Provincial de Morropón-Chulucanas y la EPS Grau para que el agua llegue a las familias vulnerables vía cisternas. (Gobierno del Perú) Esto demuestra que parte del suministro por cisterna responde a un esfuerzo concertado para atender a quienes no tienen red fija, pero ahora la calidad de esa agua está en entredicho.

4. Contexto geográfico y demográfico de Chulucanas

Para entender mejor la magnitud del problema, conviene conocer algo del lugar:

  • Ubicación: Chulucanas es el distrito y la ciudad capital de la provincia de Morropón, en el departamento de Piura. Está a unos 58 km al este de la ciudad de Piura, y es la puerta a la parte alta de la cuenca del río Piura. (Indeci)
  • Altitud: Aproximadamente 92 metros sobre el nivel del mar. (Indeci)
  • Población: Según datos recientes, el distrito de Chulucanas tiene alrededor de 92 mil 419 habitantes. (Distrito.pe) Otra fuente, City-Facts, reporta cerca de 75 mil 792 personas para la ciudad, lo que da una densidad de población baja a moderada, cerca de 87,9 hab/km². (Datos Ciudad)
  • Economía y cultura: En la zona predominan actividades agrícolas (limón, mango, maíz, cacao) y ganaderas. También es conocida por la cerámica tradicional, un aspecto cultural importante. (Gobierno del Perú)
  • Historia: La provincia de Morropón (con Chulucanas como capital) fue creada en 1937. (Gobierno del Perú)

5. Análisis e implicancias

  • Desigualdad en el acceso al agua: El hecho de que muchas familias dependan de camiones cisterna refleja un déficit en el suministro de agua por red fija. Esto ya es un problema estructural, y ahora se suma la preocupación por la calidad del agua que reciben.
  • Riesgo sanitario real: El bajo nivel de cloro es una falla crítica porque la desinfección es la primera barrera contra enfermedades transmitidas por el agua. Si no se corrige, podrían generarse brotes o enfermedades gastrointestinales, especialmente en poblaciones vulnerables.
  • Descontrol en la gestión: La falta de equipos permanentes para analizar el cloro sugiere una gestión poco profesional o con recursos insuficientes. Depender de contratistas para medir es peligroso si no hay supervisión continua.
  • Responsabilidad institucional: EPS Grau y las autoridades locales están implicadas directamente: deben responder no solo por el reparto del agua, sino también por su calidad. Dado el convenio existente, la municipalidad también tiene un rol clave.
  • Transparencia y participación ciudadana: El informe de la Contraloría está disponible públicamente, lo que abre espacio para la presión ciudadana. Las organizaciones vecinales pueden demandar monitoreo, seguimiento y soluciones estructurales.

6. Recomendaciones (para mis seguidores o para las autoridades)

Para que esta situación no quede en una advertencia más, estas podrían ser algunas rutas de acción:

  1. Monitoreo sistemático: Que EPS Grau instale equipos permanentes para medir el cloro residual en los pozos y antes de que el agua salga de los camiones cisterna.
  2. Mejora de la logística de distribución: Proteger las mangueras y tanques de cisterna para evitar contaminación posterior al tratamiento.
  3. Inversión pública: Reforzar la red de agua potable para reducir la dependencia de cisternas, especialmente en zonas vulnerables.
  4. Transparencia: Publicar los resultados de calidad del agua periódicamente para que la población sepa si el agua es segura.
  5. Participación comunitaria: Fomentar que las comunidades formen comités de vigilancia del agua, para reportar deficiencias y exigir soluciones.

El alerta de la Contraloría revela un problema más profundo de gestión hídrica en Chulucanas: no basta con llevar agua a las familias si esa agua no está garantizada como segura para su consumo. Dado el contexto socioeconómico y la historia de deficiencias en el servicio, es fundamental que las autoridades den una respuesta estructural. Esta no es solo una falla técnica, sino una cuestión de salud pública y derecho humano al agua.

  

miércoles, 27 de agosto de 2025

¿Quiénes no ejecutan el presupuesto del Vaso de Leche en Piura y el norte del Perú?


La Contraloría General de la República advirtió que 127 gobiernos locales del país no habían gastado ni un sol del presupuesto asignado al Programa del Vaso de Leche (PVL) durante el primer semestre de 2025. El hallazgo pone en evidencia la inacción de autoridades municipales frente a un programa social que debería asegurar raciones diarias a niños menores de seis años, madres gestantes, personas con discapacidad y adultos mayores.

 

Los casos en Piura

En el departamento de Piura se identificaron al menos dos gobiernos locales con 0% de ejecución presupuestal al 30 de junio de 2025:

  • Municipalidad Provincial de Morropón – Chulucanas, con S/ 1 459 542 asignados.
  • Municipalidad Provincial de Paita, con S/ 930 385 asignados.

La falta de gasto implica que, durante seis meses, ninguna de estas municipalidades destinó recursos a la compra y entrega de insumos del PVL, incumpliendo con la obligación de abastecer a los beneficiarios los siete días de la semana.

 


El panorama en el norte

Más allá de Piura, también aparecen municipios de la macrorregión norte entre los que registran nula ejecución presupuestal, como la Municipalidad Provincial de Pomabamba (Áncash). En total, solo en esta región, se detectaron 17 gobiernos locales en la misma situación.

 

La Contraloría también reportó concentraciones de entidades con problemas similares en Apurímac (22), Huánuco (15), Junín (14), Ayacucho (12), Lima (9) y Puno (9). Esto revela que la inacción municipal no es un hecho aislado, sino un patrón que afecta a distintas zonas del país.

 

¿Qué pasó después?

Tras las notificaciones de la Contraloría, 51 municipalidades comenzaron a ejecutar su presupuesto al 1 de agosto de 2025, con niveles de avance de entre 50% y 58% en regiones como Áncash, Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Junín, Huancavelica, Huánuco, Puno y Lima. Sin embargo, 76 gobiernos locales aún permanecen sin utilizar los recursos asignados.

 

La Contraloría continuará el seguimiento para que los fondos destinados al PVL se gasten de manera oportuna y transparente, con el objetivo de mejorar la nutrición de los grupos más vulnerables.

  

viernes, 22 de agosto de 2025

Piura se convierte en el epicentro de la sabiduría ancestral y la ciencia de las plantas medicinales




Chulucanas
, conocida por su rica tradición cultural, se ha convertido en el punto de encuentro para el XIII Congreso Latinoamericano de Plantas Medicinales (CLAPLAMED). Este congreso no es solo un evento académico; es un puente entre la sabiduría ancestral y los avances científicos para revalorizar las plantas que han curado a nuestras comunidades por generaciones.

 

Investigadores, científicos y líderes culturales de toda América Latina, y también de Italia, se han reunido en la tierra de los ceramistas para compartir sus descubrimientos. El objetivo principal es claro: poner las plantas medicinales en el lugar que les corresponde, no solo como una alternativa de salud, sino como una fuente de oportunidades económicas y de conservación ambiental.

 




Plantas medicinales: una herencia viva en Piura y un motor de desarrollo

En el departamento de Piura, las plantas medicinales no son solo una tradición; son parte de la vida diaria y de la economía local. El conocimiento sobre el uso de hierbas como la uña de gato (usada como antiinflamatorio) o el paico (eficaz contra parásitos) se ha transmitido de generación en generación, y los mercados locales, como el Mercado de Castilla en Piura, son verdaderos centros de intercambio donde se pueden encontrar remedios naturales.

 

Sin embargo, a pesar de su uso extendido, esta valiosa herencia enfrenta desafíos. El conocimiento no siempre está formalizado y la falta de regulación puede afectar la calidad de los productos. Aquí es donde el CLAPLAMED desempeña un papel crucial. Este congreso permitirá que los investigadores piuranos y los agricultores locales conecten con la comunidad científica global, aprendiendo sobre métodos modernos para el control de calidad, desarrollo de nuevos productos y la creación de un marco legal que proteja tanto a los productores como a los consumidores.

 




Una agenda enfocada en el futuro

A lo largo del congreso, se explorarán temas clave como:

  • Etnobotánica: El estudio de cómo las culturas locales utilizan las plantas.
  • Fitoquímica: El análisis de los compuestos químicos que dan a las plantas sus propiedades curativas.
  • Innovación y biotecnología: Cómo la ciencia puede potenciar los beneficios de las plantas.
  • Comercialización justa: El camino para que los pequeños productores puedan acceder a mercados más amplios y sostenibles.

 

En este encuentro, la ciencia y la sabiduría ancestral se unen para construir un futuro donde las plantas medicinales no solo formen parte de nuestra herencia, sino que también impulsen el desarrollo sostenible y mejoren la calidad de vida de las comunidades.

 

El evento es organizado por la Asociación para la Ciencia e Innovación Agraria para la Red Norte (Agrored Norte), en colaboración con la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS) - filial Chulucanas y la Sociedad Latinoamericana de Plantas Medicinales (SOLAPLAMED), junto a la Gerencia Subregional Morropón Huancabamba y la Municipalidad Provincial Morropón Chulucanas.

  

martes, 15 de julio de 2025

📝 ¿Un modelo que aún no existe? MIDIS convoca ideas para programa de alimentación escolar ya anunciado como exitoso

Por Nelson Peñaherrera Castillo



El 15 de julio, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) lanzó una convocatoria ciudadana para recoger propuestas que ayuden a diseñar el nuevo Programa de Alimentación Escolar. A través de un formulario digital en su página web, la ciudadanía —incluyendo padres, madres, docentes, estudiantes y especialistas— puede enviar ideas para construir “desde abajo” un modelo alimentario escolar más eficiente y adaptado al territorio.

 

“Estamos en un proceso de reestructuración del Programa de Alimentación Escolar”, afirmó la ministra Leslie Urteaga.

 

La convocatoria ocurre, sin embargo, cuando el mismo Midis ya venía anunciando públicamente que ese programa —con piloto en Piura, Cusco y Ayacucho— no solo estaba en ejecución, sino que venía obteniendo “resultados positivos”. El anuncio de una “construcción colectiva” parecería entonces llegar después de construido.



🕰 ¿Consulta ciudadana… o maquillaje posterior?

Las primeras afirmaciones sobre el “nuevo modelo” datan de junio, y fueron reforzadas en boletines oficiales del 7 de julio, donde se reportaban avances en más de 8600 estudiantes atendidos en 35 colegios. Se afirmaba que el modelo ya había logrado:

  • Mejorar la satisfacción alimentaria de los escolares.
  • Dinamizar la economía local.
  • Y, especialmente, reducir los niveles de anemia.

 

Pero no se publicaron estudios, ni cifras, ni informes técnicos. En consulta con fuentes del Midis, se confirmó que existe un estudio, pero que se mantiene en resguardo en Lima, sin acceso público hasta hoy.

👉 Ya lo advertimos en el primer artículo:
🔗
¿Éxito sin evidencia? La verdad detrás del “nuevo modelo” de alimentación escolar en Piura



📊 ¿Y los datos reales?

Apenas una semana después de las declaraciones de la ministra, el Instituto Peruano de Economía publicó el Índice de Competitividad Regional 2025 (INCORE), y la situación en Piura dista mucho del optimismo oficial:

  • La anemia infantil se ha incrementado en la región: según ENDES 2024, el 35.5% de niñas y niños entre 6 y 36 meses en Piura tiene anemia.
  • La desnutrición también ha aumentado.
  • Solo el 8.9% de la población tiene acceso a agua clorada.
  • El rendimiento educativo en matemática para 4.º grado de primaria es de apenas 23.4% de logro satisfactorio.

 

Estos datos provienen de organismos oficiales, incluyendo el propio INEI. ¿Cómo entonces se explica la afirmación de que el piloto “está ayudando a reducir la anemia”?



⚠️ La pregunta sigue en pie: ¿de dónde salió la supuesta reducción?

Los boletines del Midis se aferran a la presencia de alimentos ricos en hierro —como la sangrecita— en los menús escolares. Pero los datos nutricionales del Instituto Nacional de Salud (INS) aclaran que, aunque tiene hierro (unos 10 mg por 50g), solo entre el 15 y el 35% de ese hierro se absorbe. Es decir, entre 1.5 y 3.5 mg por ración, insuficiente para cubrir el requerimiento diario infantil sin continuidad ni acompañamiento.

Fuente: Tabla de Composición de Alimentos Peruanos – INS 2020


⛔ Antecedentes que no se pueden olvidar

La urgencia por reformar el modelo escolar tiene un origen claro: la intoxicación masiva en la I.E. Elvira Castro de Quiroz, en Los Ejidos de Huán (Piura), en abril de este año, donde 80 escolares se vieron afectados tras consumir alimentos contaminados. Fue un escándalo nacional.

Ese incidente no fue aislado. También se reportaron casos similares en Huarmaca (Huancabamba), Chulucanas y La Matanza (Morropón). Recién después de estos hechos el Midis empezó a visibilizar su “nuevo modelo” como respuesta, aunque ya lo tenía en piloto.



🧭 ¿Qué sigue?

Ahora se abre la consulta ciudadana. Pero, si el modelo ya está definido y ejecutado en parte, ¿qué tan real será el margen de incidencia que puedan tener las ideas que recojan?

 

Además, si hay un estudio que demostraría su éxito, ¿por qué no se publica? ¿Por qué no compartirlo con los padres, los medios y los propios colegios beneficiarios?


📌 En resumidas cuentas…

  • El Midis lanza una consulta ciudadana para rediseñar su programa de alimentación escolar.                             
  • Pero ya había afirmado públicamente que ese modelo estaba en marcha y era exitoso.
  • No ha presentado ningún estudio que respalde su eficacia.
  • Los datos oficiales (ENDES, INCORE) muestran que la anemia y la desnutrición han aumentado.
  • La ciudadanía tiene derecho a saber en qué se basan las políticas públicas que afectan directamente la vida de niñas y niños.

💬 ¿Y tú qué piensas?

¿Crees que el gobierno debe sustentar sus anuncios con evidencias públicas?
¿Tu escuela ha recibido alimentos de este nuevo programa? ¿Han mejorado o empeorado?

Puedes dejar tu opinión en los comentarios, o escribirme directamente por redes:

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lunes, 14 de julio de 2025

👉 ¿Éxito sin evidencia? La verdad detrás del “nuevo modelo” de alimentación escolar en Piura


El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) viene promoviendo en Piura un nuevo modelo de alimentación escolar que, según sus voceros, ya estaría arrojando “resultados favorables”. Sin embargo, no hay aún evidencia técnica publicada que permita verificar tales afirmaciones.

 

Y detrás del optimismo institucional, hay una historia más compleja: una cadena de denuncias por alimentos en mal estado, una intoxicación masiva y un piloto que, aunque ya existía, solo se volvió visible cuando estalló la crisis.



📌 Una crisis que marcó el giro

En abril de 2025, 80 escolares de la I.E. Elvira Castro de Quiroz, en Los Ejidos de Huan (distrito de Piura), fueron intoxicados tras consumir alimentos en mal estado. La noticia alcanzó repercusión nacional. Fue la expresión más grave —pero no la única— de una larga serie de denuncias sobre la calidad de los alimentos escolares.

 

También se reportaron casos similares en colegios de Huarmaca (Huancabamba), así como en zonas rurales de Chulucanas y La Matanza (Morropón), donde durante los últimos años se ha denunciado la entrega de productos vencidos, enlatados en mal estado o con mal olor.


📅 Cronología crítica: del piloto oculto al “modelo oficial”

Lo que pocos sabían entonces es que el Midis ya venía probando, desde antes de esta crisis, un plan piloto con participación de padres y alimentos frescos en 35 escuelas de Piura, Cusco y Ayacucho. Era una experiencia acotada, de bajo perfil. Pero luego del escándalo en Los Ejidos, el discurso cambió: el piloto pasó a ser presentado como la gran solución institucional.

  • Antes de abril 2025: piloto en curso con bajo perfil.
  • Abril 2025: intoxicación de 80 escolares en Los Ejidos de Huan.
  • Mayo–junio 2025: el Midis empieza a visibilizar el piloto como modelo “exitoso”.
  • Julio 2025: ministra Leslie Urteaga anuncia ampliación del modelo, afirmando que mejora el aprendizaje, la nutrición y dinamiza la economía local.


❓¿Éxito sin estudios disponibles?

Tras esas declaraciones, consulté a una fuente técnica del propio Midis sobre el estudio que sustentaría los “resultados favorables”. Me confirmó que el estudio existe, pero aclaró que solo está disponible para funcionarios en Lima. Hasta hoy, no ha sido compartido públicamente.

 

Desde este espacio, reitero mi disposición a revisar técnicamente el informe, si es que el Midis decide hacerlo público. Preguntar por la evidencia no es desconfianza gratuita: es exigir que las políticas públicas se evalúen con datos, no con slogans.



🍽¿Y la sangrecita? El hierro que no siempre alcanza

Parte del argumento oficial se basa en el uso de productos ricos en hierro —como la sangrecita— para reducir la anemia. Pero esa relación no es automática.

Un niño de entre 4 y 8 años necesita 10 mg de hierro diario, y aunque 50 g de sangrecita contienen unos 10 mg, solo se absorbe entre el 15% y el 35%. Es decir: 1.5 a 3.5 mg.

🔎 Fuente técnica: Tabla de Composición de Alimentos Peruanos, Instituto Nacional de Salud (INS), 2020.
Disponible aquí

Sin frecuencia sostenida, combinación con vitamina C u otras mejoras dietéticas, la inclusión ocasional de sangrecita no puede considerarse una política efectiva contra la anemia, ni basta como evidencia de impacto nutricional.



🧭 No olvidar cómo empezó todo

No se trata de negar que hoy haya niños recibiendo alimentos en las escuelas. Tampoco de restar valor al trabajo de las madres organizadas o a la articulación con gobiernos locales. Pero una experiencia local positiva no equivale automáticamente a una política pública exitosa.

Las reformas vinieron después de la intoxicación en Los Ejidos, no antes.

 

Y si bien el piloto ya existía, solo fue visibilizado cuando la presión social exigió respuestas. Esa historia importa. Porque lo que comenzó con indignación ciudadana no debe terminar en propaganda sin sustento.


💬 ¿Tienes información, cifras o experiencias sobre este modelo en tu colegio o comunidad?

Te invito a compartirlas conmigo o dejar tu opinión en los comentarios.

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viernes, 11 de julio de 2025

Educación en ruinas II: las escuelas que sobreviven a punta de fe, madera y lluvia

Por Nelson Peñaherrera Castillo

 


En la región Piura, el deterioro de la infraestructura educativa está dejando de ser un patrón aislado para convertirse en una constante que atraviesa geografías, presupuestos y niveles de gobierno.

 

Esta segunda entrega de Educación en ruinas recoge nuevos casos documentados tras la publicación de nuestro primer reportaje, centrado en Jililí, Sapillica y Suyo (Ayabaca), y Castilla (Piura). Ahora, las voces y las evidencias provienen de Tambogrande y Huancabamba, donde escuelas enteras sobreviven entre promesas incumplidas y soluciones temporales.

 

La



Rita: entre el bosque seco y la espera eterna

En el caserío La Rita, al sur del distrito de Tambogrande, el tiempo se ha detenido para más de 700 estudiantes de la I.E. N.º 15116. El terreno, cercado con palos y cubierto de tierra y desechos, aún espera la promesa de una escuela nueva. La Municipalidad Provincial de Piura, actual responsable del proyecto, no ha ejecutado la obra, pese a que ya hay dos expedientes técnicos financiados, uno de ellos por más de S/ 112 mil.

 

La directora del plantel, la hermana Jaqueline Domínguez Silupu, declaró: “Hace dos meses se apersonaron dos ingenieros de la Municipalidad de Piura para levantar observaciones de servicio de agua y energía eléctrica en el sitio, que es lo que no permitió que se ejecute la obra. Nuestra escuelita tiene muchas carencias que dificultan desarrollar actividades de aprendizaje y lograr las competencias que planificamos alcanzar en nuestros estudiantes.”

 

Y agregó: “Pedimos a las autoridades regionales y a ustedes, señores periodistas, que nos apoyen para que se logre ejecutar la reconstrucción de nuestro colegio.”

 

La escuela se ubica en el bosque seco casi primario de la Margen Izquierda, una zona que no forma parte de la irrigación San Lorenzo. Pertenece a la comunidad de Locuto, articulada por la carretera Km 21-Tambogrande, que conecta la vía Piura-Chulucanas con el ramal de la Panamericana que lleva hacia la sierra ecuatoriana.

 

Nueva Esperanza: dignidad en lo alto, abandono en lo profundo

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más de 2800 metros de altitud, en el caserío de Nueva Esperanza —parte de la comunidad de Quispampa, en el valle de Huancabamba—, la I.E. N.º 15453 resiste al frío, a la lluvia y al olvido institucional.

 

Su director, Dante Reyes Casanova, lo resume sin rodeos: “Las maderas se encuentran rajadas. Existe un segundo piso que ha sido desocupado para evitar cualquier riesgo de derrumbe. […] Hemos gestionado ante el PRONIED la dotación de dos aulas prefabricadas con mobiliario. Por lo pronto, tenemos resuelto el problema para las labores escolares, pero no sin dejar de temer que el local antiguo colapse por un movimiento telúrico o las condiciones climáticas, que son muy duras.”

 

Esa inquietud no es exagerada. En un artículo anterior –“Identifican 37 zonas críticas por sismos en Piura”– analizamos un informe de Ingemmet, que identifica al valle de Huancabamba como una de las zonas más vulnerables de la región ante eventos sísmicos. El informe advierte sobre el riesgo de deslizamientos y colapsos estructurales debido a asentamientos en laderas erosionadas.

 

La escuela ya contaba con un expediente técnico financiado por la Municipalidad Provincial de Huancabamba, pero, como relata Reyes: “Ese perfil costó cerca de S/ 100 mil y quedó estancado. Lo encontramos arrumado en un almacén municipal. Nadie de las autoridades actuales se interesa en el tema.”

 

Su crítica al gasto público es directa: “Se gastan los recursos, pero no se construyen las obras.”


Este medio ha abierto espacio para que todas las entidades mencionadas puedan dar a conocer su versión sobre los casos aquí reportados.


Enlaces referenciales: