viernes, 20 de marzo de 2026

🚧 Óvalo Turicarami–Jíbito: la obra inconclusa que desnuda la crisis de gestión en Piura

Las claves de otro intento frustrado del gobernador regional por perennizar su nombre en una placa.


 

 

El proyecto que prometía desarrollo

En julio de 2024 se inició el proyecto “Mejoramiento de los servicios de transitabilidad vial interurbana en la carretera departamental PI-102, tramo Óvalo Turicarami–Jíbito”, con un plazo de ejecución de 18 meses. La obra, aprobada mediante convenio interinstitucional en 2023, buscaba conectar los distritos de Sullana y Miguel Checa con la provincia de  Paita, impulsando el comercio y la movilidad regional.

 

Las primeras alertas

Ya en 2025, regidores como Diego Pulache Celi y Mercy Marchena Reto advertían problemas:

  • Transportistas denunciaban daños mecánicos, malos desvíos y retrasos.
  • Comerciantes y la Asociación de Restaurantes reclamaban pérdidas económicas por el caos vehicular y la lentitud en la ejecución.
  • La Municipalidad notificó al consorcio ejecutor por riesgos en obra (como el buzón dañado en Loma Teodomiro) y convocó mesas de trabajo para exigir correcciones.

 

La crisis oficial

En febrero de 2026, el Gobierno Regional de Piura resolvió el contrato N.º 025-2024 tras constatar un avance real de 52.46% frente al 95.5% programado. La medida se sustentó en la Ley de Contrataciones del Estado, señalando incumplimientos injustificados, retraso irreversible y pérdida de confianza en el contratista. La decisión implicó paralización inmediata, liquidación del contrato y aplicación de penalidades.

 

Las voces políticas e institucionales

  • Regidor Diego Pulache Celi: lamentó la resolución y exigió que la obra continúe por administración directa, para acortar plazos y evitar más perjuicios.
  • Municipalidad de Sullana: expresó “profunda preocupación” y pidió cronograma claro, transparencia, intervención de órganos de control y mantenimiento de vías alternas.
  • Alcaldía y Comisión de Regidores: recibieron informes oficiales que confirman que la obra Turicarami–Jíbito figura como paralizada en el sistema del MEF, junto a otras intervenciones críticas en la provincia.
  • Comisión de Desarrollo Económico: solicitó mesas de trabajo obligatorias con colegios profesionales y el gerente regional para garantizar estándares técnicos y prevenir fallas estructurales.

 

El impacto ciudadano

La paralización afecta directamente la transitabilidad, la economía local y la salud pública. Transportistas enfrentan sobrecostos, comerciantes reportan pérdidas y vecinos denuncian caos vehicular y riesgos sanitarios. Cada día detenido representa un golpe a la confianza en la gestión pública.

 

El debate de fondo

El caso Turicarami–Jíbito expone un problema estructural: la ineficiencia en la ejecución de obras públicas en Piura y la falta de fiscalización efectiva. La ciudadanía exige respuestas claras, sanciones a los responsables y garantías de continuidad.

  

domingo, 1 de marzo de 2026

¿Piura y Castilla podrían inundarse en 2026? Éstos son los factores que aseguran una catástrofe

Corto documental producido por la Plataforma Inundación Nunca más en 2023: las condiciones son muy parecidas a las de 2026, especialmente para Piura Metropolitana. Hay más datos líneas abajo de esta pantalla.


    

 

La relación de Piura con el agua ha sido conflictiva desde su fundación en 1532. La historia de traslados, epidemias y crecidas muestra que la ciudad nunca logró una convivencia estable con su río. Hoy, a las puertas de un nuevo Fenómeno El Niño, especialistas advierten que la vulnerabilidad es mayor que en 2017.

 

El río Piura, que nace en Huarmaca (Huancabamba) y atraviesa la región hasta desembocar en Sechura, es el corazón de la amenaza. La sedimentación acumulada, la colmatación del cauce y la vegetación invasiva han reducido su capacidad hidráulica.

  • En 2017, el río alcanzó 3400 m³/s y desbordó en múltiples puntos, inundando el centro histórico, Catacaos y urbanizaciones enteras .
  • Hoy, según explicó el ingeniero César Cárdenas Bustios a NorteSostenible.com, un caudal de apenas 1800 m³/s podría ser fatal para Piura  Metropolitana.
  • La ingeniera María Sofía Dunin-Borkowski, de la Universidad de Piura (citada por Juan Nunura en su perfil de Facebook) advierte que el problema no es solo el caudal, sino la reducción progresiva del espacio del río por sedimentación y erosión en la cuenca alta .

 

Factores de vulnerabilidad

1. Sedimentación y erosión

La cuenca alta pierde cobertura vegetal por deforestación y lluvias intensas. El suelo fértil se arrastra hacia la parte baja, estrechando el cauce y acelerando el riesgo de desborde.

2. Mala gestión de riesgos e institucionalidad débil

Según Cárdenas, el “voleibol institucional” entre ANA, Gobierno Regional y ANIN ha dejado al río sin una autoridad técnica autónoma. Los proyectos de reconstrucción avanzan apenas al 73% y muchos siguen en diagnóstico .

3. Obras inconclusas en la zona urbana

Calles abiertas, drenaje pluvial atrasado y casonas de adobe vulnerables convierten al centro histórico en un polvorín. En 2017, la avenida Grau (en el Centro Histórico) funcionó como dren natural y terminó bajo metro y medio de agua .

4. Déficit de agua potable

Piura Metropolitana necesita 2500 l/s para abastecer a su población, pero solo produce 1700 l/s. El canal Daniel Escobar, de 50 km, pierde hasta 25 m³/s en el trayecto. Si colapsa por lluvias, la ciudad podría quedarse sin suministro .

 

El precedente de 2017: ¿se puede mitigar en 2026?

El 25 de marzo de 2017, una lluvia de 188 mm en el Alto Piura disparó una crecida que recorrió 80 km en 48 horas. El río desbordó en múltiples puntos:

  • Catacaos quedó 80% bajo el agua.
  • El centro histórico de Piura se inundó hasta metro y medio.
  • La Universidad Nacional de Piura, clínicas y centros comerciales fueron arrasados .

La falta de prevención y defensas débiles fueron señaladas como responsables. El consejero Hermer Alzamora advirtió en 2017 que la sedimentación del lecho era un factor ignorado .

 

Los especialistas coinciden en que aún es posible reducir riesgos:

  • Limpieza efectiva del cauce y retiro de vegetación invasiva.
  • Refuerzo de defensas ribereñas.
  • Reforestación y prácticas de agroforestería en la cuenca alta.
  • Evaluar una salida más eficiente del río hacia el mar, protegiendo humedales de Sechura.
  • Planificación territorial y control del crecimiento urbano en zonas vulnerables.

 

El riesgo no es hipotético, es acumulativo, como reflexiona Dunin-Borkowski. Cada año sin acciones estructurales reduce el margen de respuesta. Las ciudades de Piura, Castilla y Catacaos podrían inundarse de nuevo, no por la fuerza del Niño, sino por la fragilidad acumulada de su río y su ciudad.

 

El llamado final es político y ciudadano: “Piuranos, elijamos con la cabeza. Pensemos por Piura” .

 

Fuentes consultadas