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sábado, 2 de agosto de 2025

Participación tras críticas: MIDIS convoca ahora a sociedad civil para rediseñar alimentación escolar

Por Nelson Peñaherrera Castillo

 


Tras el lanzamiento de su Estrategia Nacional de Vigilancia Social, que generó cuestionamientos por su enfoque centrado en estructuras estatales antes que en actores ciudadanos, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) anunció este 1 de agosto una convocatoria abierta a organizaciones sociales, especialistas, empresas y académicos para debatir el rediseño del nuevo Programa de Alimentación Escolar (PAE).

 

A través de mesas técnicas macrorregionales que se realizarán entre el 4 y el 14 de agosto en Arequipa, Piura, Loreto y Junín, el MIDIS promete recoger aportes multisectoriales que permitan “construir un modelo alimentario escolar justo, eficiente y sostenible”.

 

Este giro hacia el diálogo contrasta con el modelo de vigilancia presentado previamente por el sector, que había priorizado la capacitación de subprefectos, directores de UGEL y otros funcionarios públicos como actores clave para el seguimiento de programas sociales, desplazando el protagonismo de las organizaciones ciudadanas.

 


¿Un cambio real de enfoque?

La ministra Leslie Urteaga ha afirmado que “alimentar bien a nuestras niñas y niños es una responsabilidad colectiva”. Con esta declaración, se busca ahora reposicionar la política alimentaria escolar como un proceso participativo, después de las críticas que advertían una tendencia a la recentralización del control y la validación interna dentro del propio aparato estatal.

 

La nueva ronda de reuniones —que incluye representantes de las cadenas alimentarias, expertos en salud pública y sociedad civil organizada— busca darle contenido operativo al nuevo PAE, anunciado como una transformación del modelo anterior (Qali Warma), pero que hasta ahora carecía de mecanismos reales de consulta ciudadana.

 


Resultados pendientes, vigilancias sin impacto

Hasta fines de julio, el MIDIS venía destacando su esfuerzo en desplegar herramientas, capacitaciones e instrumentos para la vigilancia social, pero sin presentar resultados cuantificables respecto al impacto real de estas acciones sobre la calidad o cobertura del servicio alimentario. Tampoco se había dado cuenta pública de qué entidades vigilaban, a quiénes y con qué efectos.

 

El anuncio de estas mesas técnicas introduce por fin la posibilidad de observar una dimensión más transparente y colaborativa del proceso. Sin embargo, el reto sigue siendo trasladar estos encuentros a compromisos concretos de política pública con resultados verificables: ¿se modificarán los esquemas de compra? ¿habrá más inclusión de proveedores locales? ¿cambiará la composición nutricional de los alimentos?

 

Calendario de encuentros

Las reuniones están programadas de la siguiente manera:

  • Arequipa (Macrorregión Sur): 4 de agosto – Hotel Casa de Ávila
  • Piura (Macrorregión Norte): 7 de agosto – Hotel Gran Palma
  • Loreto (Macrorregión Oriente): 11 de agosto – Hotel Oro Verde y Suites, Iquitos
  • Junín (Macrorregión Centro): 14 de agosto – Hotel Gran Palma, Huancayo

El MIDIS ha abierto un formulario de inscripción para los interesados en participar:
👉 https://forms.gle/SfY5Gijdcr1FV9YB7

 

El resultado de estas jornadas técnicas será una prueba clave para evaluar si el enfoque de vigilancia social promovido por el MIDIS logra finalmente incorporar a la sociedad en el centro del proceso, y no solo como espectadora del monitoreo institucional.

 

Lee mi artículo previo: https://nelsonsullana.blogspot.com/2025/07/una-vigilancia-social-sin-sociedad.html

  

jueves, 24 de julio de 2025

Una vigilancia social… sin sociedad

Por Nelson Peñaherrera Castillo


El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) anunció recientemente que más de 330 mil estudiantes de más de 4,300 escuelas públicas en siete regiones del país —incluida Piura— serán “beneficiarios indirectos” de un plan de vigilancia social sobre el servicio alimentario escolar.

 

En teoría, se busca mejorar la calidad del servicio supervisando la distribución de alimentos. Pero en la práctica, la vigilancia estará a cargo de subprefectos y tenientes gobernadores designados por el Ejecutivo, con el apoyo del Ministerio del Interior. ¿Podemos seguir llamando a esto “vigilancia social”? ¿O estamos ante una vigilancia estatal disfrazada de participación ciudadana?

 


¿Quién vigila a quién?

La narrativa oficial habla de empoderar a la comunidad. Sin embargo, lo que vemos es un diseño cerrado: funcionarios del gobierno central capacitan a otros funcionarios del mismo gobierno central para fiscalizar un programa ejecutado por… funcionarios del gobierno central.

 

Es decir, el ciudadano de a pie —padres de familia, docentes, municipios o rondas— queda fuera del proceso. El control se concentra en una estructura vertical que prioriza la presencia territorial del Estado, pero sin integrar de verdad a la comunidad. La “sociedad” termina siendo solo el escenario, no el actor.

 


Muchos instrumentos, pocos impactos

El Midis y el Mininter firmaron este año el “Plan de Trabajo Intersectorial 2025” para coordinar esta vigilancia. Y en las últimas semanas han desplegado talleres en diferentes regiones, incluyendo uno en Piura el pasado 11 de julio.

 

Sin embargo, el balance no incluye hasta ahora resultados cuantificables que permitan saber si el servicio de alimentación escolar ha mejorado. No hay cifras que indiquen si se redujo la frecuencia de entregas incompletas, si se elevó el valor nutricional del menú, o si los padres de familia tienen ahora más herramientas para exigir mejoras.

 

Este es un patrón común: se publicitan los instrumentos —planes, convenios, talleres— pero se elude el análisis de sus impactos reales.

 


El relato del Estado

Esta estrategia se suma a otras acciones del Ejecutivo que privilegian el relato institucional sobre la evidencia. Recordemos cuando la ministra Leslie Urteaga defendió públicamente una supuesta reducción de la anemia infantil, contradiciendo los datos del INEI. O cuando se presentan cifras de inversión social sin evaluar si esta inversión está transformando las condiciones reales de vida en las regiones.

 

¿De qué sirve multiplicar las actividades si no cambian los resultados?

 

Cierre (o punto de partida)

La vigilancia social debería ser una herramienta para empoderar a la sociedad civil, no para reforzar el control del Estado sobre sí mismo. Si se quiere construir verdadera participación, el Estado necesita dejar de hablar solo con sus propios funcionarios y empezar a escuchar —y compartir el poder con— los ciudadanos organizados.

 

Porque una vigilancia que excluye a la sociedad no es social, por más que así se llame.

  

lunes, 14 de julio de 2025

👉 ¿Éxito sin evidencia? La verdad detrás del “nuevo modelo” de alimentación escolar en Piura


El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) viene promoviendo en Piura un nuevo modelo de alimentación escolar que, según sus voceros, ya estaría arrojando “resultados favorables”. Sin embargo, no hay aún evidencia técnica publicada que permita verificar tales afirmaciones.

 

Y detrás del optimismo institucional, hay una historia más compleja: una cadena de denuncias por alimentos en mal estado, una intoxicación masiva y un piloto que, aunque ya existía, solo se volvió visible cuando estalló la crisis.



📌 Una crisis que marcó el giro

En abril de 2025, 80 escolares de la I.E. Elvira Castro de Quiroz, en Los Ejidos de Huan (distrito de Piura), fueron intoxicados tras consumir alimentos en mal estado. La noticia alcanzó repercusión nacional. Fue la expresión más grave —pero no la única— de una larga serie de denuncias sobre la calidad de los alimentos escolares.

 

También se reportaron casos similares en colegios de Huarmaca (Huancabamba), así como en zonas rurales de Chulucanas y La Matanza (Morropón), donde durante los últimos años se ha denunciado la entrega de productos vencidos, enlatados en mal estado o con mal olor.


📅 Cronología crítica: del piloto oculto al “modelo oficial”

Lo que pocos sabían entonces es que el Midis ya venía probando, desde antes de esta crisis, un plan piloto con participación de padres y alimentos frescos en 35 escuelas de Piura, Cusco y Ayacucho. Era una experiencia acotada, de bajo perfil. Pero luego del escándalo en Los Ejidos, el discurso cambió: el piloto pasó a ser presentado como la gran solución institucional.

  • Antes de abril 2025: piloto en curso con bajo perfil.
  • Abril 2025: intoxicación de 80 escolares en Los Ejidos de Huan.
  • Mayo–junio 2025: el Midis empieza a visibilizar el piloto como modelo “exitoso”.
  • Julio 2025: ministra Leslie Urteaga anuncia ampliación del modelo, afirmando que mejora el aprendizaje, la nutrición y dinamiza la economía local.


❓¿Éxito sin estudios disponibles?

Tras esas declaraciones, consulté a una fuente técnica del propio Midis sobre el estudio que sustentaría los “resultados favorables”. Me confirmó que el estudio existe, pero aclaró que solo está disponible para funcionarios en Lima. Hasta hoy, no ha sido compartido públicamente.

 

Desde este espacio, reitero mi disposición a revisar técnicamente el informe, si es que el Midis decide hacerlo público. Preguntar por la evidencia no es desconfianza gratuita: es exigir que las políticas públicas se evalúen con datos, no con slogans.



🍽¿Y la sangrecita? El hierro que no siempre alcanza

Parte del argumento oficial se basa en el uso de productos ricos en hierro —como la sangrecita— para reducir la anemia. Pero esa relación no es automática.

Un niño de entre 4 y 8 años necesita 10 mg de hierro diario, y aunque 50 g de sangrecita contienen unos 10 mg, solo se absorbe entre el 15% y el 35%. Es decir: 1.5 a 3.5 mg.

🔎 Fuente técnica: Tabla de Composición de Alimentos Peruanos, Instituto Nacional de Salud (INS), 2020.
Disponible aquí

Sin frecuencia sostenida, combinación con vitamina C u otras mejoras dietéticas, la inclusión ocasional de sangrecita no puede considerarse una política efectiva contra la anemia, ni basta como evidencia de impacto nutricional.



🧭 No olvidar cómo empezó todo

No se trata de negar que hoy haya niños recibiendo alimentos en las escuelas. Tampoco de restar valor al trabajo de las madres organizadas o a la articulación con gobiernos locales. Pero una experiencia local positiva no equivale automáticamente a una política pública exitosa.

Las reformas vinieron después de la intoxicación en Los Ejidos, no antes.

 

Y si bien el piloto ya existía, solo fue visibilizado cuando la presión social exigió respuestas. Esa historia importa. Porque lo que comenzó con indignación ciudadana no debe terminar en propaganda sin sustento.


💬 ¿Tienes información, cifras o experiencias sobre este modelo en tu colegio o comunidad?

Te invito a compartirlas conmigo o dejar tu opinión en los comentarios.

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domingo, 26 de octubre de 2025

Biohuertos escolares: experiencias locales que contrastan con un modelo aún incierto


El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) anunció el reconocimiento a la Unidad Territorial Piura del programa Wasi Mikuna por la experiencia denominada “Biohuertos Solidarios”, desarrollada en 17 instituciones educativas del distrito de Montero, provincia de Ayabaca.

Según la cartera, el proyecto promueve la alimentación saludable en las escuelas a través del trabajo conjunto entre docentes, estudiantes y padres de familia, con apoyo logístico del municipio local, el Núcleo de Gestión Educativa Local (UGEL) de Montero, la ONG Choice Humanitarian y el programa PAIS.

 

Sin embargo, este reconocimiento llega en un contexto en el que el propio Midis busca reconfigurar el sistema nacional de alimentación escolar —aún en fase de diseño y sin resultados verificables— mediante el nuevo Programa de Alimentación Escolar (PAE). El anuncio coincide con las recientes mesas técnicas macrorregionales que el ministerio viene realizando para recoger aportes de la sociedad civil, tras las críticas sobre la falta de participación en el modelo inicial.

 


En Piura, el proyecto de biohuertos involucra colegios como Pequeños Angelitos (Cuñala), Mi Pequeño Mundo (San Martín), Los Patitos (Tailín), Eliseo Tocto Yahuana (Pite), San Francisco (Los Horcones), 20647 (Cerro de Laurel), 1459 (Uluncha), Los Girasoles, I.E. Israel y Ernesto Merino Rivera, entre otros.

Las actividades incluyeron talleres de capacitación, entrega de semillas y herramientas básicas, y asesoría en buenas prácticas agrícolas.

Aunque estas experiencias muestran una articulación local prometedora, su escala y sostenibilidad contrastan con la magnitud del desafío que enfrenta el sistema alimentario escolar nacional, que atiende a más de 4.2 millones de estudiantes. Además, el Midis aún no ha presentado indicadores concretos sobre los impactos nutricionales o pedagógicos de los biohuertos implementados.

 

El reconocimiento, entregado durante la XIII Semana de la Inclusión, se inscribe así dentro de una narrativa oficial que busca destacar logros parciales en el territorio, mientras los resultados globales del programa siguen pendientes de verificación independiente.

 

📎 Artículo relacionado:
Participación tras críticas: Midis convoca mesas técnicas para rediseñar su modelo alimentario escolar

📎 Enlace de la serie:
Una vigilancia social sin sociedad: la supervisión interna del Midis

  

martes, 15 de julio de 2025

📝 ¿Un modelo que aún no existe? MIDIS convoca ideas para programa de alimentación escolar ya anunciado como exitoso

Por Nelson Peñaherrera Castillo



El 15 de julio, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) lanzó una convocatoria ciudadana para recoger propuestas que ayuden a diseñar el nuevo Programa de Alimentación Escolar. A través de un formulario digital en su página web, la ciudadanía —incluyendo padres, madres, docentes, estudiantes y especialistas— puede enviar ideas para construir “desde abajo” un modelo alimentario escolar más eficiente y adaptado al territorio.

 

“Estamos en un proceso de reestructuración del Programa de Alimentación Escolar”, afirmó la ministra Leslie Urteaga.

 

La convocatoria ocurre, sin embargo, cuando el mismo Midis ya venía anunciando públicamente que ese programa —con piloto en Piura, Cusco y Ayacucho— no solo estaba en ejecución, sino que venía obteniendo “resultados positivos”. El anuncio de una “construcción colectiva” parecería entonces llegar después de construido.



🕰 ¿Consulta ciudadana… o maquillaje posterior?

Las primeras afirmaciones sobre el “nuevo modelo” datan de junio, y fueron reforzadas en boletines oficiales del 7 de julio, donde se reportaban avances en más de 8600 estudiantes atendidos en 35 colegios. Se afirmaba que el modelo ya había logrado:

  • Mejorar la satisfacción alimentaria de los escolares.
  • Dinamizar la economía local.
  • Y, especialmente, reducir los niveles de anemia.

 

Pero no se publicaron estudios, ni cifras, ni informes técnicos. En consulta con fuentes del Midis, se confirmó que existe un estudio, pero que se mantiene en resguardo en Lima, sin acceso público hasta hoy.

👉 Ya lo advertimos en el primer artículo:
🔗
¿Éxito sin evidencia? La verdad detrás del “nuevo modelo” de alimentación escolar en Piura



📊 ¿Y los datos reales?

Apenas una semana después de las declaraciones de la ministra, el Instituto Peruano de Economía publicó el Índice de Competitividad Regional 2025 (INCORE), y la situación en Piura dista mucho del optimismo oficial:

  • La anemia infantil se ha incrementado en la región: según ENDES 2024, el 35.5% de niñas y niños entre 6 y 36 meses en Piura tiene anemia.
  • La desnutrición también ha aumentado.
  • Solo el 8.9% de la población tiene acceso a agua clorada.
  • El rendimiento educativo en matemática para 4.º grado de primaria es de apenas 23.4% de logro satisfactorio.

 

Estos datos provienen de organismos oficiales, incluyendo el propio INEI. ¿Cómo entonces se explica la afirmación de que el piloto “está ayudando a reducir la anemia”?



⚠️ La pregunta sigue en pie: ¿de dónde salió la supuesta reducción?

Los boletines del Midis se aferran a la presencia de alimentos ricos en hierro —como la sangrecita— en los menús escolares. Pero los datos nutricionales del Instituto Nacional de Salud (INS) aclaran que, aunque tiene hierro (unos 10 mg por 50g), solo entre el 15 y el 35% de ese hierro se absorbe. Es decir, entre 1.5 y 3.5 mg por ración, insuficiente para cubrir el requerimiento diario infantil sin continuidad ni acompañamiento.

Fuente: Tabla de Composición de Alimentos Peruanos – INS 2020


⛔ Antecedentes que no se pueden olvidar

La urgencia por reformar el modelo escolar tiene un origen claro: la intoxicación masiva en la I.E. Elvira Castro de Quiroz, en Los Ejidos de Huán (Piura), en abril de este año, donde 80 escolares se vieron afectados tras consumir alimentos contaminados. Fue un escándalo nacional.

Ese incidente no fue aislado. También se reportaron casos similares en Huarmaca (Huancabamba), Chulucanas y La Matanza (Morropón). Recién después de estos hechos el Midis empezó a visibilizar su “nuevo modelo” como respuesta, aunque ya lo tenía en piloto.



🧭 ¿Qué sigue?

Ahora se abre la consulta ciudadana. Pero, si el modelo ya está definido y ejecutado en parte, ¿qué tan real será el margen de incidencia que puedan tener las ideas que recojan?

 

Además, si hay un estudio que demostraría su éxito, ¿por qué no se publica? ¿Por qué no compartirlo con los padres, los medios y los propios colegios beneficiarios?


📌 En resumidas cuentas…

  • El Midis lanza una consulta ciudadana para rediseñar su programa de alimentación escolar.                             
  • Pero ya había afirmado públicamente que ese modelo estaba en marcha y era exitoso.
  • No ha presentado ningún estudio que respalde su eficacia.
  • Los datos oficiales (ENDES, INCORE) muestran que la anemia y la desnutrición han aumentado.
  • La ciudadanía tiene derecho a saber en qué se basan las políticas públicas que afectan directamente la vida de niñas y niños.

💬 ¿Y tú qué piensas?

¿Crees que el gobierno debe sustentar sus anuncios con evidencias públicas?
¿Tu escuela ha recibido alimentos de este nuevo programa? ¿Han mejorado o empeorado?

Puedes dejar tu opinión en los comentarios, o escribirme directamente por redes:

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