sábado, 28 de marzo de 2026

El iceberg del naufragio de la Catalina II en Chile


 | Video por Televisión Nacional de Chile – Red Coquimbo

 

El naufragio

La madrugada del 24 de marzo de 2026, la embarcación Catalina II naufragó en aguas chilenas tras zarpar del puerto de Coquimbo. A bordo viajaban tres pescadores piuranos.

El último mensaje de WhatsApp, enviado a las 5:20 a. m., anunciaba que “ya estaban pegando la vuelta a tierra”. Poco después, las corrientes y vientos anómalos habrían volcado la embarcación. La familia en Lima exige a la Cancillería peruana una respuesta más enérgica, pero la burocracia promete contestar recién el lunes 30 de marzo.

 

El clima y las corrientes

El pronóstico del 23 de marzo en Coquimbo mostraba condiciones aparentemente moderadas: viento promedio de 14 km/h, pero con ráfagas de hasta 33 km/h y oleaje de 1.7 m. Para embarcaciones artesanales, esas cifras significan riesgo.

La Corriente de Humboldt fluye de sur a norte, pero la morfología de bahías como Guanaqueros y los vientos del suroeste generan corrientes locales que pueden arrastrar cuerpos hacia el sur. Así se explica que Anthony Morán fuese hallado en una playa turística que suele ser sinónimo de descanso y gastronomía marina.

Coquimbo, región semiárida del norte chico chileno, combina pesca artesanal, agricultura en valles interiores y turismo costero. Guanaqueros, con su bahía semicircular, actúa como trampa natural para objetos y cuerpos arrastrados por el mar.

Aunque existen sistemas de información como Ceazamar y el Oceanograma CEAZA, que entregan pronósticos de viento y oleaje, no está claro si los pescadores tuvieron acceso a ellos. La brecha digital y la confianza en la experiencia empírica suelen limitar su uso.

 

La migración laboral

La tragedia revela una migración pesquera invisible. No hay registros masivos, pero sí casos concretos de pescadores piuranos que trabajan en faenas en Coquimbo. La Catalina II confirma esa presencia.

  

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