Si estás pensando comunicar algo, deberías
considerar estos pasos
En 2012 me invitaron a dar un cursillo sobre producción de contenidos en un
colegio de Tambogrande, Piura, ya que se les presentó la oportunidad de lanzar
un programa de televisión de cobertura local. El problema que hallé es que el
proyecto… carecía de un proyecto, y aún, de una metodología que asegurara un
impacto positivo.
Aunque se trabajen contenidos no-comerciales,
no tiene sentido estructurarlos alejados de las necesidades de la gente;; por
ello, debe ser importante saber apreciar las dos perspectivas –la del emisor y
la del receptor- para que sean exitosos.
Planificando nuestro producto
Cuando se planifican contenidos destinados al
público, se deben conciliar dos puntos de vista: lo que la entidad emisora
quiere decir, y lo que el público quiere recibir. Lo primero implica un trabajo
de diseño de nuestro producto. Debemos imaginar cómo nos
gustaría que luciera y sea reconocido, ya que no tiene sentido crear algo para
mantenerlo oculto, sino para que se muestre y genere un punto de vista en las
personas que lo reciben.
El diseño implica considerar criterios de
calidad, es decir, cuáles serán los aspectos que harán nuestro producto
original, funcional y estético.
La originalidad
implica la novedad con que se lo presente, incluso si combinamos elementos
conocidos. Es lo que lo hace único.
La funcionalidad
es la lógica permitiendo que pueda ser comprensible y útil para la vida de la
gente.
La estética
son todos los aspectos que lo hacen agradable a los sentidos.
Estos tres componentes deben trabajarse de
forma combinada. Mientras más específicos sean los detalles de este diseño,
mejor será la manera en que se pueda manejar, adaptar y presentar al público. Pero,
¿todas las personas están llamadas a recibir nuestro producto?
Estudiando el mercado
La primera pregunta que se debe hacer cuando se
planifica un producto para el gran público, es qué segmento de aquél es el
adecuado para recibir lo que hemos creado. Si la respuesta es “para todo el
mundo”, demuestra inexperiencia y desconocimiento de la audiencia a la que nos
estamos dirigiendo; por lo tanto, será un producto que termine gustando a
nadie.
Aunque lo ideal es crear productos que puedan
llegar a la mayor cantidad de gente posible, lo cierto es que habrá un segmento
de él que lo aceptará mejor, lo hará suyo, y hasta invertirá (tiempo, dinero,
esfuerzo, etc.) en él. Por eso es importante realizar un estudio de mercados,
es decir, una investigación que nos permita conocer en detalle las
características de las personas que potencialmente podrían recibir nuestro
producto, de tal modo que identifiquemos cuál porción o segmento de esas
personas lo aceptará mejor y bajo cuáles condiciones.
La mejor sugerencia en este punto es comenzar
especializándose en un segmento de mercado concreto, con el que se cultive una
relación cordial y duradera. Si el estudio demuestra que otros segmentos
pudieran estar interesados en nuestro producto, se les puede ir incorporando
progresivamente, pero respetando sus particularidades. Incluso, se podrían
crear productos apropiados a los intereses de ese otro segmento.
Los estudios de mercado son mutables, es decir,
que conforme cambien los intereses de la gente, pueden darnos nuevos
resultados. Esto depende mucho de la idiosincracia del público, el espacio y el
tiempo que ocupan y la coyuntura existente. Por eso, es recomendable que se
renueven tan pronto se detecten cambios en estas variables dentro del segmento
objetivo con el que usualmente estamos trabajando un producto.
Conciliando perspectivas
La clave para un producto exitoso es la
originalidad del formato, el estilo y los contenidos
combinado con la satisfacción de las inquietudes reales que tiene el público.
Es, entonces, cuando se debe definir el objetivo: la meta que queremos alcanzar
al lanzar o mantener un producto determinado.
Este objetivo debe ser verificable tanto en el
aspecto cuantitativo como cualitativo, y debe estar en revisión constante, para
ver si es realista o necesita adecuarse. La investigación constante del mercado
nos permitirá ir realizando los ajustes o cambios que sean necesarios para que
este binomio se mantenga fortalecido.
Si alguno de estos procedimientos se realiza
sin la rigurosidad correspondiente, o simplemente se pasan por alto, no se
puede garantizar que el esfuerzo de producción sea exitoso. Entonces, no se
trata de tener y desarrollar la idea, sino de dar los pasos necesarios para
saber si tendrá impacto. Este primer esfuerzo ahorrará muchos dolores de
cabeza.
El lenguaje de cada plataforma, y de
todas a la vez
Y ahora el paso final, lanzar nuestros
contenidos en el entorno multiplataforma. Pero, para tener éxito aquí, primero
tenemos que entender los códigos de cada plataforma individual.
En el caso de las visuales,
nuestra primera limitante es el espacio. Pensemos en los impresos, por
ejemplo: duran lo que nos dura el material sobre el que se imprime, así que
tenemos que adaptar la cantidad y la disposición de nuestros contenidos a
ese espacio. Igual pasa con la fotografía, que dura todo lo que el cuadro se
lo permite. Lo que no salió, no salió. Esa es la desventaja. La gran ventaja
de esta plataforma es que la podemos revisar cuantas veces queramos hasta
que podamos entenderla, o en todo caso conservarla. ¿Consejo? Cuidado con la
redacción.
Con las sonoras pasa que son
breves en el tiempo, así que lo dicho o sonado ahora probablemente se
olvidará diez segundos después. Por eso, debemos cuidar que las expresiones
sean cortas (como las que empleamos para hablar) y que tengan la capacidad
de reiterarse las veces que se considere necesario pero de diferentes formas
para no sonar aburrido, a menos que nos interese marcar un mensaje clave.
Esa es la desventaja. La ventaja es que esta plataforma tiene la habilidad
de estimular nuestra imaginación al punto de crear escenarios que ninguna
producción audiovisual podría costear. Esto depende de una buena estructura,
un buen guion, y un uso hábil de todos los recursos sonoros. Personalmente,
aún creo en la magia de lo sonoro como respuesta a la pereza mental.
Las audiovisuales toman el
estilo de comunicación de las sonoras y las visuales, esto es, expresiones
cortas pero que pueden reiterarse echando uso de recursos visuales como el
texto o infinitos accesorios sonoros y gráficos que permitan mejorar la
comprensión del mensaje. Y como ha avanzado la tecnología del cine y la
televisión, ahora podemos hacer maravillas, y esa es la ventaja; pero si
abusamos de ellas, tendremos un producto de mal gusto y complicado de
entender. Esa es la desventaja.
Con las interactivas se
combina lo mejor de las tres plataformas anteriores, y exigen periodistas
versátiles en la técnica, capaces de producir contenidos tan profundos como
tan básicos, tan extensos como tan breves, que puedan manejar las imágenes,
los sonidos y los textos de tal manera que el público pueda seleccionar una
y terminarse interesando por todas. Quizás el truco es que hagamos que las
imágenes, los sonidos y los textos se complementen en un solo producto, no
que compitan entre sí; pero también que tengan la habilidad de conectarse
con otros contenidos, permitiéndole al público ir más allá y entender más
espacios de esa realidad que le ofrecemos.
Y en un mundo en el que la
inmediatez se ha vuelto una demanda informativa más apreciada, los y las
profesionales debemos prepararnos para sabernos controlar emocionalmente de tal
forma que podamos reaccionar en segundos para reportar casi al instante
procurando evitar las imprecisiones, la editorialización y el sensacionalismo.
Esto dependerá también de un buen manejo de la realidad y un buen manejo del
idioma, algo en lo que debemos entrenarnos constantemente.
Ahora bien, en un entorno
multiplataforma debemos considerar más técnica que tecnología, ya que el valor
principal es cómo un mismo mensaje (una misma información) puede transmitirse en
diferentes tipos de contenidos, adecuados a las características de lo visual, lo
sonoro, lo audiovisual y lo interactivo.
Cuando hablábamos de redacción
mencionábamos la importancia del estilo. Pues bien, la razón por la que
el público tiene su medio favorito, o al menos más buscado, es la conexión
racional o emocional que desarrolla con él, sea porque le informa mejor, porque
le acompaña mejor, porque le parece creíble o hasta porque simpatiza con quien
presenta los contenidos. ¡Afrontémoslo! Las mentes humanas son tan complejas y
la comunicación social no puede subestimar la psicología de su usuario o usuaria
final.
¿Cuál es mi punto? Desde que los medios
están compuestos por personas, el medio pasa a ser una especie de ser humano
colectivo, donde más que cuerpo hay personalidad, y como ésta es única, le
confiere al medio una identidad, y gracias a ésta última, un posicionamiento.
En mercadeo se llama
posicionamiento al lugar que una marca (colectiva o personal) ocupa en
la mente de una persona porque se identifica con ella o porque es la que más
recuerda. Pensemos en cualquier tipo de producto o categoría profesional, y
nuestra mente establecerá una especie de cuadro basado en méritos (ranking)
en el que cada marca o nombre ocupará un primer, un segundo, un tercer, o tantos
lugares creamos. El mercadeo dice que, en el mejor de los casos, nuestra mente
siempre se queda con tres.
Y así como nuestra personalidad se
compone de nuestras formas de entonar, las palabras más frecuentes y hasta los
ademanes, así el estilo de nuestros contenidos tienen que estar en consonancia
con la personalidad de marca de nuestro medio. Incluso si no tenemos un medio
colectivo y somos periodistas individuales publicando mediante un blog o un
videolog o un podcast de audio, esa personalidad y ese estilo deben mantenerse
consistentes, incluso si decidimos que nuestro medio tenga carácter pluralista.
Por eso es importante que elaboremos nuestro manual de estilo, como lo
mencioné en otra parte.
Presentando contenidos en entornos
multiplataforma
Sin perder de vista todo lo que hemos
tratado hasta aquí, tenemos que considerar ciertos valores que garantizan
calidad en nuestros contenidos. No puedo prometer que garanticen éxito porque
eso dependerá de la muñeca que le pongamos durante el proceso; pero, al menos, a
nivel de técnica, ya tenemos los ingredientes casi completos.
Estos valores se enfocan desde la
importancia de un hecho y del interés que produce. La importancia se
refiere a la relevancia que posee un hecho noticiable en sí mismo; el interés
es el gusto personal que puedo desarrollar por un hecho noticiable respecto de
otros que estén disponibles.
Localización:
En un entorno periodístico alude a la aproximación geo-social del público frente
a un hecho noticiable, y en un entorno multiplataforma a la habilidad de
destacar lo que pasa en nuestra proximidad generando el interés de nuestra
audiencia más cercana así como de la global.
Temporalidad.
: es la capacidad de aproximar a la audiencia hacia el hecho noticiable en
términos del tiempo transcurrido.
Claridad.:
Es la capacidad de expresarse en términos que favorezcan la fácil comprensión de
los contenidos desde el primer momento en que la audiencia conecta con ellos.
Exactitud:
Es la concordancia entre la realidad (lo que es) y el relato sobre ella (lo que
se dice que es).
Apelación.
Es la conexión mental, más racional que emocional, entre la audiencia y el
contenido que se le proporciona en términos de lenguaje usado.
Versatilidad.
es una capacidad propia de los entornos multiplataforma que consiste en adecuar
la información a cada una de las vías existentes en cada plataforma para poder
transmitir un mismo mensaje.
Agilidad.
En términos sencillos, es la capacidad de no aburrir; pero aquí estamos jugando
con definiciones un poco más serias, así que es la capacidad que tiene un
contenido de fluir naturalmente en tiempo, espacio e interés, al punto que
siempre tiene despierta la mente de la audiencia.
Dicho todo esto, solo queda animarte a
que practiques mucho y encuentres tu propia línea y estilo para decir las cosas
en un entorno multiplataforma. No es sencillo. Me consta. Pero sin práctica no
hay maestría.
Y en todo caso, ¿no estamos para darnos
la mano? Déjame saber cómo está yéndote al respecto, comentando aquí, en
Facebook o en
Twitter.
Una de las mejores ideas en las que pude estar
involucrado este 2019 ha sido la producción de un webcast (transmisión de un
contenido exclusivamente por Internet) al quellamamos, contraviniendo las normas
del branding, como Una buena historia para compartir, o BHC por el acrónimo
que le elegimos, y cuyo concepto es simple: narrar y difundir historias reales
e inspiradoras que nos devuelvan la fe en las buenas noticias.
Parece sencillo escribirlo, pero trece
episodios después sí que ha sido todo un reto, ya que no bastó el entusiasmo de
Francesco Navarrete y Daniella Peña, quienes pasaron a ser mi productor y
productora respectivamente, o el cuidado que le pusimos en la selección de
temas, el manejo de los contenidos y el desarrollo de una técnica complicada a
pesar de su simplicidad: el plano
secuencia, el arte de presentar una pieza audiovisual sin cortes de
edición, incluso trasladando la cámara, y encima –como decidimos complicarlo
con nuestros recursos mínimos—completamente en vivo.
Quienes digan que es como hacer radio, se
equivocan, no porque la radio sea más sencilla de desarrollar, sino porque son
dos lenguajes totalmente diferentes; además, la televisión tiene un componente
crítico que la radio no: la imagen. Pero, siendo justos, incluso la radio posee
como su principal reto estimular la imaginación de la audiencia para crear
imágenes mentales, así que tampoco es que el soporte de solo audio sea pan
comido. Mientras tanto, regresemos al asunto del plano secuencia.
Quien lea esto y no tenga mayor noción sobre
producción de contenidos audiovisuales, o peor aún no tenga noción de cómo
producir contenidos para difusión masiva, podría pensar que se trata de
televisión prehistórica, cuando no existían ni las cintas de una pulgada que
permitieran guardar las imágenes; pero, curiosamente, lo sencillo en las épocas
de los formatos digitales de registro, almacenamiento y distribución es prender
la cámara, hacer lo que se tiene que hacer, cortar, y juntar todo mediante
montaje, especialmente si los errores se han sucedido de manera prolija. Y si
hay defectos, existen los filtros en posproducción.
No es que tampoco gritar ¡acción! o ¡corte! o¡se imprime! sea fácil; lo que digo es
que de pronto, muchos productores están viendo en el montaje un recurso fácil
para realizar contenidos, y no lo es. Si no se plantea la pieza en tres actos
con sus respectivos puntos de inflexión, incluso cuando se trata de realidad no
inventada, entonces no se logrará ese mágico momento de jugar con la tensión de
la audiencia, técnica que heredamos de la Grecia Clásica, y que debe tener unos
3000 años de antigüedad cuando menos.
Lección 1: En vivo quiere
decir en vivo
En televisión en vivo con contenidos previstos,
como la que se hacía en Perú hasta mediados de la década de los 1960, no había
opción de corte. Probablemente algunos ajustes en sonido e iluminación, pero
básicamente poner todo en escena, para comenzar, requiere de tres
características clave: muy buena comunicación dentro de todo el equipo de
trabajo, que el talento a cámara (no solo el presentador) tenga los recursos
suficientes para salir del paso si algo se sale de control, y nunca por nunca
perder la conciencia de que ya no habrá vuelta atrás una vez transmitido el
primer segundo.
Lo primero se resolvió manejando una pauta que
establezca de qué se va a hablar, qué se va a mostrar y en qué momento va a
mostrarse. Parece que estuviera hablando de un guion pero estrictamente no lo
es. Sí, quienes creían que apenas la transmisión comenzaba, Nelson se ponía a
hablar cual lorito lo primero que le viniera a la cabeza, se equivocan; detrás
de cámara, mis productores me estaban marcando ’timing’ o fluidez, temas y
tiempo. Y el documento de trabajo era la pauta que yo escribía.
Lo segundo, aunque no lo crean, fue aplicar
‘casting’ o audiciones. Hay gente que sabe nos propuso temas y personajes pero
nunca fueron considerados en la temporada. La respuesta de por qué no los
incluímos es simple: las historias no estaban adecuadamente impulsadas o no
sonaban consistentes, por lo que era complicado entender cuál sería el gancho
mediante el que podíamos conseguir atrapar a la audiencia. ¿se puede corregir?
Sí, se puede, y más adelante les comentaré cómo.
El caso es que cuando comenzamos a trabajar con
otras personas en cámara, a las que llamamos “los protagonistas” (no “los
invitados” porque, básicamente, íbamos a meternos en sus espacios cotidianos
para transmitir), llegamos a tener sesiones de ensayo, e incluso ensayábamos
antes de salir en línea para estar seguros de que todo el mundo estaba
sincronizado.
Y lo tercero fue definitivamente un ejercicio
de concentración general –repito, no solo de los productores o mía—donde la
instrucción principal era olvídate que
hay una cámara, sigue conversando conmigo y la otra era si algo sale mal, no hay problema, lo
salvamos sobre la marcha. Pero lo que sí puedo decir es que cada webcast
era motivo de conversación semanal para que todo el mundo esté seguro de que
estaba hablando el mismo idioma. Claro que se escaparon detalles, como que la
cámara se movía mucho, o la señal wifi se caía y se comía pedazos de audio o
video, pero en líneas generales, el trabajo fue realmente bueno.
Lección 2: La historia es más importante que la tecnología
Cuando íbamos a transmitir a locaciones,
algunos protagonistas esperaban que apareciésemos con una enorme cámara, cables
por todo sitio, luces, micrófonos, y afuera un carro con enormes platos
lanzando la señal a algún satélite. Lamentamos desilusionarlos, pero todo se
hizo con un celular inteligente enganchado a una señal de internet inalámbrico,
y no hubo más carro que Homero, el escarabajo rojo que nos ha transportado por
la ciudad y alrededores.
Por supuesto que cuando eso llegó a oídos de la
competencia, comenzaron a decirnos que metamos tal equipo o este otro o este
otro, y la verdad es que todas las sugerencias han sido muy buenas, y eso
demuestra que el producto genera interés al punto que hasta tus competidores
quieren que mejore. Pero en esta primera temporada, Francesco y yo queríamos
retarnos a nosotros mismos a sacarle el jugo a las posibilidades que un aparato
tan pequeño como un celular nos permitiera, a hacer cosas que no demandaran
llevar más equipo, y que es el signo de esta era: la convergencia te permite
poner en público cualquier cosa hasta con un dispositivo espía: más que un reto
tecnológico, era un reto técnico.
Entonces, si la tecnología no era nuestro plato
fuerte, ¿dónde asentábamos ambos pies? En la historia, el relato, en el manejo
de los datos, en la lógica de los argumentos, y, por encima de todo, en la
veracidad de lo difundido. Y la prueba de ello es que cada webcast tiene una
versión multimedia, es decir, un contenido en el que la audiencia puede
reproducirlo otra vez y complementarlo con información adicional en texto,
audio y video existente en la red y en fuentes que no necesariamente pertenecen
o son controladas por nuestro producto. En otras palabras, investigación.
Como dije arriba sobre los datos, lo siguiente
era dosificarlos de tal manera que el interés vaya creciendo en la audiencia, y
aquí vino otro reto. Usualmente todo el mundo se está acostumbrando a que en
dos, excepcionalmente, cinco, minutos, se les cuente algo. En BHC, nos hemos
dado el empacho de tomarnos hasta 29 minutos con 30 segundos para hacerlo y sin
cortes (recuérdenlo), y la razón es bien simple: la narración se hacía tan
buena a la hora de ponerla en escena que básicamente la dejábamos fluir. Mucho
del mérito lo tienen los y las protagonistas, y no es que hayamos descubierto
la pólvora.
La talentosísima artista mexicana Verónica
Castro contó una vez que una entrevista con el finado Juan Gabriel programada
para dos horas (música incluída) se fue de largo por cinco debido a que el
invitado ameritaba extenderse. Lo chistoso es que no me inspiré tanto en la
“chaparrita”; mas bien, mi referente, como se lo he contado a muchas personas, es
la cubana Cristina Saralegui. Y de hecho, pensando en ella, hemos conversado
sobre la posibilidad de migrar a un formato con público en vivo, pero veremos
aún, ya que todo está sujeto a financiamiento.
Lección 3: La confianza en la propia historia
Otro reto de este primer paquete de webcasts
ocurrió a partir del episodio 8, cuando dejamos los monólogos e incorporamos la
participación de los y las protagonistas. En realidad, la idea de meter más
gente a cámara comenzó desde el episodio 3 cuando compartí la conducción y
tuvimos a nuestro primer protagonista; pero, diversos factores, entre ellos la
disponibilidad de la otra persona hicieron que lo pospusiésemos por cuatro
webcasts más.
¿Pero qué personas estarían dispuestas a
compartirnos sus historias? Durante la primera mitad de la segunda etapa, nos
dimos al trabajo de buscarlas y convencerlas de que su experiencia, a parte de
ser inspiradora, tenía que contarse a cámara no como una entrevista sino mas
bien como una conversación natural entre viejos conocidos. Lograrlo fue tan
complicado como ir construyendo confianza en el formato, en la manera cómo
íbamos a tratar los contenidos y en mí mismo.
Y en este sentido, los webcasts que funcionaron
mejor en términos de reacción positiva del público fueron los protagonizados por
mujeres. No hay mucha ciencia para explicar por qué: las mujeres valoran mejor
sus historias de vida que los varones, y cuando las cuentan, las actualizan de
tal manera que la audiencia conecta con una facilidad intstantánea. Bien por
esos webcasts. Queda como reto, si lanzamos una segunda temporada, alternar un
webcast con un protagonista y otro con una protagonista, como nos impusimos
inicialmente.
En la segunda mitad de la segunda etapa, la
cosa fue relativamente sencilla: la gente vio en video lo que estábamos
haciendo, confió en la calidad del formato y comenzaron a aparecer entre
quienes invitamos a aparecer en cámara y quienes pidieron aparecer en ella.
Ahora bien, ¿cuál es el poder de compartir una buena historia? Lo primero es
que revaloras tu vivencia no importa de qué tipo sea; segundo, la lección que
tu aprendiste es un aprendizaje que va a serle útil a alguien más; tercero,
contribuyes a cambiar la actitud de las personas virando a una visión más
positiva de la vida y de sí mismas. En resumen, construímos cultura de paz
usando un medio de comunicación masiva.
Lección 4: El planeta quiere conocerte
Sin duda que el acierto del formato fue cuando
incluímos a un o una protagonista en cámara en el sentido del impacto sobre la
gente que vio cada episodio. Y aquí viene lo mágico: no solo llegamos a
internautas en el ámbito de Sullana; logramos trascender a él y expandirnos tan
al norte como Canadá y los Estados Unidos, tan al ssur como Chile y Argentina,
tan alrededor como europa Occidental y hasta Japón. Doquiera que hubiese un
hispanohablante nativo o adoptado, el contenido funciona perfectamente igual.
Y, como procuramos que el estilo sea inactual, si lo reproduces ahora mismo,
está tan vigente como el día en que se transmitió.
Entonces, cuando alguien participa del proyecto
BHC debe considerar que no solo le está hablando a sus amigos que conoce cara a
cara o que conoce mediante Facebook, sino que está en condiciones de generar el
espíritu de comunidad con miles alrededor del mundo. La cosa es dar la cara.
Por eso, el eslogan del programa es “el planeta quiere conocerte”.
El reto en este sentido es ir saliendo de
Sullana y explorar otras localidades. Llegamos a hacer un webcast en Piura, y
nos quedaron otros tantos por lanzar; pero también aparecieron buenas historias
en Chulucanas, Ayabaca, Catacaos, Paita o Huancabamba. No hemos podido
cubrirlos por un tema logístico (se busca patrocinador, por si acaso), pero sí
nos encantaría llegar a ponerles en pantalla.
Otras actividades que se nos han ocurrido en
torno al formato, y desde ya las voy anunciando, son experiencias vivenciales
en vivo mediante las que te enseñemos a identificar tu buena historia y cómo
usar nuestra plataforma o tus propias plataformas para irlas compartiendo no
solo con tus patas o panas sino con todo el mundo. Así que si te interesa tener
la tuya propia allí donde estés, ingresa a https://facebook.com/BHCoficial y
nos dejas un mensajito, además que podrás ver todos los episodios en sus tres
versiones.
Y cierro este año con el remate del programa, y
que debería ser una suerte de mantra para 2020 y los años por venir: yo tengo
una buena historia para compartir… ¿Y tú? ¡El planeta quiere conocerte!
A lo largo de esta entrada podrás reproducir los webcasts con mejor
desempeño ante el público. No olvides dejarme tus comentarios en mi cuenta de
Facebook, Twitter, en mi canal de YouTube o aquí abajo.
Las transmisiones vía satélite para las cadenas peruanas de televisión supusieron un mundo de oportunidades en dos frentes: el doméstico y el internacional. En el primer ámbito, implicaba un aumento de la penetración de mercados, que estaba limitada por una red pública de microondas que solo satisfacía a las grandes ciudades, pero que era insuficiente para más poblaciones en crecimiento; lo segundo, porque los ejecutivos entendieron que la gran revolución de los negocios de radiodifusión iba a ser la televisión de paga (también llamada televisión por cable) y que no solo iba a funcionar en mercado nacional sino que debido a la huella o haz de la señal satelital, iba a cubrir una buena porción del continente.
La primera gran medida de las cadenas, que ya estaban subiendo sus señales al entonces famoso PanAmSat 1 (PAS1), entre 1989 y 1990, fue agregarle la palabra "satélite"
a sus marcas, aunque no me queda claro si para impresionar a los anunciantes (de primera mano, me parece lo más plausible), la audiencia (que seguía recibiendo la señal abierta mediante las antenas en los techos de las casas o las que venían acopladas al televisor) o a ambas; pero entre 1992 a 1994 se produjo una especie de reingeniería impulsada más por el afán de internacionalizar marcas y talentos (de hecho, una de las cadenas comenzó a ponerle "Internacional" como apellido a todos sus programas).
Ahora que estamos en una inflexión en el negocio de la televisión con dos ofertas diversificadas muy interesantes, como la digital terrestre (TDT), que ha comenzado a ser la norma de la señal abierta en toda Latinoamérica (en Perú, el llamado apagón análogo debe producirse en 2021), y la en demanda, que no comenzó con la aparición de YouTube o Netflix necesariamente, sino que fue introduciéndose poco a poco por las cadenas que comenzaron a ofrecer contenido multimedia de limitada duración, mediante sus sitios web a partir de 1998, lo que produjo otra gran competencia sobre si tenías que descargarte RealPlayer, Windows Media Player, Quicktime o los tres, pienso que vale la pena dar una mirada hacia atrás para entender qué prometía ser la televisión peruana y cuánta de esa visión se corresponde con la que ahora ofrece a anunciantes y audiencia.
Aunque la internacionalización de contenidos había comenzado en 1990, posiblemente presionados por la influencia de los conglomerados de comunicaciones en México, Brasil, Venezuela o Argentina, el arranque real se dio en 1992. Para entonces, ya habían marcas peruanas famosas, como NubeLuz, que comenzaban a conquistar mercados internacionales pero no había una marca corporativa de respaldo Garantizando una mayor oferta, como siempre ha sucedido con las entonces Tres Grandes de la televisión estadounidense en inglés (ABC, CBS y NBC, mientras que en español entonces Univisión pesaba más que una naciente Telemundo, o Fox de nuevo en inglés, pero sin mayor influencia), Televisa en México, Venevisión y Radio Caracas Televisión en Venezuela, o Telefé en Argentina; y, por supuesto, la marca de marcas corporativas del subcontinente: Globo, en Brasil, que ya tenía década y media compitiendo con Televisa, especialmente en el mercado de las telenovelas.
En ese contexto la televisión privada peruana estaba haciéndose reingeniería. No así la televisión pública, como sí sucedía en Canadá Chile y europa, donde sus gobiernos las abrieron a competir en mercados privados y fue lo mejor que pudieron hacer, a mi juicio. entonces, los procesos de replanteamiento comenzaron por cambiar la visión de ciudad amurallada a una visión globalizada, las marcas abandonaron el apellido "Satélite" (e incluso otro más específico: "Televisión") para lanzarse a la conquista de esos nuevos horizontes que les hablaba arriba.
A continuación, rescato de la nube, esos intentos peruanos por llevar a nuestra televisión al siguiente nivel, y juzgue su audiencia cuánto ha cambiado respecto a la visión y misión que ofrecen ahora, casi tres décadas después. El recuento a continuación tiene un orden estrictamente cronológico, por si acaso, y en toda medida díganme en los comentarios cuál les pareció mejor o qué piensan al respecto. Ah, les adelanto que los 1990s fue la era de los gráficos y animaciones en tercera dimensión, y también juzguen ustedes toda la estética visual que se pensó con la finalidad de lograr impacto y audiencia.
ATV (Para ver lo mejor)
Mucha gente piensa que Andina de Televisión, luego recortado a Andina Televisión, o simplemente ATV, nació en 1992. No, no fue así. Andina de Televisión (la empresa matriz se llama Andina de Radiodifusión) como marca nació en 1982, pero su cobertura solo alcanzaba a las ciudades de Lima y Callao, así que por una década, la que acuñó fue, simplemente, Canal 9. Su oferta de programación combinaba lo que tenían todas las cadenas: películas, telenovelas, series, deportes, noticias, y uno que otro especial; pero lo que destacaba en su parrilla era el aporte de varios programas producidos por Univisión (antiguamente HBC), como Sábado Gigante, Fama & Fortuna o el Show de Cristina (que luego pasaron a América, debido a que Televisa compró la mitad de Univisión). El caso es que, tras una larga campaña de intriga que comenzó a inicios de 1991, por fin el 14 de enero de 1992 lanzaron ATV.
Personalmente, la estética de este relanzamiento me encantó porque sonaba a una de las Tres Grandes estadounidenses. Dicho sea de paso que su animación 3D fue muy sofisticada para la época (noten el efecto de difracción en los cristales azules, con aires a Univisión, aunque revisando videos de esta última cadena, la verdad es que ATV buscó identidad propia). Dicho sea de paso, a mí siempre me encantó este logotipo minimalista pero fuerte, dorado, con ese biselado contundente, generando cierto equilibrio de la A y la V que, en realidad, flanqueaban a esa T magnificada pero proporcional. El logo actual tiene cierto airecito al de CNN pero sin el canal central que divide al recorrido de las tres letras y con los bordes redondeados.
La producción musical, incluso ahora, es de peso. Ojo que cuando Telemundo hizo su reingeniería en 2012, apostó y sigue apostando por arreglos musicales en los que el oído aprecie una especie de orquesta. Bueno, ATV lo hizo perfecto 20 años antes y manteniéndose fiel a su himno inicial. Por éso les digo que Andina de Televisión, en realidad, había nacido en 1982. Hoy es una de las marcas más diversificadas de cara a lo que será el apagón análogo con cinco cadenas disponibles.
Frecuencia Latina (Imagen viva de un país vivo)
Hacia la segunda mitad de 1993, un canal limeño estaba expandiéndose nacionalmente con el apellido "Satélite". Era Frecuencia 2, la única marca de la entonces Compañía Latinoamericana de Radiodifusión. El problema de amarrar la marca de tu cadena a un número, en alusión al canal con la que se capta en un mercado es que te prestas a confusión cuando penetras a otro. Así, mientras Lima veía esta señal en canal 2, Piura la comenzaba a ver en canal 11 (en Piura, el canal 2 ya estaba ocupado por América desde 1963). Pregunta: ¿Le damos a la afiliada en Piura el nombre de Frecuencia 11 o mejor hacemos una marca que funcione del mismo modo a nivel nacional como América, Panamericana, Global, e incluso la señal pública que se ha movido entre RTP y TV Perú? Respuesta: Mejor créale una marca que funcione en todos los mercados, incluso el internacional.
Así nació Frecuencia Latina, que mezclaba la marca tradicional y le agregaba la alusión a la entonces empresa matriz (hoy es el Grupo Latina, una alianza de riesgo compartido entre la española Movie Record y la estadounidense Metromedia). También había pasado poco más de una década desde el inicio de sus transmisiones. Aparentemente, la reingeniería se postergó debido al atentado terrorista que había sufrido su centro de operaciones el 5 de junio de 1992, y lo primero que debieron asegurar, como es lógico, es el espacio físico: una antigua casona señorial en Jesús María, Lima, se convirtió en un fuerte blindado de altísimas paredes.
Aunque he leído una reseña que trata de dulcificar la evolución de la identidad de esta cadena, lo cierto es que con cada temporada no solo hubo cambio de eslogan sino de logotipo. De hecho, entre 1993 y 2000 hubo hasta tres cambios, aunque manteniendo el concepto original del ojo, tras lucir su número 2 en doble filete encerrado en un círculo. ¿El problema? Que el ojo de Frecuencia Latina inicialmente se parecía al de la Rede Bandeirantes de Brasil y el siguiente parecía ser una reinterpretación de los ojos de la CBS de los Estados Unidos (a la que se asoció en 1999 para lanzar un programa con los hitos del siglo XX) y Televisa de México (especialmente el círculo que debía semejar el iris). La reforma de 2000, que estilizó el ojo haciéndolo parte de una especie de paralelepípedo vertical con bordes curvos me parecía la mejor elección y debieron mantenerla.
El problema fue el cambio de administración que en 2014 se deshizo de Frecuencia y se concentró en Latina. La explicación que leí me parece muy parecida a la estrategia de renovación de marca aplicada por Telemundo en 2012 (la que, desde su lanzamiento en 1989 hasta la actualidad ha tenido cinco logos aunque los últimos cuatro concentrados en el concepto T); y la justificación de dejar en Latina porque expresaba más la identidad de marca, no sé cuán creíble es, porque hasta ahora hay gente que la tiene posicionada como Frecuencia (el argumento de venta usado por la agencia de marca dice que la idea de Frecuencia es obsoleta... discutible, digo, ¿te sigue sonando Antena 3, por ejemplo?). Yo sospecho mas bien que el criterio es la economía de letras: las seis de Latina contra las diez de Frecuencia que siempre hacían que el primer nombre se resaltara desde la reingeniería de 1993.
Lo que siempre me pareció un acierto fue renombrar a la cadena como Frecuencia Latina, aunque la empresa pasó serio trabajo para deshacerse del número 2, idea que mantuvo por tres años ("Somos dos" y "Somos mucho más que dos"), mas presumo que se debe a que Lima siempre es la tercera parte del mercado peruano; pero, recordemos que ATV dejó ir al Canal 9 sin tanto problema. Aunque siendo justos, ATV no lanzó su cadena a nivel nacional con esa marca a la primera. De hecho, hasta 1995, el norte peruano recibía la programación como Cadena NorPeruana, que no figuraba como afiliada de ATV (a pesar de serlo) sino como otra marca muy distinta (a pesar de la misma oferta de contenidos). En todo caso, una marca que no tuvo problema en deshacerse de un número fue Global Televisión -no considerada en este artículo-, que inicialmente era Canal 13; pero cuando se lanzó a nivel nacional apostó por esa otra que mantiene hasta hoy, a pesar de que ha cambiado de dueños cada cierto tiempo, Antena 3 entre ellos.
Regresando al relanzamiento que decantó en Frecuencia Latina, el concepto de "país vivo" fue realmente ingenioso y que aparentemente buscaba capturar mercado fiel a Panamericana (cuyo eslogan era "Para el Perú entero"), pero con un toque más jovial. Recordemos que la primera mitad de los 1990s más que los 500 años del Encuentro de Dos Mundos, fue la apertura mutua entre Miami y Latinoamérica (éso fue lo que impulsó a Univisión y Telemundo como marcas continentales, para ser bien justos).
Y esa hermosa, porque fue hermosa, combinación de patria y juventud (¿nueva patria?) quedó reflejada en el clip de relanzamiento que, a diferencia de ATV, fue una especie de corto promocional del Perú en textura de cine, muy ágil, con grandes angulares y que terminaba en la presentación del nuevo logotipo con una animación bien simple pero bien chévere (perdonen el adjetivo) con su identidad sonora bien pegajosa que no ha sido retomada sino hasta la campaña de 2019 ("Vive contigo"), y que me pareció debieron seguir explotando. ¿Algo más? Pues, que el jingle fue interpretado por... GianMarco Zignago. Sí, mucho antes de que se convirtiera en uno de los compositores estrella de los Estefan o fuese la imagen de la reciente campaña de CNN en Español contra la discriminación (Proyecto Ser Humano: "Yo no soy diferente").
Sobre la pieza musical de un minuto, excelente letra porque vende perfectamente la visión que se quería adoptar en ese momento (somos como tú, crecemos como tú. Ni siquiera en su nueva identidad como Latina siento que hayan podido superar esa canción que incluso llegó a sonar en la radio (bueno, Radio Hit) y pegaba desde el primer segundo gracias a al juego de percusión, que lleva toda la cadencia de la pieza; tenía fuerza, tenía toda la explosión latina noventera pero con identidad peruana. Para ese momento, mejor, imposible.
Ah, y la pieza promocional para impresos precisamente explotaba esa idea de una diversidad que se siente contenta y cómoda de ser diversa (a pesar que usaron el formato de caricatura), basada en la última toma del clip, un valor que hace algunos años Latina ha comenzado a reexplorar, y que creo debería hacerla más explícita porque éso es el Perú: pluricultural, multidiverso, hermoso... ¿o díganme que esa fotografía del video no es lo máximo?
América (Tú y yo somos América)
Cuando en 1992, Televisa de México anunció que estaba comprando parte de los activos de Compañía Peruana de Radiodifusión, la empresa matriz de América Televisión, fue recibida con indiferencia por el público que estaba aún en choque por la guerra contra el terrorismo que ya había entrado a la ciudad de Lima y el autogolpe del entonces presidente Alberto Fujimori (5 de abril de 1992), y mucha hostilidad por parte de la competencia que le enrostró al gobierno peruano que los medios de comunicación no podían ser propiedad de extranjeros, salvo nacionalizaran sus capitales antes de inyectarlos (como pasó años después con Global Televisión y Antena 3 de Televisión, que tuvo que crear una empresa llamada Antena 3 Perú). Pero retrocedamos dos décadas aún: cuando Televisa nació en 1970 tras la fusión de tres empresas de radiodifusión en México (debido al Mundial de Fútbol de ese año), se lanzó a una nueva aventura impulsada por la familia Azcárraga, aún propietaria de la corporación, que fue la Organización de Televisión Iberoamericana, OTI, de la que América pasó a ser la afiliada en Perú, y éso explicaba por qué gran parte de la programación de esta cadena era mayormente manufacturada en el DF.
El caso es que lo que debía ser un anuncio que levantara los bonos de la marca a mediados de 1992 mas bien generó una controversia, a la que América respondió contratando talento de su competidora clásica de entonces, Panamericana, en un afán de asegurarse niveles de audiencia, lo que inicialmente le dio mucho resultado. Dejaron que el revuelo pasara un poco, pero de pronto tenían encima el relanzamiento de ATV por un lado, y el de Frecuencia Latina por el otro, y entendieron que en ese momento contra quienes tenían que competir directamente eran los segundos. A ello le agregamos el hecho de que debían usar la ventaja competitiva (que ya nos dimos cuenta que no era tan ventaja) de Televisa como respaldo corporativo. Dicho sea de paso, América junto con Panamericana habían luchado por más de treinta años por posicionarse en mercado nacional.
Con todo ésto en la pizarra, la cadena peruana decidió que su campaña, lanzada a mediados de 1993, apostaría a la misma estrategia de su cadena hermana en México, el Canal de las Estrellas (hoy Las Estrellas), que yo llamo "desfile de talentos" sobre fondo negro; pero, a diferencia de la campaña original, musicalizada con un pop cadencioso, también quisieron entrarle al concepto de "explosión latina", y crearon un clip de minuto y medio en el que visualmente veíamos a todas sus estrellas bailando y haciendo fonomímica de la canción interpretada por Jorge Pardo (que luego tuvo el peso de poner su voz a las sintonías de dos telenovelas de Panamericana), que realmente fue la estrella de la estrategia, a mi juicio, ya que el video, fuera de los efectos visuales, no dio más fuego. en todo caso, sí me encantó el logotipo 3D con ese mundo naranja girando y la tipografía blanca clásica que la marca había adoptado desde 1980, y que mantuvo hasta 2000, cuando Televisa abandonó el emprendimiento y se lo pasó a la familia Crousillat, que también debió dejarlo acusada de conexiones con el gobierno de facto de Alberto Fujimori. Cuando el Grupo el Comercio asumió el control mayoritario de la matriz de América, buscó desligarse gráficamente de la atmósfera noventera aunque sí hizo guiños interesantes a los ritmos latinos ("Somos parte de tu vida"). En la actualidad, la cadena es una de las de mayor prestigio y credibilidad en el Perú... ah, y sigue fuertemente ligada a Televisa, aunque ATV parece haberse convertido en su nueva afiliada local.
Una palabra adicional sobre la campaña de 1993: el eslogan que adoptó la cadena era el nombre de su cadena hermana en México, que al parecer fue una exigencia de Televisa, porque en Ecuador, GamaVisión (ahora GamaTV) también tuvo que adoptarlo pero conservando el jingle mexicano.
Panamericana (Siempre juntos, Panamericana y tú).
Si algo pudo preciarse Panamericana Televisión, nombre de la matriz y de la marca comercial, es que toda su vida fue eminentemente peruana, y ése fue el valor que buscaron explotar los hermanos Delgado Párker, los dueños mayoritarios, de cara a su audiencia, aunque igual el gobierno militar de 1969 a 1979 les terminó expropiando el 51% de sus acciones, como también le pasó a América. Cuando la democracia regresó en 1980 y se restituyeron los derechos del accionariado privado, Panamericana no cejó en su concepto de canal peruano (y de hecho buena parte de su programación era nacional) sino que lo reforzó más, acuñando el logotipo de la pantallita de proporción 4:3, en la que se leía PanTel, nombre corto con el que también se conoció al canal.
Con el lanzamiento en 1989 de una cadena panrregional llamada SUR, o Sistema Unido de Retransmisión (obviamente para competir contra la OTI), Panamericana decidió utilizar las elecciones al Congreso Constituyente Democrático de 1992 para lanzar una nueva identidad gráfica que aludía al hecho de transmitir vía satélite (un cono amarillo conteniendo a una esfera plateada y el eslogan "Mucho para ver" sucedido de "Televisión peruana para el mundo"), que tenía como su marca bandera a NubeLuz, como dije al inicio de esta entrada. Pero, el relanzamiento de ATV y Frecuencia Latina y la incursión de Televisa en América hizo que todo el mundo volteara la cara para ver cómo respondía la que, en ese entonces, lideraba el mercado televisivo nacional. Y la respuesta apareció también en 1993.
Panamericana tenía por un lado la explosión latina de Frecuencia, pero con sabor nacional, y por el otro lado tenía el "desfile de talentos" de América. ATV, en ese momento, parecía no ser su motivo de preocupación central (parece que para nadie, y se equivocaron). Entonces lanzó una campaña que, hay que decirlo, combinó lo mejor de sus dos competidoras directas: un clip grabado a lo largo de sitios ("landmarks") representativos del Perú, con la escena de cierre y fin puesta sobre los hombros del fallecido Humberto Martínez Morosini, el entonces presentador principal de su noticiero estelar, con el fondo de Machupicchu, Cusco. El resto fue esa canción con toques andinos y pop (creo que fue creación de Coco Tafur, el mismo compositor de toda la música de NubeLuz) cantada por sus mejores talentos (entre ellos, Mónica Delta, hoy una de las "anclas" de Latina y RPP Noticias), que, si bien no eran voces privilegiadas, lo que querían era hacernos partícipes de "un sentir que hoy nos une".
Impecable fotografía, producción ambiciosa, porque implicaba moverse por todo el Perú, canción realmente hermosa, que intentó ser emulada algunos años después con Mónica Delta (quien canta lindo en la vida real) supliendo a Martínez Morosini (que había sido contratado por América), pero que no fue superada ni por esa cadena ni por su competencia. Ah, los nostálgicos de NubeLuz hallarán a la "dalina grande", Almendra Gomelski, casi cerrando el video delante del lago Titicaca, Puno, si no estamos mal; y poco después del inicio, en la misma locación, podrán ver a la "dalina chiquita", la fallecida Mónica Santa María, quien por esa razón ya no figura en la versión de la campaña en 1994.
Los vaivenes políticos comenzaron a mellar a Panamericana con una disputa entre las familias Delgado y Schutz por el control de la cadena, cosa que pasó también con todas sus competidoras sin excepción. Incluso Antena 3 debió abandonar a Global para concentrarse mas bien en el mercado de la televisión de paga produciendo las señales del entonces Cable Mágico (hoy Movistar TV), desde que el Grupo Prisa había adquirido a Telefónica y a la misma Antena 3 (antes propiedad de Banesto). encima, la digitalización de las señales obligó a abandonar al PAS1 como satélite y pasar al PAS3, para terminar en el Intelsat 507.
Casi treinta años después de esa reingeniería en las marcas, ¿cuán fieles o lejanas son las personalidades que adoptaron conforme pasó el tiempo? ¿Mejoraron o no? Compara con la oferta existente y saca tus conclusiones. Coméntame aquí abajo, o a mis cuentas de Facebook o Twitter.
Como un homenaje
al 110º aniversario de creación política de la provincia de Sullana, Gramar
Media & Marketing decidió liberar la versión completa del episodio piloto de
¡qué buena idea!, una serie documental dedicada a dar rostro a los
emprendedores y las emprendedoras del departamento de Piura para que cuenten
las historias de sus emprendimientos en primera persona.
El video fue
publicado en mi canal de YouTube,en tanto escribí, produje y presenté el
material bajo la producción ejecutiva del empresario Jenry Granda Marchán y la
post-producción del joven comunicador social Renato Ubillús Borrero.
En el material se
puede apreciar la historia de tres emprendedores quienes decidieron iniciar y desarrollar
sus negocios en la ciudad de Sullana, representando a diferentes grupos de edad
y sectores productivos: la educación técnica, los servicios de salud y
bienestar y los servicios de transporte de carga y pasajeros.
Todos exploran en
su vida previa a la creación del emprendimiento, cómo lo iniciaron, la forma en
que lo fueron impulsando, qué dificultades encontraron y cómo las superaron
hasta que sus ideas han logrado cierta consolidación en el mercado.
¿Qué buena
idea! es la propuesta de
contenidos multiplataforma con la que Gramar Media & Marketing busca educar
al público en temas empresariales, y su objetivo es darle al espectador y la
espectadora, referentes y herramientas prácticas para que logre independencia
financiera, y de este modo pueda satisfacer sus necesidades además de alcanzar
prosperidad.
La productora de
contenidos espera lanzar una primera temporada con más testimonios, consejos,
contactos y temas de interés para la comunidad emprendedora de toda la región.
El video completo se puede ver a continuación: