viernes, 7 de febrero de 2020

CEI, la clave para que aparezcas en los medios

La gente suele tener historias valiosas para difundir al público con más frecuencia de lo que cree. El problema es, mayormente, que por diversas razones no llegan a los medios y se quedan en el olvido. Esto genera mucha desazón por parte de esa gente, que llega a creer en cierto desinterés del periodismo, aunque en realidad podría tratarse de ignorar una técnica que haga a esas historias altamente atractivas para ser difundidas.




Aunque tener un contacto pudiera ser tu primera respuesta, el reto es cómo llegar a hacerte público no conociendo a nadie y no confiando ciegamente en el poder de las redes sociales (ayudan, pero la posibilidad de sobresalir es casi un juego de azar). Por otro lado, podrías tener el problema de un bajo o un nulo presupuesto para hacer una gran campaña de medios que te ubique bajo el reflector. Por eso, aquí te propongo una matriz que puedes considerar para que ese esfuerzo comience a ser exitoso.


Memoriza este acrónimo, CEI, que resume las tres habilidades que debes desarrollar: contar una historia, escribir una historia, impulsar una historia.


Contando la historia
La periodista piurana Margarita Rosa Vega, una de mis mentoras, dijo en una reunión ante científicos que la mejor manera de decir lo que estás haciendo es asumiendo que tu audiencia es un niño o una niña de cinco años de edad, así que tus dos primeros desafíos serán captar su interés y maravillarle.


Lo primero se logra ordenando todos tus hechos bajo dos estructuras lógicas. La primera es la del drama clásico o de tres actos, que comienza planteándome los datos básicos de tu historia, luego los desarrolla y finalmente los conduce hasta un final abierto o cerrado; la segunda es usando lo que en periodismo llamamos pirámide invertida, esto es poner lo importante e interesante al inicio y dejando lo irrelevante e indiferente para el final.


Lo segundo se logra poniéndote en el lugar de quien va a conocer tu historia e imaginar que te hace una serie de preguntas a las que irás respondiendo usando alguna de las dos estructuras del párrafo anterior, pero teniendo la habilidad de crearle nuevas preguntas que le dejen con hambre de saber más. ¿Y qué sigue? ¿Qué viene a continuación? ¿Cómo me cambia la vida?


Escribiendo la historia
Teniendo clara la estructura para contar la historia y la dosis de los datos, lo mejor que puedes hacer es tomar tu lápiz o tu teclado y comenzar a redactar. Sé que esta puede ser la parte más complicada para muchas personas si acaso no se tiene la práctica, pero es precisamente la práctica lo que necesitas para lograr maestría.


Usa oraciones directas, las de estructura básica sujeto+verbo+complemento, y luego lee tantas veces lo que hayas escrito hasta que cobre sentido. Corrígelo tanto como puedas, y luego ponlo a prueba: si no tienes un amigo periodista que te lo revise, envíaselo a alguien que no sea muy conocido tuyo, que casi no sepa a qué te dedicas, y no le preguntes si lo entendió (te dirá que sí o que no), sino que te diga en sus palabras lo que entendió.


Si su respuesta coincide o se aproxima mucho a la idea que quieres transmitir, vas por muy buen camino. Si no coincide o se aleja demasiado de tu idea, reescribe y cuando tengas una nueva versión, envíalo a otra persona bajo los mismos criterios. Me lo puedes enviar también a mí; más abajo te dejaré cómo contactarme.


Impulsando la historia
Una vez que tu versión escrita haya pasado la prueba, tenla lista y pon atención a los primeros dos párrafos. Entonces, lánzate a la aventura de contactar al medio de comunicación para contarle qué estás haciendo. Pero, ojo, no tienes que apuntar a cualquier lado; busca el que sea preferido por la gente a la que vas a dirigirte, y la mejor forma de saberlo es preguntándole directamente cuál prefiere. Quédate con sus dos primeras respuestas.


Cuando tengas definido al medio, entra su sitio web, busca sus datos de contacto, fíjate si sus artículos e historias llevan firma, quizás el autor o la autora dejen un contacto de correo o redes. Si es afirmativo, envíale un mensaje contándole tu historia en resumen. ¿Cómo se logra esto? ¿Recuerdas los dos primeros párrafos que debías seleccionar y memorizar? Pues aquí es cuando vas a necesitarlos.


Si el o la periodista te manifiesta su interés y te responde, adjúntale el texto que escribiste en el ejercicio del paso 2. Si tienes fotos o enlaces de video, inclúyelas. Preferentemente usa la función de Archivo Adjunto antes que la de datos incrustados porque luego habrá problemas a la hora que lo descarguemos. Aquí recién es cuando tus redes sociales van a funcionar: si ya has difundido algo y además de muchos votos a favor, tienes buenos comentarios, es casi seguro que el periodista propondrá tu historia a sus editores, y éstos aprueben la cobertura. Si consigues interesar al editor, doble punto a tu favor.




Si quieres más consejos o necesitas un entrenamiento intensivo presencial o a distancia, puedes escribir a mi correo electrónico, o contactarme mediante mis cuentas de Facebook, Twitter o LinkedIn.

miércoles, 22 de enero de 2020

The trail of this samurai started in Peru

 The ChulucanasGym Project, that was created by Chulucanas, Peru-based lawyer Jhon Gómez, and produced online by me, has been launched in December 2014 to identify talents who highlight because of sports in general, and bodybuilding and fitness in particular, originally across Piura Region but extensively everywhere, and using the Internet like its main promotional platform.


In this sense, part of the project consists in searching and telling the stories of those talents for opening markets and inspiring the people, first and proposedly in the audience around Chulucanas City, but effectively in unsuspected places as both coasts of the U.S., England and Europe, and sometimes Eastern Asia (there were interactions in India and Cambodia, especially when we released features about martial arts). Obviously, those results were mainly gotten with the English versions of the features (originally published in Spanish).


Although I meet some bodybuilders and athletes, even online, when I suggested them to tell their stories, the most accept but start to postergate the interviews, or they simply remain silent. The few who lead producing a good feature agree to publish but vanish for promotion. There were ones who came to say straight if that could be worthy for them, totally skeptical, or simply prefer to stay undergrass or undisclosed, even having interesting points of view to be known.


However, my recent assignment brought me across the Pacific Ocean –well, at least online—to meet a 29-year-old dance trainer, a Peruvian migrant in Nagoya, Japan, named Mario Kanashiro, whose story was impossible to miss since the very first time he told me as a simple chat among friends.


He got a good job at a Japanese corporation until a hard health condition was diagnosed. The right side of his body was falling into a progressive stroke, so the surgery was the first response. But, as he lost strength in the arm, hand, and leg, he had to do rehabilitation, and a long rehabilitation by the way. Initially, he was not motivated to pass through, but a medical doctor pushed him, and that was his lifetime’s plot point: during a dance class, he realized he could do it very well.


I’m wondering now his face when he understood that. Indeed, one of his female cousins remembered on the comments when he shared the story, that he used to be quite apathetic to dance when they attended to the disco, totally unlike today. The fact is that Mario in re-invention got interested more and more, until becoming a master trainer in shaka-dance, which licensing for trainers in Japan is his new job position now.


Yes, it’s the hero’s myth but with a real-life character, somebody you can meet online or personally in case you are in Japan, and that myth is not necessarily oriental but universal – somebody who considers not to have a place or a mission, who rejects it everyway, until the own experience leads to take control and make more than the circumnstances could set to get a change for real, ultimately.


And the interesting thing is Mario is aware about it very, very well. I think that’s why he was so accessible to me for opening his heart and sharing his last decade of life, with all the lessons attached. My job was put everything in a logical order for the audience to recognize the tips, and realize how they apply into their life. That is the magic behind every journalistic feature made for touching your soul. And, obviously, his humility made me possible the rest of the assignment


I’m still wondering why Mario’s is working, because once we released the story (Spanish and English), the acceptance of the people was instantaneous and positive. My hypothetical answer for the moment is self-esteem. Reviewing my former coverages on this issue, I have the bodybuilder or the athlete, which image is enough to catch the interest of the audience, his story that usually reveals a hard trail to build everything (a body and a career, indeed), and they have got fans. So, what could fail? Thus, the attitude.


I can, you can, everybody can consider that bodybuilder or that athlete may be a reference for others, even when mistakes (or risky decisions) have been committed and overcome, but if that person believes it’s not worthy to share because of fear, shame, distrust, or any reason you can imagine, the problem are not the media those elude to support those people who really need exposure, but the own bodybuilder or the own athlete’s self-conception.


In Mario’s case, definetly his medical doctor was a mentor who knew how to trigger some strings inside that guy, and leading him to find a vocation he never supposed to have, but what is opening himself out to the world. But, what about  the other cases?


If we review the Peruvian chapter, the mentors in bodybuilding and fitness are inexistent or unclear about how to build a personal brand, even doing some things considered as inmoral for people who criticize everything in public but ask for special attention when nobody sees them in private. In other words, if your guide or model doesn’t have clear where the way is, how is going to guide you?


And I’m not talking to be an angel everytime –although it would be the ideal—but clarity to understand my place, my mission, my direction, and my legacy. That’s it.


Building the attitude (not enacting one that’s not yours) escapes to the field of the journalism and even the sport, and goes inside the psychology, and specifically the sports psychology. so you don’t need to have a diploma for that (but it’s recommended), rather the enough criterion to stop, not to push, help that guy for going inside his insights, and carry out again to recognize that the good or the bad is a lesson, and that lesson needs to be processed, and released it someway.


Let’s get back to Mario’s. I’m wondering what happened if his environment were not Japan but Peru. Could his attitude be the same? I live in Peru, and I know that being yourself, to be different, to stand up strongly on your opinion (even if it’s wrong), is a heroic act. People prefer to go with the flow because the local system says that you can suffer lifetime if you try to be unique. But, what is the lesson we find around the planet? To be unique is not bad, and if you know how to take it advantage, it can pay your bhills and even save your future and the future of the ones your love so much. But, to be unique, you need to build self-esteem before muscles, records, body, or career. That’s your basis. If you dismiss that, you can build the rest, but something could be weak down there.


And about this point, there is another aspect I’m aware of, the fact that Mario is a migrant, and as he told me on the story, it was not easy to climb up for him. As Mario trusted me, the Japanese society uses to be very close to foreigners. We blame the migrants in Peru for everything (well, there are some guys who act very bad, actually), but Mario’s experience could make us to do a little empathy homework.


So, when the environment is made to respect who you are, whatever you are, and is clear about the importance of the diversity not like a conflict source but a multi-factor development keystone, then you go up. Check other environments without prejudge and have your own conclusions. Life and science, ultimately, are made of much reflection, instead of prior conceptions.


Setting up that environments is not the only responsibility of the government, the system, but families in the first term, then schools, and finally all the spaces where we go to. And that system, if you want to name someway, is called peace culture – being yourself respecting the others like you want the others respect you. Simple logics, and from that start line, everything has to be built, self-esteem included.


Then, that is the way we must take in general, talking ourselves so respectfully, reaching consensus, learning what we can negotiate and what we can’t. That’s attitude, too!


I’m very happy to meet Mario Kanashiro, and I hope his climb-up to continue because he deserves each good thing he is getting now. I’m proud of him like a human, like a sports fan, like a Peruvian, like somebody else who also fights to enlight. And this is the time to invite you for knowing his great, inspiring story, so click here.


The photos on this post and on the story we produced were provided by Mario Kanashiro.

1992 a 1993: Las cadenas peruanas de televisión se reinventan

Las transmisiones vía satélite para las cadenas peruanas de televisión supusieron un mundo de oportunidades en dos frentes: el doméstico y el internacional. En el primer ámbito, implicaba un aumento de la penetración de mercados, que estaba limitada por una red pública de microondas que solo satisfacía a las grandes ciudades, pero que era insuficiente para más poblaciones en crecimiento; lo segundo, porque los ejecutivos entendieron que la gran revolución  de los negocios de radiodifusión iba a ser la televisión de paga (también llamada televisión por cable) y que no solo iba a funcionar en mercado nacional sino que debido a la huella o haz de la señal satelital, iba a cubrir una buena porción del continente.

La primera gran medida de las cadenas, que ya estaban subiendo sus señales al entonces famoso PanAmSat 1 (PAS1), entre 1989 y 1990, fue agregarle la palabra "satélite"
a sus marcas, aunque no me queda claro si para impresionar a los anunciantes (de primera mano, me parece lo más plausible), la audiencia (que seguía recibiendo la señal abierta mediante las antenas en los techos de las casas o las que venían acopladas al televisor) o a ambas; pero entre 1992 a 1994 se produjo una especie de reingeniería impulsada más por el afán de internacionalizar marcas y talentos (de hecho, una de las cadenas comenzó a ponerle "Internacional" como apellido a todos sus programas).

Ahora que estamos en una inflexión en el negocio de la televisión con dos ofertas diversificadas muy interesantes, como la digital terrestre (TDT), que ha comenzado a ser la norma de la señal abierta en toda Latinoamérica (en Perú, el llamado apagón análogo debe producirse en 2021), y la en demanda, que no comenzó con la aparición de YouTube o Netflix necesariamente, sino que fue introduciéndose poco a poco por las cadenas que comenzaron a ofrecer contenido multimedia de limitada duración, mediante sus sitios web a partir de 1998, lo que produjo otra gran competencia sobre si tenías que descargarte RealPlayer, Windows Media Player, Quicktime o los tres, pienso que vale la pena dar una mirada hacia atrás para entender qué prometía ser la televisión peruana y cuánta de esa visión se corresponde con la que ahora ofrece a anunciantes y audiencia.

Aunque la internacionalización de contenidos había comenzado en 1990, posiblemente presionados por la influencia de los conglomerados de comunicaciones en México, Brasil, Venezuela o Argentina, el arranque real se dio en 1992. Para entonces, ya habían marcas peruanas famosas, como NubeLuz, que comenzaban a conquistar mercados internacionales pero no había una marca corporativa de respaldo Garantizando una mayor oferta, como siempre ha sucedido con las entonces Tres Grandes de la televisión estadounidense en inglés (ABC, CBS y NBC, mientras que en español entonces Univisión pesaba más que una naciente Telemundo, o Fox de nuevo en inglés, pero sin mayor influencia), Televisa en México, Venevisión y Radio Caracas Televisión en Venezuela, o Telefé en Argentina; y, por supuesto, la marca de marcas corporativas del subcontinente: Globo, en Brasil, que ya tenía década y media compitiendo con Televisa, especialmente en el mercado de las telenovelas.

En ese contexto la televisión privada peruana estaba haciéndose reingeniería. No así la televisión pública, como sí sucedía en Canadá Chile y europa, donde sus gobiernos las abrieron a competir en mercados privados y fue lo mejor que pudieron hacer, a mi juicio. entonces, los procesos de replanteamiento comenzaron por cambiar la visión de ciudad amurallada a una visión globalizada, las marcas abandonaron el apellido "Satélite" (e incluso otro más específico: "Televisión") para lanzarse a la conquista de esos nuevos horizontes que les hablaba arriba.

A continuación, rescato de la nube, esos intentos peruanos por llevar a nuestra televisión al siguiente nivel, y juzgue su audiencia cuánto ha cambiado  respecto a la visión y misión que ofrecen ahora, casi tres décadas después. El recuento a continuación tiene un orden estrictamente cronológico, por si acaso, y en toda medida díganme en los comentarios cuál les pareció mejor o qué piensan al respecto. Ah, les adelanto que los 1990s fue la era de los gráficos y animaciones en tercera dimensión, y también juzguen ustedes toda la estética visual que se pensó con la finalidad de lograr impacto y audiencia.

ATV (Para ver lo mejor)

Mucha gente piensa que Andina de Televisión, luego recortado a Andina Televisión, o simplemente ATV, nació en 1992. No, no fue así. Andina de Televisión (la empresa matriz se llama Andina de Radiodifusión) como marca nació en 1982, pero su cobertura solo alcanzaba a las ciudades de Lima y Callao, así que por una década, la que acuñó fue, simplemente, Canal 9. Su oferta de programación combinaba lo que tenían todas las cadenas: películas, telenovelas, series, deportes, noticias, y uno que otro especial; pero lo que destacaba en su parrilla era el aporte de varios programas producidos por Univisión (antiguamente HBC), como Sábado Gigante, Fama & Fortuna o el Show de Cristina (que luego pasaron a América, debido a que Televisa compró la mitad de Univisión). El caso es que, tras una larga campaña de intriga que comenzó a inicios de 1991, por fin el 14 de enero de 1992 lanzaron ATV.

Personalmente, la estética de este relanzamiento me encantó porque sonaba a una de las Tres Grandes estadounidenses. Dicho sea de paso que su animación 3D fue muy sofisticada para la época (noten el efecto de difracción en los cristales azules, con aires a Univisión, aunque revisando videos de esta última cadena, la verdad es que ATV buscó identidad propia). Dicho sea de paso, a mí siempre me encantó este logotipo minimalista pero fuerte, dorado, con ese biselado contundente, generando cierto equilibrio de la A y la V que, en realidad, flanqueaban a esa T magnificada pero proporcional. El logo actual tiene cierto airecito al de CNN pero sin el canal central que divide al recorrido de las tres letras y con los bordes redondeados.

La producción musical, incluso ahora, es de peso. Ojo que cuando Telemundo hizo su reingeniería en 2012, apostó y sigue apostando por arreglos musicales en los que el oído aprecie una especie de orquesta. Bueno, ATV lo hizo perfecto 20 años antes y manteniéndose fiel a su himno inicial. Por éso les digo que Andina de Televisión, en realidad, había nacido en 1982. Hoy es una de las marcas más diversificadas de cara a lo que será el apagón análogo con cinco cadenas disponibles.

Frecuencia Latina (Imagen viva de un país vivo)

Hacia la segunda mitad de 1993, un canal limeño estaba expandiéndose nacionalmente con el apellido "Satélite". Era Frecuencia 2, la única marca de la entonces Compañía Latinoamericana de Radiodifusión. El problema de amarrar la marca de tu cadena a un número, en alusión al canal con la que se capta en un mercado es que te prestas a confusión cuando penetras a otro. Así, mientras Lima veía esta señal en canal 2, Piura la comenzaba a ver en canal 11 (en Piura, el canal 2 ya estaba ocupado por América desde 1963). Pregunta: ¿Le damos a la afiliada en Piura el nombre de Frecuencia 11 o mejor hacemos una marca que funcione del mismo modo a nivel nacional como América, Panamericana, Global, e incluso la señal pública que se ha movido entre RTP y TV Perú? Respuesta: Mejor créale una marca que funcione en todos los mercados, incluso el internacional.

Así nació Frecuencia Latina, que mezclaba la marca tradicional y le agregaba la alusión a la entonces empresa matriz (hoy es el Grupo Latina, una alianza de riesgo compartido entre la española Movie Record y la estadounidense Metromedia). También había pasado poco más de una década desde el inicio de sus transmisiones. Aparentemente, la reingeniería se postergó debido al atentado terrorista que había sufrido su centro de operaciones el 5 de junio de 1992, y lo primero que debieron asegurar, como es lógico, es el espacio físico: una antigua casona señorial en Jesús María, Lima, se convirtió en un fuerte blindado de altísimas paredes.

Aunque he leído una reseña que trata de dulcificar la evolución de la identidad de esta cadena, lo cierto es que con cada temporada no solo hubo cambio de eslogan sino de logotipo. De hecho, entre 1993 y 2000 hubo hasta tres cambios, aunque manteniendo el concepto original del ojo, tras lucir su número 2 en doble filete encerrado en un círculo. ¿El problema? Que el ojo de Frecuencia Latina inicialmente se parecía al de la Rede Bandeirantes de Brasil y el siguiente parecía ser una reinterpretación de los ojos de la CBS de los Estados Unidos (a la que se asoció en 1999 para lanzar un programa con los hitos del siglo XX) y Televisa de México (especialmente el círculo que debía semejar el iris). La reforma de 2000, que estilizó el ojo haciéndolo parte de una especie de paralelepípedo vertical con bordes curvos me parecía la mejor elección y debieron mantenerla.

El problema fue el cambio de administración que en 2014 se deshizo de Frecuencia y se concentró en Latina. La explicación que leí me parece muy parecida a la estrategia de renovación de marca aplicada por Telemundo en 2012 (la que, desde su lanzamiento en 1989 hasta la actualidad ha tenido cinco logos aunque los últimos cuatro concentrados en el concepto T); y la justificación de dejar en Latina porque expresaba más la identidad de marca, no sé cuán creíble es, porque hasta ahora hay gente que la tiene posicionada como Frecuencia (el argumento de venta usado por la agencia de marca dice que la idea de Frecuencia es obsoleta... discutible, digo, ¿te sigue sonando Antena 3, por ejemplo?). Yo sospecho mas bien que el criterio es la economía de letras: las seis de Latina contra las diez de Frecuencia que siempre hacían que el primer nombre se resaltara desde la reingeniería de 1993.

Lo que siempre me pareció un acierto fue renombrar a la cadena como Frecuencia Latina, aunque la empresa pasó serio trabajo para deshacerse del número 2, idea que mantuvo por tres años ("Somos dos" y "Somos mucho más que dos"), mas presumo que se debe a que Lima siempre es la tercera parte del mercado peruano; pero, recordemos que ATV dejó ir al Canal 9 sin tanto problema. Aunque siendo justos, ATV no lanzó su cadena a nivel nacional con esa marca a la primera. De hecho, hasta 1995, el norte peruano recibía la programación como Cadena NorPeruana, que no figuraba como afiliada de ATV (a pesar de serlo) sino como otra marca muy distinta (a pesar de la misma oferta de contenidos). En todo caso, una marca que no tuvo problema en deshacerse de un número fue Global Televisión -no considerada en este artículo-, que inicialmente era Canal 13; pero cuando se lanzó a nivel nacional apostó por esa otra que mantiene hasta hoy, a pesar de que ha cambiado de dueños cada cierto tiempo, Antena 3 entre ellos.

Regresando al relanzamiento que decantó en Frecuencia Latina, el concepto de "país vivo" fue realmente ingenioso y que aparentemente buscaba capturar mercado fiel a Panamericana (cuyo eslogan era "Para el Perú entero"), pero con un toque más jovial. Recordemos que la primera mitad de los 1990s más que los 500 años del Encuentro de Dos Mundos, fue la apertura mutua entre Miami y Latinoamérica (éso fue lo que impulsó a Univisión y Telemundo como marcas continentales, para ser bien justos).

Y esa hermosa, porque fue hermosa, combinación de patria y juventud (¿nueva patria?) quedó reflejada en el clip de relanzamiento que, a diferencia de ATV, fue una especie de corto promocional del Perú en textura de cine, muy ágil, con grandes angulares y que terminaba en la presentación del nuevo logotipo con una animación bien simple pero bien chévere (perdonen el adjetivo) con su identidad sonora bien pegajosa que no ha sido retomada sino hasta la campaña de 2019 ("Vive contigo"), y que me pareció debieron seguir explotando. ¿Algo más? Pues, que el jingle fue interpretado por... GianMarco Zignago. Sí, mucho antes de que se convirtiera en uno de los compositores estrella de los Estefan o fuese la imagen de la reciente campaña de CNN en Español contra la discriminación (Proyecto Ser Humano: "Yo no soy diferente").

Sobre la pieza musical de un minuto, excelente letra porque vende perfectamente la visión que se quería adoptar en ese momento (somos como tú, crecemos como tú. Ni siquiera en su nueva identidad como Latina siento que hayan podido superar esa canción que incluso llegó a sonar en la radio (bueno, Radio Hit) y pegaba desde el primer segundo gracias a al juego de percusión, que lleva toda la cadencia de la pieza; tenía fuerza, tenía toda la explosión latina noventera pero con identidad peruana. Para ese momento, mejor, imposible.

Ah, y la pieza promocional para impresos precisamente explotaba esa idea de una diversidad que se siente contenta y cómoda de ser diversa (a pesar que usaron el formato de caricatura), basada en la última toma del clip, un valor que hace algunos años Latina ha comenzado a reexplorar, y que creo debería hacerla más explícita porque éso es el Perú: pluricultural, multidiverso, hermoso... ¿o díganme que esa fotografía del video no es lo máximo?

América (Tú y yo somos América)

Cuando en 1992, Televisa de México anunció que estaba comprando parte de los activos de Compañía Peruana de Radiodifusión, la empresa matriz de América Televisión, fue recibida con indiferencia por el público que estaba aún en choque por la guerra contra el terrorismo que ya había entrado a la ciudad de Lima y el autogolpe del entonces presidente Alberto Fujimori (5 de abril de 1992), y mucha hostilidad por parte de la competencia que le enrostró al gobierno peruano que los medios de comunicación no podían ser propiedad de extranjeros, salvo nacionalizaran sus capitales antes de inyectarlos (como pasó años después con Global Televisión y Antena 3 de Televisión, que tuvo que crear una empresa llamada Antena 3 Perú). Pero retrocedamos dos décadas aún: cuando Televisa nació en 1970 tras la fusión de tres empresas de radiodifusión en México (debido al Mundial de Fútbol de ese año), se lanzó a una nueva aventura impulsada por la familia Azcárraga, aún propietaria de la corporación, que fue la Organización de Televisión Iberoamericana, OTI, de la que América pasó a ser la afiliada en Perú, y éso explicaba por qué gran parte de la programación de esta cadena era mayormente manufacturada en el DF.

El caso es que lo que debía ser un anuncio que levantara los bonos de la marca a mediados de 1992 mas bien generó una controversia, a la que América respondió contratando talento de su competidora clásica de entonces, Panamericana, en un afán de asegurarse niveles de audiencia, lo que inicialmente le dio mucho resultado. Dejaron que el revuelo pasara un poco, pero de pronto tenían encima el relanzamiento de ATV por un lado, y el de Frecuencia Latina por el otro, y entendieron que en ese momento contra quienes tenían que competir directamente eran los segundos. A ello le agregamos el hecho de que debían usar la ventaja competitiva (que ya nos dimos cuenta que no era tan ventaja) de Televisa como respaldo corporativo. Dicho sea de paso, América junto con Panamericana habían luchado por más de treinta años por posicionarse en mercado nacional.

Con todo ésto en la pizarra, la cadena peruana decidió que su campaña, lanzada a mediados de 1993, apostaría a la misma estrategia de su cadena hermana en México, el Canal de las Estrellas (hoy Las Estrellas), que yo llamo "desfile de talentos" sobre fondo negro; pero, a diferencia de la campaña original, musicalizada con un pop cadencioso, también quisieron entrarle al concepto de "explosión latina", y crearon un clip de minuto y medio en el que visualmente veíamos a todas sus estrellas bailando y haciendo fonomímica de la canción interpretada por Jorge Pardo (que luego tuvo el peso de poner su voz a las sintonías de dos telenovelas de Panamericana), que realmente fue la estrella de la estrategia, a mi juicio, ya que el video, fuera de los efectos visuales, no dio más fuego. en todo caso, sí me encantó el logotipo 3D con ese mundo naranja girando y la tipografía blanca clásica que la marca había adoptado desde 1980, y que mantuvo hasta 2000, cuando Televisa abandonó el emprendimiento y se lo pasó a la familia Crousillat, que también debió dejarlo acusada de conexiones con el gobierno de facto de Alberto Fujimori. Cuando el Grupo el Comercio asumió el control mayoritario de la matriz de América, buscó desligarse gráficamente de la atmósfera noventera aunque sí hizo guiños interesantes a los ritmos latinos ("Somos parte de tu vida"). En la actualidad, la cadena es una de las de mayor prestigio y credibilidad en el Perú... ah, y sigue fuertemente ligada a Televisa, aunque ATV parece haberse convertido en su nueva afiliada local.

Una palabra adicional sobre la campaña de 1993: el eslogan que adoptó la cadena era el nombre de su cadena hermana en México, que al parecer fue una exigencia de Televisa, porque en Ecuador, GamaVisión (ahora GamaTV) también tuvo que adoptarlo pero conservando el jingle mexicano.

Panamericana (Siempre juntos, Panamericana y tú).

Si algo pudo preciarse Panamericana Televisión, nombre de la matriz y de la marca comercial, es que toda su vida fue eminentemente peruana, y ése fue el valor que buscaron explotar los hermanos Delgado Párker, los dueños mayoritarios, de cara a su audiencia, aunque igual el gobierno militar de 1969 a 1979 les terminó expropiando el 51% de sus acciones, como también le pasó a América. Cuando la democracia regresó en 1980 y se restituyeron los derechos del accionariado privado, Panamericana no cejó en su concepto de canal peruano (y de hecho buena parte de su programación era nacional) sino que lo reforzó más, acuñando el logotipo de la pantallita de proporción 4:3, en la que se leía PanTel, nombre corto con el que también se conoció al canal.

Con el lanzamiento en 1989 de una cadena panrregional llamada SUR, o Sistema Unido de Retransmisión (obviamente para competir contra la OTI), Panamericana decidió utilizar las elecciones al Congreso Constituyente Democrático de 1992 para lanzar una nueva identidad gráfica que aludía al hecho de transmitir vía satélite (un cono amarillo conteniendo a una esfera plateada y el eslogan "Mucho para ver" sucedido de "Televisión peruana para el mundo"), que tenía como su marca bandera a NubeLuz, como dije al inicio de esta entrada. Pero, el relanzamiento de ATV y Frecuencia Latina y la incursión de Televisa en América hizo que todo el mundo volteara la cara para ver cómo respondía la que, en ese entonces, lideraba el mercado televisivo nacional. Y la respuesta apareció también en 1993.

Panamericana tenía por un lado la explosión latina de Frecuencia, pero con sabor nacional, y por el otro lado tenía el "desfile de talentos" de América. ATV, en ese momento, parecía no ser su motivo de preocupación central (parece que para nadie, y se equivocaron). Entonces lanzó una campaña que, hay que decirlo, combinó lo mejor de sus dos competidoras directas: un clip grabado a lo largo de sitios ("landmarks") representativos del Perú, con la escena de cierre y fin puesta sobre los hombros del fallecido Humberto Martínez Morosini, el entonces presentador principal de su noticiero estelar, con el fondo de Machupicchu, Cusco. El resto fue esa canción con toques andinos y pop (creo que fue creación de Coco Tafur, el mismo compositor de toda la música de NubeLuz)  cantada por sus mejores talentos (entre ellos, Mónica Delta, hoy una de las "anclas" de Latina y RPP Noticias), que, si bien no eran voces privilegiadas, lo que querían era hacernos partícipes de "un sentir que hoy nos une".

Impecable fotografía, producción ambiciosa, porque implicaba moverse por todo el Perú, canción realmente hermosa, que intentó ser emulada algunos años después con Mónica Delta (quien canta lindo en la vida real) supliendo a Martínez Morosini (que había sido contratado por América), pero que no fue superada ni por esa cadena ni por su competencia. Ah, los nostálgicos de NubeLuz hallarán a la "dalina  grande", Almendra Gomelski, casi cerrando el video delante del lago Titicaca, Puno, si no estamos mal; y poco después del inicio, en la misma locación, podrán ver a la "dalina chiquita", la fallecida Mónica Santa María, quien por esa razón ya no figura en la versión de la campaña en 1994.

Los vaivenes políticos comenzaron a mellar a Panamericana con una disputa entre las familias Delgado y Schutz por el control de la cadena, cosa que pasó también con todas sus competidoras sin excepción. Incluso Antena 3 debió abandonar a Global para concentrarse mas bien en el mercado de la televisión de paga produciendo las señales del entonces Cable Mágico (hoy Movistar TV), desde que el Grupo Prisa había adquirido a Telefónica y a la misma Antena 3 (antes propiedad de Banesto). encima, la digitalización de las señales obligó a abandonar al PAS1 como satélite y pasar al PAS3, para terminar en el Intelsat 507.

Casi treinta años después de esa reingeniería en las marcas, ¿cuán fieles o lejanas son las personalidades que adoptaron conforme pasó el tiempo? ¿Mejoraron o no? Compara con la oferta existente y saca tus conclusiones. Coméntame aquí abajo, o a mis cuentas de Facebook o Twitter.

domingo, 12 de enero de 2020

The another Venezuelan transition in Peruvian territory

 On Sunday, January 5th, as I logged in my Twitter account, I found a nice surprise – a bunch of Peruvian and Venezuelan folks decided to create a kind of community for exchanging safe information, and they have included me  in the contacts list. Thanks about and because the decision, at the moment, increased my number of organic followers.


As I’m understanding that idea, Peruvians and Venezuelans have to fuse in an only information flow, what seems great to me because this is what we pretended since the very first time who started to interest researching academically (not gossip), or publishing about the migration issue, something that in other countries means specialized departments in the big media, but that in Peru, as other Latin American countries (emphasizing in South American ones), we have seen more in the edge of panic instead the wide level of the opportunity.


Although there are media those have decided explicitically to explore the issue and educate the Peruvian audience as well as the migrant Venezuelan one, the true is that our trend to sensationalism (and I’m not only talking about the media but the consumers, especially) makes we to focus more on the stories those the Venezuelan is a briber, but not on the ones those the Venezuelan is a changing agent, like that pretty initiative to decorate a bridge with beautiful Christmas features in Lima Downtown (thanks about!), or the story that Telemundo Network just released about a symphonic orchestra, Lima too, formed by pure Venezuelan migrants. And I match to the Mexican anchorwoman Felicidad Aveleira (migrant in the U.S.) that it sounds great, because it actually sounds great.


Have we seen that story on Peruvian media? I give it to you there as homework, like Judith Grace, another Mixican migrant who highlighted as a hostess on the Hispanic-American TV, used to say.



In fact, who has watched Hispanic TV in that nation, rarely will meet a Hispanic born in the U.S. as part of the talent. The most are migrants every combination. A random example? Vanessa Hawk, a Peruvian-Colombian journalist, working in Telemundo, as well as Luis Carlos Vélez, who came to highlight in CNN en Español and Telemundo, and who is now back in Colombia leading La FM, after a brilliant job in Noticias Caracol. And the examples continue.


 But, let’s get back to the initiative I was included. The motivated-to-legally-progress Venezuelan migrants start to understand that the ghettos only serve to feed the prejudge based upon a rare mix of fascination by the physical beauty and rejection at the same time because that standard seemms to be unreachable for the African-Andean somatotype. Prejudge, lowreacted/overreacted self-esteem, low adaptability to change, if we want to see it in psychological and sociological terms, in the side of the Peruvians, I mean.


So, that is the context we have analyzed untireless in the last two or three years. OK, we already know that. What comes here up to forward? Let’s start saying  that despite the best intention that the President sentimentally accepted  by the international community that tags Nicolás Maduro as a dictator, and I referring to Juan Guaidó, can have, the expulsion of the Castro-Chavism as a government model is difficult. It is not finished in Cuba yet (although it has been kept), quite more complicated in the own Venezuela, so, as a Cuban psychologist living in the U.S. (another migrant) said, we will take to adapt or to die trying.


Then, the agenda we take to manage together is leaving the discrimination mode and crossing inmediatly to the planning mode. Now that we know in proffessional terms, Peruvians and Venezuelans can turn Peru in a scientific-educational-sport-managing potence, the question is what part of the economy we do activate to grow a little more, and those benefits impact across the national territory (not leaving out the need of each migrant to help the family at the homeland).


We already have gotten it with other nationalities’ migrants. Why should it be different this time? Add to this, the projections of the international funding bank regarding to the migration in receiving countries, as Peru, is experiencing 1%-to-2% additional to the growth-domestic product in the next decade. Look, I don’t say we accept the migration because it will give us much money in the long term – what I say is the actual attitude of Peruvians and Venezuelans could put us in pause that development chance for everybody, because that scenario finally doesn’t depend on the good humor of an economist but the good attitude of everyone.


The next one to be hands working on and not to fear the interchange that is already producing in terms of professional and cultural learning. But to reach that magic scenario, the important right now is to make visible the existent talents in the fields they develop better, and the job of the media there, to mention one actor, will be to continue publishing the stories which have interesting ideas or successful cases, and make it respectfully, even provided the respect is gained. And the disclaimer goes beyond the nationality.


I’m enthusiastic wondering that little step on Twitter could turn into a chance to reset the manner how interact the people from different origins, believes, likes, and colors inside a same geographic space. Precissely, the first big riches of any place is its diversity. Then, we have to follow exploring that way.


I don’t discard if some holyday, Maduro brings down, there will be Venezuelans who  want to come back their homeland. They’re alright. But, until that breaks –I don’t know if in this generation—,we will take to put an extra dish, and in reciprocity, putting an extra talent to serve our whole community.


Oh, by the way, I won’t vote for the ones or the candidatures with a xenophobic speech, and I would push you to discard them too. The lifetime experience verifies and proves that the discriminating people, in the long term, die alone.

martes, 24 de diciembre de 2019

Lecciones aprendidas compartiendo buenas historias



Una de las mejores ideas en las que pude estar involucrado este 2019 ha sido la producción de un webcast (transmisión de un contenido exclusivamente por Internet) al quellamamos, contraviniendo las normas del branding, como Una buena historia para compartir, o BHC por el acrónimo que le elegimos, y cuyo concepto es simple: narrar y difundir historias reales e inspiradoras que nos devuelvan la fe en las buenas noticias.


Parece sencillo escribirlo, pero trece episodios después sí que ha sido todo un reto, ya que no bastó el entusiasmo de Francesco Navarrete y Daniella Peña, quienes pasaron a ser mi productor y productora respectivamente, o el cuidado que le pusimos en la selección de temas, el manejo de los contenidos y el desarrollo de una técnica complicada a pesar de su simplicidad: el plano secuencia, el arte de presentar una pieza audiovisual sin cortes de edición, incluso trasladando la cámara, y encima –como decidimos complicarlo con nuestros recursos mínimos—completamente en vivo.


Quienes digan que es como hacer radio, se equivocan, no porque la radio sea más sencilla de desarrollar, sino porque son dos lenguajes totalmente diferentes; además, la televisión tiene un componente crítico que la radio no: la imagen. Pero, siendo justos, incluso la radio posee como su principal reto estimular la imaginación de la audiencia para crear imágenes mentales, así que tampoco es que el soporte de solo audio sea pan comido. Mientras tanto, regresemos al asunto del plano secuencia.


Quien lea esto y no tenga mayor noción sobre producción de contenidos audiovisuales, o peor aún no tenga noción de cómo producir contenidos para difusión masiva, podría pensar que se trata de televisión prehistórica, cuando no existían ni las cintas de una pulgada que permitieran guardar las imágenes; pero, curiosamente, lo sencillo en las épocas de los formatos digitales de registro, almacenamiento y distribución es prender la cámara, hacer lo que se tiene que hacer, cortar, y juntar todo mediante montaje, especialmente si los errores se han sucedido de manera prolija. Y si hay defectos, existen los filtros en posproducción.


No es que tampoco gritar ¡acción! o ¡corte! o¡se imprime! sea fácil; lo que digo es que de pronto, muchos productores están viendo en el montaje un recurso fácil para realizar contenidos, y no lo es. Si no se plantea la pieza en tres actos con sus respectivos puntos de inflexión, incluso cuando se trata de realidad no inventada, entonces no se logrará ese mágico momento de jugar con la tensión de la audiencia, técnica que heredamos de la Grecia Clásica, y que debe tener unos 3000 años de antigüedad cuando menos.




Lección 1: En vivo quiere decir en vivo
En televisión en vivo con contenidos previstos, como la que se hacía en Perú hasta mediados de la década de los 1960, no había opción de corte. Probablemente algunos ajustes en sonido e iluminación, pero básicamente poner todo en escena, para comenzar, requiere de tres características clave: muy buena comunicación dentro de todo el equipo de trabajo, que el talento a cámara (no solo el presentador) tenga los recursos suficientes para salir del paso si algo se sale de control, y nunca por nunca perder la conciencia de que ya no habrá vuelta atrás una vez transmitido el primer segundo.


Lo primero se resolvió manejando una pauta que establezca de qué se va a hablar, qué se va a mostrar y en qué momento va a mostrarse. Parece que estuviera hablando de un guion pero estrictamente no lo es. Sí, quienes creían que apenas la transmisión comenzaba, Nelson se ponía a hablar cual lorito lo primero que le viniera a la cabeza, se equivocan; detrás de cámara, mis productores me estaban marcando ’timing’ o fluidez, temas y tiempo. Y el documento de trabajo era la pauta que yo escribía.


Lo segundo, aunque no lo crean, fue aplicar ‘casting’ o audiciones. Hay gente que sabe nos propuso temas y personajes pero nunca fueron considerados en la temporada. La respuesta de por qué no los incluímos es simple: las historias no estaban adecuadamente impulsadas o no sonaban consistentes, por lo que era complicado entender cuál sería el gancho mediante el que podíamos conseguir atrapar a la audiencia. ¿se puede corregir? Sí, se puede, y más adelante les comentaré cómo.
El caso es que cuando comenzamos a trabajar con otras personas en cámara, a las que llamamos “los protagonistas” (no “los invitados” porque, básicamente, íbamos a meternos en sus espacios cotidianos para transmitir), llegamos a tener sesiones de ensayo, e incluso ensayábamos antes de salir en línea para estar seguros de que todo el mundo estaba sincronizado.


Y lo tercero fue definitivamente un ejercicio de concentración general –repito, no solo de los productores o mía—donde la instrucción principal era olvídate que hay una cámara, sigue conversando conmigo y la otra era si algo sale mal, no hay problema, lo salvamos sobre la marcha. Pero lo que sí puedo decir es que cada webcast era motivo de conversación semanal para que todo el mundo esté seguro de que estaba hablando el mismo idioma. Claro que se escaparon detalles, como que la cámara se movía mucho, o la señal wifi se caía y se comía pedazos de audio o video, pero en líneas generales, el trabajo fue realmente bueno.




Lección 2: La historia es más importante que la tecnología
Cuando íbamos a transmitir a locaciones, algunos protagonistas esperaban que apareciésemos con una enorme cámara, cables por todo sitio, luces, micrófonos, y afuera un carro con enormes platos lanzando la señal a algún satélite. Lamentamos desilusionarlos, pero todo se hizo con un celular inteligente enganchado a una señal de internet inalámbrico, y no hubo más carro que Homero, el escarabajo rojo que nos ha transportado por la ciudad y alrededores.


Por supuesto que cuando eso llegó a oídos de la competencia, comenzaron a decirnos que metamos tal equipo o este otro o este otro, y la verdad es que todas las sugerencias han sido muy buenas, y eso demuestra que el producto genera interés al punto que hasta tus competidores quieren que mejore. Pero en esta primera temporada, Francesco y yo queríamos retarnos a nosotros mismos a sacarle el jugo a las posibilidades que un aparato tan pequeño como un celular nos permitiera, a hacer cosas que no demandaran llevar más equipo, y que es el signo de esta era: la convergencia te permite poner en público cualquier cosa hasta con un dispositivo espía: más que un reto tecnológico, era un reto técnico.


Entonces, si la tecnología no era nuestro plato fuerte, ¿dónde asentábamos ambos pies? En la historia, el relato, en el manejo de los datos, en la lógica de los argumentos, y, por encima de todo, en la veracidad de lo difundido. Y la prueba de ello es que cada webcast tiene una versión multimedia, es decir, un contenido en el que la audiencia puede reproducirlo otra vez y complementarlo con información adicional en texto, audio y video existente en la red y en fuentes que no necesariamente pertenecen o son controladas por nuestro producto. En otras palabras, investigación.


Como dije arriba sobre los datos, lo siguiente era dosificarlos de tal manera que el interés vaya creciendo en la audiencia, y aquí vino otro reto. Usualmente todo el mundo se está acostumbrando a que en dos, excepcionalmente, cinco, minutos, se les cuente algo. En BHC, nos hemos dado el empacho de tomarnos hasta 29 minutos con 30 segundos para hacerlo y sin cortes (recuérdenlo), y la razón es bien simple: la narración se hacía tan buena a la hora de ponerla en escena que básicamente la dejábamos fluir. Mucho del mérito lo tienen los y las protagonistas, y no es que hayamos descubierto la pólvora.


La talentosísima artista mexicana Verónica Castro contó una vez que una entrevista con el finado Juan Gabriel programada para dos horas (música incluída) se fue de largo por cinco debido a que el invitado ameritaba extenderse. Lo chistoso es que no me inspiré tanto en la “chaparrita”; mas bien, mi referente, como se lo he contado a muchas personas, es la cubana Cristina Saralegui. Y de hecho, pensando en ella, hemos conversado sobre la posibilidad de migrar a un formato con público en vivo, pero veremos aún, ya que todo está sujeto a financiamiento.




Lección 3: La confianza en la propia historia
Otro reto de este primer paquete de webcasts ocurrió a partir del episodio 8, cuando dejamos los monólogos e incorporamos la participación de los y las protagonistas. En realidad, la idea de meter más gente a cámara comenzó desde el episodio 3 cuando compartí la conducción y tuvimos a nuestro primer protagonista; pero, diversos factores, entre ellos la disponibilidad de la otra persona hicieron que lo pospusiésemos por cuatro webcasts más.


¿Pero qué personas estarían dispuestas a compartirnos sus historias? Durante la primera mitad de la segunda etapa, nos dimos al trabajo de buscarlas y convencerlas de que su experiencia, a parte de ser inspiradora, tenía que contarse a cámara no como una entrevista sino mas bien como una conversación natural entre viejos conocidos. Lograrlo fue tan complicado como ir construyendo confianza en el formato, en la manera cómo íbamos a tratar los contenidos y en mí mismo.


Y en este sentido, los webcasts que funcionaron mejor en términos de reacción positiva del público fueron los protagonizados por mujeres. No hay mucha ciencia para explicar por qué: las mujeres valoran mejor sus historias de vida que los varones, y cuando las cuentan, las actualizan de tal manera que la audiencia conecta con una facilidad intstantánea. Bien por esos webcasts. Queda como reto, si lanzamos una segunda temporada, alternar un webcast con un protagonista y otro con una protagonista, como nos impusimos inicialmente.


En la segunda mitad de la segunda etapa, la cosa fue relativamente sencilla: la gente vio en video lo que estábamos haciendo, confió en la calidad del formato y comenzaron a aparecer entre quienes invitamos a aparecer en cámara y quienes pidieron aparecer en ella. Ahora bien, ¿cuál es el poder de compartir una buena historia? Lo primero es que revaloras tu vivencia no importa de qué tipo sea; segundo, la lección que tu aprendiste es un aprendizaje que va a serle útil a alguien más; tercero, contribuyes a cambiar la actitud de las personas virando a una visión más positiva de la vida y de sí mismas. En resumen, construímos cultura de paz usando un medio de comunicación masiva.




Lección 4: El planeta quiere conocerte
Sin duda que el acierto del formato fue cuando incluímos a un o una protagonista en cámara en el sentido del impacto sobre la gente que vio cada episodio. Y aquí viene lo mágico: no solo llegamos a internautas en el ámbito de Sullana; logramos trascender a él y expandirnos tan al norte como Canadá y los Estados Unidos, tan al ssur como Chile y Argentina, tan alrededor como europa Occidental y hasta Japón. Doquiera que hubiese un hispanohablante nativo o adoptado, el contenido funciona perfectamente igual. Y, como procuramos que el estilo sea inactual, si lo reproduces ahora mismo, está tan vigente como el día en que se transmitió.


Entonces, cuando alguien participa del proyecto BHC debe considerar que no solo le está hablando a sus amigos que conoce cara a cara o que conoce mediante Facebook, sino que está en condiciones de generar el espíritu de comunidad con miles alrededor del mundo. La cosa es dar la cara. Por eso, el eslogan del programa es “el planeta quiere conocerte”.


El reto en este sentido es ir saliendo de Sullana y explorar otras localidades. Llegamos a hacer un webcast en Piura, y nos quedaron otros tantos por lanzar; pero también aparecieron buenas historias en Chulucanas, Ayabaca, Catacaos, Paita o Huancabamba. No hemos podido cubrirlos por un tema logístico (se busca patrocinador, por si acaso), pero sí nos encantaría llegar a ponerles en pantalla.


Otras actividades que se nos han ocurrido en torno al formato, y desde ya las voy anunciando, son experiencias vivenciales en vivo mediante las que te enseñemos a identificar tu buena historia y cómo usar nuestra plataforma o tus propias plataformas para irlas compartiendo no solo con tus patas o panas sino con todo el mundo. Así que si te interesa tener la tuya propia allí donde estés, ingresa a https://facebook.com/BHCoficial y nos dejas un mensajito, además que podrás ver todos los episodios en sus tres versiones.


Y cierro este año con el remate del programa, y que debería ser una suerte de mantra para 2020 y los años por venir: yo tengo una buena historia para compartir… ¿Y tú? ¡El planeta quiere conocerte!




A lo largo de esta entrada podrás reproducir los webcasts con mejor desempeño ante el público. No olvides dejarme tus comentarios en mi cuenta de Facebook, Twitter, en mi canal de YouTube o aquí abajo.

What I learned after sharing good stories


One of the best ideas I could be involved this 2019 has been the production of a webcast (releasing contents exclusively on the Internet), what we called, objecting the rules of branding, A Good Story To Share, or BHC for the Spanish acronyme we chose it, which concept is simple – to tell and to release real, inspiring stories those give us back the faith in the good news.


It seems easy to write it, but 13 episodes later, it has been a whole challenge for sure, because the enthusiasm of Francesco Navarrete and Daniella Peña, who became my producers, was not enough, or the care we gave to choose the topics, or the contents management, or the performance of a complicated technique despite its simplicity – the sequence shot, the art to feature an audiovisual piece without edition cuts, even travelling the camera, plus –as we decided to complicate with our few resources—completely on live.


Who say it’s like making radio are wrong, not because the radio is more simple to perform, but they are two totally different languages. Also, the television has a critical component than the radio doesn’t have – images. But, being fair, inclusive the radio has like its main task to estimulate the imagination of audiences for creating mental pictures, so the only-audio media neither is a piece of cake. Meanwhile, let’s get back to the sequence shot stuff.


Who reads this and has no most notion about audiovisual contents production, or still has no notion about how to produce mass-releasing contents at worst, could think it’s about pre-historical television, when there were no 1-inch tapes those allowed to keep images neither, but curiously, the simple in times of digital recording, storage, and distribution formats, is turning on the camera, making what it must to make, cutting, and gathering all by edition, especially if bloopers have happened a lot. And if there are mistakes, there are filters in post-production.


It’s not about  screaming action!, or cut!, or print! Is easy neither, what I say is, suddenly, many producers are seeing in edition an easy resource to make contents, and it’s not so. If the play is not set up in three acts with its related plot points, even when it’s about non-fictional reality, then that magical moment to play with the emotion of audiences will not be gotten, technique we inherited from Classic Greece, that must be about 3000 years old as a little.



Lesson 1 – Live means on live
On preset-content on live television, as made in Peru until mid-1960s (and in the U.S. during the 1950s), there were no option to cut. Probably some adjustment in sound, lighting, but basically performing everything, to begin, requires three key characteristics: a very good communication in the whole crew, that the on-camera talent (not only the anchor) has enough resources to save the frame if something gets out of control, and whenever losing the awareness that there won’t be reverse back once the first second gets released.


The first was solved  by handling a checklist that sets that is going to be spoken, to be shown, which moment is going to be shown. It seems I were talking about a teleplay but it’s not strictly. Yes, who thought that the webcasting just began, Nelson started to speak the first coming to his head like a parrot, get wrong. Behind the camera, my producers were marking me timing, topics, and time. And the work document was the checklist I wrote.


The second, even when you don’t believe it, was to apply casting. There are people who know that proposed us themes and characters, but they were never included in the season. The answer of why we didn’t include them is simple: the stories were not pitched adequately, or they didn’t sound consistent, so it would be complicated to understand what hook would be we can use to catch the audience. Is it possible to get? Yes, it is, and I’ll comment how to get it later.


The point is when we began to work with other persons on camera, whom we named the stars (not the guests because, basically, we were to get inside their daily space to webcast), we became rehearsal sessions and even we did rehearsals before going online to be sure that everybody was synchronized.


And the third was definetly a general focusing exercise –not only the producers or mine, I repeat—where the main instruction was forget abot there’s a camera, continue talking to me and the another was if something goes wwrong, there’s no problem ‘cause we solve it on the way. What I can say, indeed, is every webcast was a weekly conversation topic for everybody was sure we were speaking the same language. Of course, details broke out, as the camera trembling so much, or the wi-fi signal fell down bitting pieces of audio or video, but, in general, the work was really good.



Lesson 2 – The story is more important than the technology
When we were to webcast on location, some stars expected we appeared with a huge camera, cables everywhere, lights, microphones, and a truck with large dishes linking the signal up to any satellite outside. We are sorry to deceive you but everything was made with a smartphone linked to a wireless Internet signal, and there was no more car than Homero, the red VW beetle that transported us through the city and around.


Of course, when it came to the ears of our competitors, they started to say us for introducing this device or this one or this another one, and the truth is every suggestion has been very good, and that proves the feature generates interest as much as your competitors wanted it improves. But in this first season, Francesco and I wanted to encourage ourselves for taking all the possible advantages that a such little device as a cellphone allowed us, making things not needing to carry more equipment, and that is the sign of this time – the convergence allows you to put in public anything including with a spy device. More than a technological challenge, it was a technical challenge.


Then, if the technology was not our spot, which was it? The story, the narration, the data management, the logic of the storyline. And overall this, the veracity of the released. And the proof of that is the multimedia version, we mean a content that the audience can play again and complement with additional information in text, audio, and video existent on the net and in sources those are not necessarily belong to or are controlled by our feature. Research, in other words.


Like I said up before about the facts, the next was to dose them someway so the interest went growing in the audience. And another challenge came here: everybody is usually assuming to tell something in two, exceptionally five minutes. ON BHC, we took until 29 minutes 30 seconds to make it, uncut (remember it), and the reason why is pretty simple: the narration became too good  at the time to perform it that basically we let to flow. The stars have much of the credit, and this is not about we discovered the penicilin.


The very talented Mexican artist Verónica Castro told once that an interview with late singer and songwriter Juan Gabriel scheduled for two hours (music included) extended five due to the guest deserved to take more time. The funny thing is I was not much inspired on  la chaparrita. Rather, my reference, as I told it to many people, is the Cuban journalist Cristina Saralegui. And in fact, thinking of her, we have talked about the possibility to migrate to a live-audience format, but we are still thinking of it, because everything is submitted to funding.



Lesson 3 – The trust in the own story
Another challenge of this first webcasts package happened since the episode 8, when we left the monologues and incorporated the participation of the stars. Actually, the idea to bring in more people on camera began since the episode 3 when I shared the anchoring  and we had our first star, but different factors, the availability of the other person among them, made we to postergate it for four more webcasts.


But what people would be able to share us their stories? During the first half of the second phase, we worked to search and convince them  that their experience, including to be inspirational, had to be told on camera not like an interview but a natural conversation between old buddies rather. Getting it was such as complicated as building trust in the format, in the manner how we were to treat the contents, and in myself.


And in this sense, the webcasts working better in terms of positive feedback were the ones starred by women. There’s no much science to explain why: the women value better their life stories than the men, and when they tell them, they update them so much that the audience connect to them so easy, instantaneously. Right for those webcasts. Our remaining challenge, if we launch a second season, is to alternate a webcast starred by a male to another one starred by a female, as we encourage initially.


In the second half of the second phase, the stuff was relatively simple. People watched on the video what we were making, trusted in the format quality, and started to appear within who we invited to feature on camera and who requested to be featured on it. So now, what’s the power to share a good story? First, you re-validate what you lived no matter wwhat kind is, second, the lesson you learned is a learning to be useful for somebody else, third, you contribute to change the attitude of people turning to a much positive vision of the life and themselves. In brief, we build peace culture by using a mass-media.



Lesson 4 – The planet wants to meet you
No doubt – the accurate thing of the format was when we included  a star on camera in terms of impact on the people who watched every episode. And the magical comes here: not only we reached netsurfers around Sullana (the city where our headquarters are located, actually), but we got beyond it and expand to the north as much as Canada and the U.S, to the south as much as Chile and Argentina, around as much as Western Europe and even Japan. Wherever a native or adopted Spanish-speaker was, the content works perfectly the same, and as we try the style to be unactual, if you play it right now, is so current as the day it was webcasted.


Then, when somebody features on the BHC project, must consider not only is speaking the buddies known face-to-face or via Facebook, but is able to generate the community spirit joining thousands around the globe. The point is to face. That’s why the show’s slogan is the planet wants to meet you.


The challenge in this sense is going out Sullana, exploring other towns. We became to make a webcast in Piura, and other elsess left to launch. But good stories also appeared in Chulucanas, Ayabaca, Catacaos, Paita or Huancabamba, other places in Piura Region. We couldn’t cover them because a logistic issue (sponsor wanted, by the way), but we would like to feature on the screen.


Other activities we have thought around the format, and I’m going to announce right now, are living on live experiences which we teach you to identify your good story and hhow to use our own platform or the yours to go sharing with your buddies as well as everybody, so if you are interested to have your own, where you are, go to https://facebook.com/BHXoficial and leave us a little message. Also, you can watch all the episodes on their three versions.


And I close this year with the footer of the show, and that should be a kind of manthra for 2020 and the upcoming years – I have a good story to share, and you? So, the planet wants to meet you!



Please, forgive me if you don’t speak Spanish, but I share along this posts some webcasts with a better impact in our audience. Leave me your comments on my Facebook or Twitter accounts, my YouTube channel, or right below here.